Viuda de carácter apasionado, sueña con casarse nuevamente. Su marido le dejó una casa grande que Martina convirtió en casa de huéspedes para mantenerse. El dinero le importa mucho y le gusta acumularlo. No gasta en ella, ni en darle mantenimiento o poner hermosa la pensión, pero si un hombre le gusta lo suficiente hace todo para ayudarlo.

Ama el chisme, tanto como el dinero y aunque su familia considera que es una quedada porque a sus 40 años no se ha vuelto a casar, ella es fogosa y siempre anda buscando un hombre que caliente su cama. De pronto, descubre el verdadero amor en la persona que ha tenido a su lado durante años y forma con él una pareja tierna y cómica.