¿Por qué la aparición de Emma Coronel en un reality show provoca tanta indignación?

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Periodistas aseguran que la aparición de la esposa de El Chapo Guzmán en 'Cartel Crew', el reality show de VH1, normaliza la violencia

La primera vez que pisó la corte de Nueva York, donde se celebraba el juicio de su esposo, fue confundida con una de las Kardashian. Por qué no lo sería si, al igual que las integrantes de la que quizá es la familia más famosa del mundo del espectáculo, portaba lentes oscuros Gucci, pulseras Cartier de cientos de miles de pesos y sneakers Louis Vuitton; outfits como sacados de realitys de millonarios. Pero no era Kim, era Emma Coronel , la ex reina de belleza que terminó casada con Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán , el capo de las drogas más célebre de México.

Desde sus apariciones religiosas en las audiencias públicas del narcotraficante, Coronel heredó parte de la fama y las luces que se posaban sobre su esposo, quien pasará el resto de sus días en prisión por crímenes como delincuencia organizada y asesinato. Su exposición mediática fue tal y rompió tantos paradigmas que ahora protagoniza la segunda temporada del reality show Cartel Crew, transmitido por la cadena estadounidense VH1. En esencia, el programa sigue las vidas de familiares y personas cercanas a algunos de los narcotraficantes más conocidos de todos los tiempos.

Sin embargo, aunque la serie pretenda que los protagonistas se muestren como nunca antes, sin máscaras ni ataduras para intentar retomar sus vidas lejos del crimen y las ganancias “sucias”, originadas gracias a los sendos ladrillos de cocaína traficados ilícitamente por toda América, muchos piensan que el show logra todo lo contrario: glorificar a criminales que regaron sangre y 'glamourizar' la vida de sus esposas, hijos y hermanos.

El debate ha sido tal que incluso se inició un boicot en redes sociales para que la serie no se transmitiera, mientras que periodistas, académicos y estudiosos del tema del narcotráfico lo han rechazado contundentemente.

Tal es el caso del periodista mexicano Javier Garza Ramos , Knight Fellow en el International Center for Journalists, quien en su cuenta de Twitter escribió: “La idea de darle escaparate a estilos de vida obtenidos gracias a la violencia que destroza países y familias es tan enferma como cualquier atrocidad de un narco”. Además, cuestionó el hecho de que ninguno de los ejecutivos y creativos que participan en la producción se haya detenido a preguntar si eso que estaban haciendo era una buena idea.

En entrevista, García Ramos sentencia que este show prolonga "la sordera a todas las discusiones que hemos tenido durante por lo menos una década sobre qué tanto los medios de comunicación contribuyen a ensalzar y glorificar la cultura del narcotráfico”.

Al presentar a Emma Coronel como esposa de un narcotraficante, dice Ramos, se proyecta un estilo de vida que está financiado por una verdadera secuela de muerte, por un negocio que está predicado en la eliminación de personas, tanto de rivales como de personas inocentes: "Es una actividad que se financia por aterrorizar a poblaciones enteras". En pocas palabras, el estilo de vida al que da voz ese reality tiene sus orígenes en la destrucción y el trauma de países enteros.

Entonces, la presencia en el show de Emma Coronel, de acuerdo con Ramos, es una fotografía de su escala de valores y de su estructura moral. "El narcotráfico se desarrolla de tal manera que para tener esa cantidad de dinero que te pueda dar esos estilos de vida tienes que ejercer la violencia. Entonces te preguntas a cuánta gente y familiares de narcotraficantes les pudiera resulta atractivo ese escaparate porque es una forma de normalizarse, pues ellos mismos buscan esa normalización y les das a entender que nadie te está buscando, que nadie te está persiguiendo por los crímenes que cometieron tus familiares para darte ese estilo de vida", expone Javier, quien durante siete años fue director editorial de El Siglo de Torreón, y donde diseñó protocolos de seguridad ante agresiones por parte del crimen organizado.

Respecto al rol que juegan las mujeres, específicamente las parejas, en el mundo del narcotráfico, en entrevista con Univisión , el profesor de la Universidad Estatal de Michigan y estudioso del tema de la guerra contra las drogas en México y Colombia explica que en general, "en un mundo tan machista y violento como el del narcotráfico, la mujer del narco se percibe como una de las maneras en las que el bandido se integra a la sociedad.

"La esposa (pero también puede ser su madre o su hermana) da cuenta de que, a pesar de los muertos y la sangre que llevan encima, los narcotraficantes son capaces de tener una familia, cuidar de sus mujeres y amar a sus hijos (...) Por lo pronto y mientras el foco siga en su marido, Emma Coronel seguirá magnificando esa especie de intriga que siente la cultura no solo por entender al narco, su vida y el misterio que lo rodea, sino incluso por desentrañar cómo es que una mujer termina enamorándose de un bandido”, sentencia.


Cuando se dice que están 'glamourizando' el estilo de vida que produce una actividad criminal, en lo que tenemos que enfocarnos, de acuerdo con el periodista, es en qué significa eso, porque no estamos hablando de estilos de vida de personas que cometieron fraude o que robaron un banco, pues aunque no se justifica y también es ilegal, "la actividad criminal a la que estas producciones dan salida está construida sobre muchísima sangre, sobre víctimas".

"Cuando se trata de un reality show en donde prácticamente te adentras en las vidas de estos personajes y los muestras tal como son, me parece que el mensaje que dan es: 'mira, este estilo de vida resulta atractivo y apetecible porque es glamoroso, pero no te dicen lo que ellos hicieron para conseguirlo y lo que tienes que hacer para conseguirlo es matar a mucha gente y envenenar a mucha gente don la droga. Porque por cada capo que tiene ese estilo de vida, hay decenas de jóvenes que en situación de pobreza que están como sicarios, como carne de cañón. Ellos (los familiares) están en la cima de una estructura, y abajo está muriendo la gente. Aunque ellos no sean los responsables directos, sí reciben y recibieron beneficios de eso", sentencia Ramos.

Si durante el transcurso de ese reality, Emma Coronel llegara a hacer una introspección de lo que ha costado que ella y los demás participantes tengan ese estilo de vida, "a lo mejor así se podría rescatar algún valor".

Respecto a los argumentos y justificaciones que han intentado hacer algunos de los usuarios en redes sociales y los seguidores del canal de televisión que transmite el programa, que aseguran que ese contenido es el contenido que la gente "busca" o que la gente "consume", Garza Ramos considera que es algo "cobarde". "Decir 'es lo que me pide la gente' es una manera de eludir su responsabilidad, por eso me parece cobarde y falaz, porque entonces las producciones pueden decir que si la gente busca pornografía, entonces ¿eso le darán a la gente? La gente quiere ver cosas que no necesariamente le vas a dar".

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Y aunque de cierta forma la curiosidad que tiene la población y la audiencia potencial por ver ese tipo de contenidos sí debería satisfacerse, se debería hacer de forma más responsable, tal como ya han hecho muchos medios de comunicación a través de documentales y reportajes sobre el tipo de vida que tienen los narcotraficantes; contenidos que en todos los casos tuvieron cuidado de no hacer apologías a la violencia.

Por eso, el debate va (y en todo caso debería) ir mucho más allá; no se trata solo de hablar de Emma Coronel, pues el caso hubiera sido el mismo si se hablara de la esposa de cualquier otro narcotraficante. El punto es analizar el tipo de contenido que se está proyectando en tiempos en los que México normaliza la violencia y se acostumbra al miedo.