Es el papá de Jeny, Brayan y Lesly. Viudo desde hace varios años y prefecto del Colegio North Hills. Es un hombre dedicado a su familia, sencillo, trabajador, honrado, pero puede llegar a ser muy estricto, testarudo y algo resentido. Es un hombre que intenta cumplir con su trabajo lo mejor posible, pero siempre termina ayudando a los alumnos del colegio por el buen corazón que tiene. Prueba de ello, es que ha sacado adelante a sus tres hijos, y aunque batalla por momentos con ellos, está orgulloso de que sean personas de bien, pero sobre todo está orgulloso de Brayan, pues le salió bien “gallito” para las mujeres, y de su hija Lesly, quién es muy estudiosa y está aprovechando al máximo la beca que le dieron en la escuela privada en la que él trabaja. Es un machista encubierto y anticuado que cree que los hombres deben proteger a las mujeres, porque son las futuras madres del país, pero por sus hijos es capaz de hacer cualquier cosa.

Ezequiel es novio de su vecina, Marbella, y está a punto de casarse con ella luego de dos intentos fallidos porque ella se arrepintió. Pero cuando Marbella nuevamente lo deje plantado en el altar, Ezequiel le hará la guerra a ella y a toda su familia. Por su machismo, Ezequiel no ve con buenos ojos que Miky, el novio de su hija Jeny, viva todavía con Marbella, su mamá, ya que para él sólo es un baquetón, que ni se va a casar con su hija y tampoco se Marcelo Moret va a cortar el cordón umbilical. Tampoco está muy feliz de que Lesly, su hija menor, sea novia de Tino, el ahijado de su ex prometida. Aunque en el fondo, bien que los aprecia porque sabe que son buenos muchachos y también sabe que son la familia de la mujer que él ama, aunque ahora por las circunstancias, cree aborrecer.