Eugenio es un hombre responsable, serio, educado a la antigua, y aunque ha intentado cambiar, sigue costándole trabajo quitarse la creencia de que las mujeres deben obedecer a sus maridos. Él ama profundamente a su mujer: Blanca, y a sus hijos, y aunque pareciera autoritario y celoso con sus hijas, ellas siempre encontraron en él un padre bondadoso, comprensivo, y sobre todo, dispuesto a apoyarlas.

Eugenio respeta y ama profundamente a Imelda, su madre, y le ha dado un lugar privilegiado en su familia. Como creció sin padre - le dijeron que éste había muerto en un accidente-, siempre fue cercano a su madre.

Por lo general, él ha sido neutral ante los conflictos que han surgido entre su esposa y Julieta, pero si las cosas se ponen muy mal, prefiere que sea Juan Pablo quien se haga cargo de la situación.

De ser un hombre serio y taciturno después de la pérdida de su hijo Juan Pablo, Eugenio se convirtió en un hombre amable -y hasta podría decirse alegre- cuando lo reencontró por fin. Fueron 34 años de una vida incompleta y en la que inconscientemente responsabilizó a Blanca por la desaparición de su hijo, pero con su regreso, Eugenio se ha dispuesto a recuperar el tiempo perdido, y a enmendar los errores que cometió con su familia.