Santiago es un hombre trabajador y responsable. Tiene la carrera trunca en arquitectura. Es Sensible, aunque con problemas para expresar sus sentimientos. La ternura siempre le ganó a la sexualidad y el erotismo.

Santiago siempre fue el padre que Carolina soñó para sus hijos. Lo admira como marido, como persona, como jefe y como compañero, pero las responsabilidades y el exceso de trabajo comienzan a apagarlo cada vez más como amante.

Santiago es machista y no permite que Carolina trabaje pues la prefiere en casa cuidando de sus hijos.

Cuando conoce a los Becker su mundo cambia, no sólo económicamente, también debe enfrentar que Carolina se impone y acepta asociarse con Raquel en el negocio de servicio de banquetes.

Descubrir la traición de su esposa, lo hará reaccionar sobre lo que ha sido su vida, reconocerá que su obsesión por el trabajo le ha robado momentos que no podrán regresar y se han perdido para siempre.

Santiago se propone ser el mejor padre para sus hijos y tratar de hacer más leve el sufrimiento que ahora tienen por haber perdido a su madre. En este camino, descubre el amor sincero y leal de Raquel quien lo arranca de una vida triste y lo ayudar a limpiar su corazón de cualquier rencor.