Cuna de Lobos: Las razones por las que los villanos en la ficción sufren de marcas físicas

facebook

twitter

whatsapp

Email

Los villanos marcados tienen una función clara: hacer que la audiencia sienta más complicidad y empatía con el héroe.

Cicatrices causadas por heridas y quemaduras ocasionadas por accidentes atroces o maldiciones, han sido características elementales de muchos de los villanos clásicos de la televisión y el cine. Pero, ¿qué había detrás de esta coincidencia en la apariencia de los malvados?. En Cuna de Lobos , el clásico de Las Estrellas que dio a conocer a una de las villanas más icónicas de la televisión mexicana, Catalina Creel , posee una marca física que la distingue de inmediato: el parche en el ojo.

Cada vez que una telenovela, una serie o una película daban inicio, los protagonistas eran reconocibles por sus cualidades de amabilidad y honestidad, pero, ¿cómo se sabía quién era el villano? Tal vez la ropa daba una señal; tal vez los protagonistas entraban a escena vestidos con colores claros y brillantes, mientras que el villano aparecía con un traje oscuro. Pero lo que siempre identificaba a un malhechor, cuando entraba en escena, era que su cuerpo había sufrido algún cambio.

Catalina Creel forma parte de esta larga tradición de villanos, en las telenovelas y en la ficción, que poseen marcas corporales. A ella le siguen personajes como Justo Ramírez, caracterizado por Alejandro Tomassi en la telenovela El Manantial, quien perdió un brazo al inicio del melodrama. Demián, en Mundo de Fieras es el gemelo malvado de Gabriel, los dos caracterizados por César Évora. Demián usaba un parche en el ojo, el mismo caso que el de Catalina Creel. La malvada Lisabeta, en la telenovela Pasión, era invidente y Octavio Muriel, en Carne Propia, tenía una mano protésica.

A muchos de los villanos animados también les faltan partes del cuerpo, por ejemplo, el Capitán Garfio en Peter Pan recibió ese nombre por Tic Tac, el cocodrilo que le devoró la mano mientras Garfio sostenía un reloj. Existen muchos otros malvados con estas características: Scar, el hermano de Mufasa en El Rey León, Dos Caras, el villano de Batman que jugaba con monedas en sus manos y Tony Montana, el protagonista y malhechor de la película Scarface.

También Pete Pata de Palo, el villano de Mickey Mouse, es reconocible, no sólo por ser un gran gato negro, sino porque como lo dice su nombre, el personaje tiene una prótesis de madera en una de sus piernas. Actualmente ya no es representado así, pero en un inicio, la pata de palo ayudaba a identificarlo como el villano.

Según Susana Iglesias, escritora, “el mal no es alguien malvado, sino todo aquello que 'está mal', lo que está prohibido. El interior del villano o malvado en la ficción corresponde casi siempre a sus rasgos físicos; la ausencia de belleza es sinónimo de monstruosidad”. Es esta la razón por la que a los villanos en la ficción se les ha marcado con algún rasgo que desfigure su apariencia física, y sobe todo, el rostro: “Tal vez porque la idea de maldad surge con las religiones y después pasa a ser un rasgo psicológico en los personajes de ficción. Al final termina por ser un rasgo físico”, comenta Iglesias.

Las características del villano, sus ropajes oscuros, su carácter difícil y hasta sus marcas físicas tienen una función clara: hacer que la audiencia sienta más complicidad y empatía con el héroe.

Según explica Zoraida Jiménez en su texto ‘La construcción del villano como personaje cinematográfico’, es innegociable la necesidad de que exista un villano que intente sabotear al héroe en las historias de ficción: “Así los espectadores se alegrarán de que las cosas les salgan mal a los villanos, porque el público tiene que estar a favor del héroe". Las marcas generan terror visual a la audiencia: "Nadie puede permanecer intacto después de ver el rostro de un villano como Hannibal Lecter o el cuerpo perturbador de Alien", afirma Susana Iglesias.

Pero, aunque la ficción esté llena de este tipo de malvados, con novelas como Cuna de Lobos, queda también manifiesto que las villanas como Catalina Creel, también pueden alardear de una cara angelical que esconda una personalidad cruel y maliciosa.