Poderoso ucraniano jefe del cartel que domina el estado de California. De aspecto sombrío y hostil, a su edad conserva un cuerpo atlético, musculoso, lleno de enigmáticos tatuajes con símbolos del cristianismo ortodoxo. A pesar de ser un asesino, Vasily es un hombre profundamente religioso y devoto de la Biblia. De origen muy humilde, tuvo muy poca educación por lo que desde muy joven se dedicó al crimen. Durante la época de la antigua Unión Soviética estuvo encerrado en un Gulag donde fue sometido a toda suerte de vejaciones y torturas. Sólo encomendarse a su dios lo hizo sobrevivir a tan dura prueba. 8 años después, al salir de prisión y ya disuelta la URSS, continuó con su carrera delincuencial, pues no tenía ningún otro talento distinto al de traficar y asesinar.

Poco a poco fue creando su emporio, dedicándose a toda suerte de actividades ilícitas: narcotráfico, proxenetismo, tráfico de personas y de armamento, entre otras. Incluso ha negociado materiales radioactivos como plutonio. Hace 10 años decidió quedarse a vivir en Los Ángeles con su hija Irina, que es la única persona en el mundo que 4 le importa. Vasily es viudo, ya que años atrás perdió a su esposa Olga a manos de la policía. Fue en medio de un tiroteo en su bodega del puerto cuando Anna cayó abaleada. Desde entonces Vasily se ha dado a la tarea de vengarse matando a cuanto policía o miembro de la autoridad se le cruza en el camino. Vasily es un hombre racista, que repudia a negros, asiáticos y latinos por igual. Por eso jamás permitiría que su adorada hija Irina se mezclara con un colombiano como Arnoldo Santamaría. El capo sostiene que los latinos son “carne de cañón” y no mucho más. Por esta razón, Santamaría e Irina deben mantener su relación a escondidas.