Así puede afectar el divorcio a tus hijos según su edad

Descubre lo que estudios afirman sobre el impacto de esta separación en los niños
Por: Andrea Camarena
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Dependiendo la edad de tu hijo, el divorcio le puede afectar en menor o mayor medida
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Un divorcio siempre es difícil, no sólo para la pareja sino para toda la familia, especialmente los hijos. En ocasiones, de hecho, muchos padres se cuestionan si su único motivo para estar juntos deberían ser los niños, pues temen causarles dolor o daños irreversibles.

No obstante, psicólogos afirman que el efecto que puede tener un divorcio en los hijos, depende mucho de la edad en la que estén. Si estás en una situación similar -o lo estuviste- te contamos qué dicen estudios sobre el nivel de afectación que puede existir en tus hijos, de acuerdo a la edad que tengan -o tuvieron- en ese momento.

Niños de menos de 3 años

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Estudios han encontrado que a esta edad, aunque sí pueden reconocer que mamá y papá están peleando, difícilmente recordarán el momento exacto del divorcio (y el cambio que vino consigo) después.

Sin embargo, esto no significa que no se pueden ver afectados. Especialistas explican que el trauma que ocurre antes de llegar a la edad preescolar sí puede dejar huella, pues más allá de la memoria, los primeros años de vida se consideran 'muy formativos'.

Por esta razón, es importante transitar esta etapa con una rutina establecida y en un entorno de amor por ambas partes, pues al ser los niños de menos de 3 años muy adaptables, esto los puede beneficiar impidiendo que resientan tanto los y la separación como tal.

Etapa preescolar (entre 3 y 5 años)

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Durante esta etapa, los niños desarrollan mayor comprensión de su entorno, pues están en un momento de explorar y descubrir el mundo. No obstante, aunque puede ser difícil que comprendan el concepto de divorcio como tal, expertos afirman que al ser una etapa en la que dependen mucho de la seguridad y estabilidad que le dan sus padres, romper con eso puede sacudirlos significativamente.

Lo que más puede generar un 'trauma' o una sensación de inquietud en los pequeños de esta edad es, nuevamente, ese cambio y/o falta de rutina que viene cuando se da la separación. Pero cuando ésta se vuelve a construir, explican, el pequeño puede comenzar a sentir que tiene el control nuevamente.

Etapa primaria (entre 6 y 12 años)

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De acuerdo con investigaciones, esta podría ser la edad más difícil para que los niños lidien con la separación o el divorcio de sus padres. Esto, porque tienen la edad suficiente para recordar y añorar los momentos que pasaban cuando eran una familia unida.

También, comienzan a comprender sentimientos más complejos en torno al conflicto como la culpa. Aquí aparecen muchas preguntas como: "¿Se están separando porque no siempre hago lo que me dicen?" o los juramentos como "prometo que ya me portaré mejor".

Aquí es especialmente importante tener un buen manejo de la separación, pues lo que suceda en estos años puede impactar el bienestar emocional futuro de tu niño.

Adolescencia (de 12 años en adelante)

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Después de los 12 años, en etapas como secundaria o preparatoria, ya comprenden las acciones y sentimientos que conducen al divorcio o la separación. De hecho, si han notado que la vida 'como familia' está llena de caos a causa de mala relación de los padres, incluso pueden llegar a sentir un alivio con la noticia.

En este punto es mucho menos probable que sientan culpa por la separación. Asimismo, por la etapa en la que se encuentran, en la que se caracterizan por ser algo egocéntricos, cuestionarán poco la decisión y expresarán poco -o nada- lo que sienten el respecto. En general, la aceptación en los adolescentes llega más fácilmente, pero no por eso se debe ser menos cuidadoso en la manera en la que se hace la transición.

Sitios médicos sugieren que para alivianar el impacto en cualquier edad, se procure mantener la relación entre padres lo más 'civilizada' posible, al menos en presencia de los hijos. Es decir, evitar peleas fuertes, gritos, o hablar mal del otro con los pequeños.

También, existe evidencia de que incursionar a tus hijos en la meditación puede ser un buen recurso para lidiar con el divorcio. Sobre todo en etapas tempranas.

Otros factores importantes a considerar son intentar comunicarte constantemente con ellos, conectar con lo que están sintiendo, escucharlos y, de ser el caso, llevarlos con un terapeuta profesional que pueda ayudar a amortiguar el golpe.

Nadie dijo que sería fácil, pero si el divorcio es la opción que tanto tu como tu pareja creen mejor para ustedes y su familia, sólo manéjenlo con mucha cautela.