Jesús, un hombre guapo y alivianado, siempre tiene una sonrisa ante la adversidad. Es un “chambeador” incansable, con ganas de superarse día a día, optimista, alegre, responsable, es de esas personas que todavía quedan en el mundo: personas buenas, honestas, con valores. El motor de Jesús es el amor, y en su faceta más pura: el amor de padre. Jesús decide dejar toda su vida en Chicago con tal de conocer a Valentina, su hija. Al principio, le costará mucho trabajo ser papá, se enfrentará a Verónica, su ex novia, pero se ganará el cariño de Valentina, porque es puro corazón.

Con tal de mantenerla, aceptará el trabajo de secretario en AVON. Ahí, conquistará a su jefa, Alma, porque Jesús es ocurrente, detallista, inteligente y caballeroso. Jesús podría ser el hombre de ideal de cualquier mujer, porque es valiente y tierno, divertido y sensible. Jesús no le tiene miedo a nada, ni siquiera a llorar, se enfrentará a su “verdugo”, Fernando, y brillará con sus cualidades frente a Rogelio, prometido de Alma. Su único defecto es que es un poco distraído e impulsivo, habla de más, pero logrará concretar el amor con Alma y triunfar como papá.