De familia de buenas costumbres, no era una familia adinerada pero ella era la niña mimada de sus conservadores padres. Todo eso se acabó cuando por descuido salió embarazada de Froylán, con quien había terminado su relación para poder salir con un muchacho de buena posición económica. Ella trató de abortar pero Froylán la convenció de que no lo hiciera.

La economía apretada en la que vive, la obliga a trabajar como vendedora ambulante pero no le gusta trabajar y sí tener dinero fácil. Considera a Froylán un mediocre y se vuelve cada vez más demandante con él, a quien critica que invierta su tiempo en estudiar reparación de celulares y que sueñe con tener su pequeño taller.