Es una mujer libre de apariencias y poses. Es sincera, amistosa y extremadamente cariñosa, tanto con su marido e hijos como con quienes la rodean.

Cuando conoce a Santiago Alvarado y a su familia, se porta muy solidaria con ellos y los apoya incondicionalmente, aprecia el gran talento que tiene Santiago para la construcción, así que, logra que Damián contrate a Santiago para remodelar parte de su casa y la fábrica de pastas, e impulsa a Carolina para que inicie un negocio de servicios de banquetes que permita elevar los ingresos económicos de los Alvarado a quienes, más que amigos, considera como su familia.

Raquel llega a sentir un cariño genuino hacia Carolina quien viene a llenar un hueco que ha dejado su hermana menor, Cinthia, quien secretamente, está recluida en una clínica de rehabilitación pues fue víctima de las drogas.

Raquel es cien por ciento altruista y dedica gran parte de su tiempo a una fundación que ofrece albergue temporal para niños que necesitan un trasplante de órganos.

La traición de su esposo Damián con Carolina aniquila el ‘mundo perfecto’ que había construido en su matrimonio y con su familia, y la coloca al borde de una depresión en la que se culpa de ser la responsable por no haber sido lo suficientemente buena esposa, amante y compañera de vida.

A partir de entonces, solo el amor por sus hijos y el apoyo de Santiago la mantendrán a flote para sobrellevar el duro golpe que estuvo a punto de destruirla por completo y del cual resurge para demostrar aún desde sus cenizas, puede reconstruir su vida.