Daniel es atractivo, fuerte, reservado, y con un carácter aparentemente hosco y agresivo que sólo oculta su timidez y miedo al rechazo. Daniel es un hombre bueno y noble que se ha endurecido por los golpes de la vida.

Fue una estrella de fútbol. En un partido decisivo, Daniel hizo el gol que les dio la victoria, mediante un tiro lejano y arqueado que los cronistas calificaron como “una bomba”. Se especializó en esos tiros, lo que le valió el mote de La Bomba Rodríguez. A partir de allí fue imparable en el futbol. Se deslumbró pronto con la fama y el dinero a manos llenas. Sin nadie que lo aconsejara sobre sus finanzas, despilfarró gran parte de su fortuna en mujeres, fiestas y caprichos suyos y de su familia. Cada vez fue cayendo más en las garras del alcohol, lo que lo llevó a fallar en sus compromisos con el futbol, de modo que se vio obligado a retirarse antes de tiempo y con las manos vacías. Cuando peor estaba, Tita lo encontró y sólo vio en él a un hombre que tenía mucho que dar cuando ya nada tenía.

La oportunidad de volver al fútbol ayudando a niños casi sin recursos, le da una razón para reinventarse, el agradecimiento hacia Tita poco a poco se va convirtiendo en amor.