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‘Todos pensaban que era un amor de telenovela’: Adrián Di Monte y Sandra Itzel reviven su historia

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Conoce la romántica historia de esta pareja que vio nacer su relación en los sets de grabación

Adrián Di Monte y Sandra Itzel forman una de las parejas más sólidas del espectáculo, pero su historia de amor inició como toda una telenovela en la que, al principio, ambos actores tuvieron un encuentro un tanto accidentado.

Corría el año de 2012, cuando el cubano comenzaría a buscar sus primeras oportunidades en la actuación, en ese momento estaba pasando por un periodo de autodescubrimiento, por lo que decidió apostar por esta vocación, mientras concluía su carrera como arquitecto en Miami, Florida.

Decidido a seguir sus sueños, Adrián asistió al casting de la telenovela 'Rosario', de Univisión, para audicionar por el personaje de ‘Nacho’, pero la prueba la tenía que realizar con Sandra Itzel, quien estaba concluyendo con sus grabaciones de ‘El talismán’.

Adrián comenzó a sentirse molesto porque la joven no llegaba a la cita y él tenía que terminar con unos trámites en su universidad para concluir la carrera. Pero lo que él no sabía es que Sandra estuvo a punto de sufrir un accidente para llegar a la cita.

Pasó el tiempo y después de varias horas, Sandra llegó al casting y a un ambiente incómodo por la presión que ambos sentían. “Al principio ella me odiaba, me decía que era muy sangrón, que era muy mamoncito y ya después se fue dando cuenta que yo era el hombre de su vida, para toda su vida”, expresó el actor en entrevista con Las Estrellas.

Con el paso del tiempo, la convivencia y el interés de ambos actores comenzó a florecer. “Nos empezamos a gustar y así comenzó todo”, recordó. Después de convivir por varios meses, por muchas horas, lo que inició como un encuentro incómodo de trabajo paso a una linda amistad y finalmente a algo más profundo y romántico.

Sandra se cuestionó hacia dónde iba su relación porque eran dos jóvenes que salían al cine y se besaban, así que decidió aclarar las cosas y preguntar el “¿qué somos?”. El cubano le contestó con naturalidad que eran novios, algo que a la joven le sorprendió porque nunca se lo pidió, pero su sorpresa sería más grande por la respuesta: “en Cuba, cuando tú besas una jeva (pareja) y le dice vamo, ya es tu novia”.

Con el paso del tiempo y la conclusión de la telenovela, la relación comenzó a fortalecerse hasta que llegó el momento más importante de su vida, unirse en matrimonio y para no errar, el actor decidió planear una romántica propuesta.

Al concluir con una cena romántica, Adrián le pidió al mesero dos copas de champaña y le pidió que depositara en fondo de una de ellas el anillo de compromiso. Ambos brindaron, y al ver lo que había al fondo de su bebida, Sandra fingió ahogarse de la emoción.

Después de sacar el anillo, la joven sentiría una avalancha de emociones tras escuchar el discurso que le dio su novio: “Este es un anillo de promesas, donde te prometo que algún día me casaré contigo".

“Me desilusioné tanto. Sí me emocioné porque era un anillo de promesa de que se iba a casar, pero no era un anillo de compromiso”, compartió.

Sandra Itzel se encuentra feliz de ver cómo su relación con Adrián Di Mente tiene siete años muy fuertes de matrimonio cuando antes: “Todos pensaban que era un amor de telenovela”.

Con información de Francisco Figueroa.