Vive Latino 2018, una fiesta familiar

OCESA

'Rock, familia y marihuana' Así el Vive Latino 2018

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En la primera jornada de la edición número 19 del Vive Latino el público demostró que está hecho para rockear duro

El primer día del Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino se vivió sin contratiempos y con entusiasmo, jornada donde los actos más ovacionados fueron Panteón Rococó, Molotov, Noel Gallagher y Morrissey, aunque la oferta musical incluyó bandas y proyectos para todos los gustos: Amandititita, Enjambre, Paté de Fuá, Rock en Tu Idioma Sinfónico, Pussy Riot, Los de abajo, María Daniela y su Sonido Lasser, Los Amigos Invisibles, Centavrus, Titán y un largo etcétera.

Desde las 13:00 horas en que fueron abiertas las puertas del Foro Sol comenzaron a llegar en grupitos los asistentes al festival, público joven en sus 20’s, el común denominador de la fiesta. Una audiencia con ganas de pasarla bien al ritmo de la música uniendo sus vibras con las de los otros asistentes, que según cifras de OCESA, organizadores del evento, alcanzó las 80 mil personas en el momento más concurrido.

Bajo los rayos del sol y al calor generado por los 30 grados Celsius alcanzados, los asistentes fueron vistos deambular por el circuito que une a los distintos foros y escenarios, pues además de la oferta musical, el festival contó con distintas actividades para complementar la experiencia: como la carpa ambulante, donde recostado sobre un respaldo de madera, el público podía disfrutar de documentales con temática musical.

Las largas filas para divertirse en juegos y entretenimientos de stands patrocinadores no fueron un obstáculo para quienes quisieron probar degustaciones o ganarse playeras, tazas y artículos promocionales de las marcas presentes en el evento.

En el espacio de comedia, un show de standup fue programado cada dos horas para quienes deseaban descansar de los decibeles y escuchar las rutinas de personajes como Alexis de Anda.

Pizzas individuales, tacos de canasta, tacos de mariscos, al pastor, hot dogs, nachos con queso, food trucks de hamburguesas y banderillas, nieves de limón: así fue la oferta gastronómica donde la cerveza fría fue la gran favorita, con cientos de ‘cubeteros’ ambulantes fuera de los stands.

Este año, el festival presentó una forma de consumo ‘cashless’: la Cartera VL, una pulsera con chip recargable que funge como monedero electrónico. Ante esta innovación no faltaron los percances, pues diversos asistentes se quejaron de que en varias zonas de recarga las pulseras ya estaban agotadas, y es que quien no acudió a recibirlas antes de las 18:00 hrs. corrió el riesgo de ya no encontrarla, imposibilitando su consumo en el festival, pues no había otra manera de comprar comidas ni bebidas aunque, ‘en corto y bajo el agua’, era posible comprar cerveza en efectivo ofreciéndolo directamente a los vendedores ambulantes.

En determinados momentos, las filas para consumir fueron largas y se supo de algunos casos en que en las pulseras les cobraban de más a los asistentes, detalles que se espera se sigan afinando para posteriores ediciones.

Pese a la petición por parte del músico británico Morrissey -exlíder de The Smiths-, de no vender alimentos de origen animal de las 18:00 a las 22:00 horas, pues es conocidamente vegetariano, el ánimo no decayó y los asistentes que se quedaron con ganas de una hamburguesa optaron por consumir otra opción más 'verde'.

Una rueda de la fortuna con luces, memorabilia y playeras de rock vendidas por el tradicional Tianguis del Chopo ‘itinerante’, stands para jugar ‘air guitar’ y ganar una consola de videojuegos, malabaristas con diábolos y luces, áreas verdes con adornos de colores que fungieron como zona de picnic para consumir alimentos, un mini parque de diversiones donde los padres se relajaban en bancas de madera mientras los niños jugaban en el sube y baja y la resbaladilla, ‘skate park’ patrocinado por una marca de tennis para practicar suertes en patineta, ‘pintacaritas’ y cuentacuentos para los niños, en un espacio auspiciado por la Feria Del Libro Infantil y Juvenil, de la Secretaría de Cultura, fans de Molotov usando antifaces con los rostros de sus ídolos y hasta el legendario ‘Club de los 27’: Janis Joplin, Jimmi Hendrix y otros atormentados rockers se dejaron ver entre los asistentes, como parte de una activación promocional.

Como en todo festival de rock, el fuerte olor a marihuana estuvo presente en algunos momentos y en distintos escenarios ante la mirada expectante de algún elemento de la policía, pues el Vive Latino estuvo custodiado -además de por los guardias de seguridad locales conocidos como ‘Lobos’- por 2,000 elementos de la policía capitalina vigilando el Foro Sol y sus alrededores.

A diferencia de otros festivales, en el Vive Latino la moda parece pasar a segundo plano, pues en esta ocasión los atuendos ‘fashionistas’ y los vestuarios vistosos brillaron por su ausencia, el público de este concierto apuesta mayoritariamente por la comodidad de las playeras, los jeans y los tennis, centrando la atención en la música y ‘el rélax’.

Algunas banderas se hicieron presentes en distintas manifestaciones de representación: la bandera de arcoiris de la Comunidad LGBT+ en el foro de María Daniela y su Sonido Lasser, Amandititita colocó mantas alusivas a la desparición de Los 43 de Ayotzinapa, Los De Abajo refrendaron su apoyo al Movimiento Zapatista, Panteón Rococó junto a Rubén Albarrán -vocalista de Café Tacvba- invitaron a levantar el puño izquierdo en señal de protesta.

Colorido, festivo, familiar y sobre todo ‘estridente’, así se vivió ‘el Vive’ 2018 en su primer día.