Es la segunda hija de Gabriela y Bernardo. Cuando nació, sus padres esperaban un varón, por lo que su actitud es un tanto masculina por haber sido educada como un hombre.

Sarita está muy apegada a su madre y siempre la obedece. Tiene una moral rígida y, aunque reprueba la conducta alocada y liberal de su hermana Jimena, apoya o encubre a sus hermanas, aunque sea muy a su pesar.

Su amor por Franco poco a poco la volverá más dulce y femenina.