Ama de casa dedicada y resignada a cumplir cabalmente esta función. De sentimientos profundos. Su destino de madre y esposa se impuso tan prematuramente que le arrebató cualquier aspiración personal.

Su primera hija llegó sin ser buscada, al igual que el último. Lola llegó a sus 19 años. Carolina dejó la pasión por la gastronomía para dedicarse a su casa, su marido y su bebé. Dos años más tarde buscaron otro hijo, así llegó Nicolás. 15 años después, cuando Carolina asomaba a su vida de mujer libre, independiente, de manera inesperada llegó Benjamín, su hijo menor, situación que volvió a cortarle las alas, a regresarla al interior de casa y a conspirar contra ese renacimiento.

Aunque ama a Santiago, está a su lado pues se siente de alguna manera comprometida con él por haberla rescatado de vivir al lado de su hermano Vicente, con quien guarda un terrible secreto y que es parte de su pasado triste y oscuro.

Santiago representa todo para ella hasta que el destino abre una puerta que le muestra un mundo desconocido que la arrebata de su monotonía.

Conocer a Damián es lo mejor que le ha sucedido, pero la atracción que siente por él la lleva a vivir una aventura que, si bien la hace conocer nuevos placeres, también la mantiene al borde de la angustia por el peligro a ser descubiertos. Carolina se enamora profundamente de Damián por quien está dispuesta a todo, sólo el destino la logra detener, aunque de manera fatal.