¿Qué significan los elementos de la ofrenda de Día de Muertos?

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Cada uno de los objetos y decoraciones que usamos en las ofrendas tienen una simbología particular; aquí te lo explicamos

En México una de las tradiciones más arraigadas es el Día de Muertos. Con lo que más relacionamos a esta festividad es con las ofrendas, que más allá de fungir como decoración, en la idiosincrasia mexicana funcionan como un medio para honrar, celebrar y sobre todo recordar la vida de los seres queridos que ya no están más con nosotros.

Agua, copal, velas, fotografías, flores y alimentos son algunos de los elementos más representativos de las ofrendas en nuestro país. Pero, ¿qué significa cada uno? ¿por qué se colocan en las ofrendas? ¿existen más elementos?

En entrevista con Las Estrellas , la historiadora egresada de la Universidad Iberoamericana, Mariana Saravia, explica a detalle la simbología de las ofrendas de Día de Muertos, así como su origen y su importancia dentro de las tradiciones mexicanas: “La importancia cultural de estas ofrendas radica en el arraigo a una tierra, a los productos que se cosechan localmente. Cada región dentro de la República Mexicana tiene diferentes productos según los elementos que se cosechen, y por supuesto, honrar a los ancestros. Aquellos que estuvieron antes de ti que ayudaron a formar tu identidad”.

Saravia explica el origen de estas ofrendas, las cuales comparten influencia católica y prehispánica: “Por la parte católica, empieza en el siglo X en el día de todos los santos, lo cual también justifica que haya un santoral. Es un recordatorio de la gente que ya no está aquí".

Asimismo, añade la celebración a los fieles difuntos que tiene que ver con la fidelidad a Dios y a la muerte: “Cuando mueres (en la religión católica) hay un cielo y solo la gente que se encomienda a Dios va ahí".

Saravia, quien también es gestora cultural, explica que antes de la llegada de los españoles, en tiempos prehispánicos, en México se celebraban siete fiestas a los muertos e incluso había un culto a los ancestros, así que cada determinado tiempo había una fiesta para honrar a los muertos y otra para la fertilidad porque ellos veían la vida como una dualidad; la muerte traía vida y la vida traía muerte.

Agua: Para los prehispánicos el agua era un elemento que conecta con el inframundo. Por ejemplo, los cenotes, mientras que para los católicos está relacionado a la aparición de personajes religiosos. Además, también se relaciona con la aparición de las vírgenes, que suelen aparecerse en espacios cercanos al agua.

Flores: Tienen que ver con la temporada, con la agricultura y el honor que se hace a las raíces.

Copal: Se utiliza como un ritual para purificar espacios.

Velas: Es la luz que guía a las almas que llegan al altar.

Fotografías: Una cuestión totalmente contemporánea que se emplea para tener la presencia visual del fallecido.

Huesos: Fernández explica cómo en Mixquic, un lugar tradicional de adoración el 1° y 2 de noviembre, algunos habitantes suelen desenterrar los huesos de sus seres queridos, los limpian, colocan en sus ofrendas y después de la celebración vuelven a ser sepultados.

“Es una fecha que está viva y que siempre está en constante cambio y modificaciones, por ejemplo, los desfiles que acaban de hacer gracias a la películas de James Bond hicieron que se empezara a modificar un poco el día de muertos en la ciudad y a partir de eso, aunado a los desfiles, ahora existen exposiciones y fiestas".

Saravia también añade la relevancia que dejó la película ‘Coco’ , la cual, prácticamente convirtió la festividad en una marca registrada a nivel mundial y desbancó un poco la celebración de Halloween que estaba muy arraigada en la ciudad.

Finalmente, concluye con una reflexión sobre el significado de la fecha: "Sirve para sentirnos orgullosos y seguir aprendiendo de ella a través del valor que otorguemos a las comunidades indígenas que año con año celebran estas tradiciones".