Por qué Vicente Fernández era el último gran ídolo de la canción ranchera

Tras la dolorosa partida de 'El Charro de Huentitán', te contamos porqué se ganó este título, avaladas por periodistas musicales
Por: Tania Caballero
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Agencia México
Vicente Fernández
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Hablar de la música regional mexicana y de los grandes ídolos que la representan, sin lugar a dudas es hablar no sólo de Pedro Infante o de José Alfredo Jiménez, sino también de Vicente Fernández, quien tras su concierto de despedida fue llamado por la prensa y la crítica musical como "el último gran ídolo de la música ranchera".

Periodistas musicales y expertos en el género hablaron con Las Estrellas para desmenuzar esa premisa y aquí te decimos algunas de las razones por las que debemos considerarlo como tal.

1. SUS ORÍGENES

Para nadie es un secreto que el llamado ‘Charro de Huentitán’ tuvo un origen humilde y fue hijo de un ranchero, razón por la cual no podía sino representar al género musical popular y folclórico de la música mexicana de su época.

En la música ranchera, que surgió desde los tiempos posrevolucionarios, las temáticas que predominan son las que exploran la vida campesina y en los ranchos, los caballos, la familia, los bares y cantinas, así como las tragedias amorosas y romances intrépidos. Dichas narrativas, que siguieron distinguiendo a la música ranchera por años, por lo que son frecuentes en las melodías más populares de 'Chente', como la famosísima 'El hijo del pueblo'.

“Su legado es quizás ser el último charro de su especie, este tipo que andaba en el rancho, orgulloso de su pasado, contento de sus raíces vernáculas, que sabe ordeñar una vaca, montar un caballo y arreglar un portón; algo hecho en México que ya no existe, un México rural del cual te podías sentir orgulloso y al cual le podías cantar. También su canto es inocente en ese sentido, le canta al trinar de los pájaros, cuando sale el sol, cosas que tienen mucho qué ver con el campo. No veo a un chavo de 19 o 21 años cantándole a los pajaritos en esta época. Tú escuchabas a Vicente Fernández y sabías que le estaba cantando a un México que ya no existe y eso puede ser su legado: ponerle voz y música a una época que ya se nos fue de las manos”, comentó en entrevista exclusiva para Las Estrellas el periodista musical y escritor Alejandro Castillo.

Por su parte, el periodista musical Aarón Enríquez explica: "Con él sentíamos que era más un auténtico charro mexicano, mantuvo esa autenticidad y respeto a la envestidura de mariachi. Por eso no fue un cantante pop como Luis Miguel o alguien que no tenía todos los requisitos. Él vino desde abajo, del pueblo, incluso sus primeras películas siempre mostraban su raíz humilde, esta imagen se volvió muy potente y por eso es que en esos se creó la categoría en los Premios Grammy, incluso".

2. LA EQUIPARACIÓN DE SU FIGURA CON LA DE LOS GRANDES DE LA MÚSICA RANCHERA

Recordemos que los grandes como Pedro Infante y José Alfredo Jiménez obtuvieron la fama posicionándose tanto a nivel musical como dentro de la Época de Oro del cine en México, algo que también sucedió con Vicente Fernández, por lo que fue comparado con ellos, los pioneros.

“El espacio de Pedro Infante para la cultura mexicana es gigantesco, él era más carismático y mejor actor, un artista completo, sin embargo, la voz de Vicente Fernández sí está a la altura prácticamente de cualquiera. Jorge Negrete puede ser el que más, porque tuvo voz de tenor, pero fuera de este que despunta, sí estaba a la altura de los grandes”, opina Enríquez.

“Fue un gran intérprete, con muchísima presencia escénica y vocal. Es tan parecida su historia a la de Pedro Infante, es decir la manera en la que se manejó a nivel mediático, repitió un esquema bastante parecido. La generación que adoró a Pedro Infante, que fue el gran ícono nacional durante décadas se está muriendo, entonces ya queda su figura como un retrato, alguna película, se va olvidando. En cuanto a ese rol podría ir erigiéndose con más fuerza en la figura de Vicente. Auque con José Alfredo, definitivamente no podría equipararse, porque él componía y escribía sus canciones”, agregó Castillo.

3. SUS APODOS O TÍTULOS

En 1971, Vicente Fernández alcanzó su primer gran éxito cinematográfico, ‘La Ley del monte’ y para 1972 rompió récords en ventas dentro de Hispanoamérica, España y Estados Unidos con el tema ‘Volver, volver’, que lo posicionó internacionalmente como ‘El Rey de las Rancheras’, y en 1974 fue llamado ‘El ídolo de México’, como se autonombró en su nueva producción discográfica de ese año.

“Él empezó a cantar a los 14 años, cuando ganó un concurso y lo empezaron a promocionar abusando un poco de este recurso de las letras 'de rancho', como 'Hijo del pueblo'. Los discos incluso eran así, los nombres tenían el título de ídolo. Le costó ser aceptado como ‘El Gran Charro Mexicano’, le tocó picar piedra y al final sí le terminó redituando”, explica Enríquez.

4. ÉL SOSTUVO EL GÉNERO DURANTE MUCHOS AÑOS

Tras la muerte de los ídolos del Cine de Oro en los años 1980 y 1990 comenzó a haber una escasez de figuras que tuvieran peso en la música ranchera, además de que la gente comenzaba a escuchar más otros géneros como la balada romántica y el pop, explica Enríquez.

“Él se mantuvo haciendo las canciones rancheras y es la única figura a la que uno recurría si quería escuchar este género en un tiempo. Lo supo sostener con la voz y con agallas, porque al principio la gente no lo aceptaba, pero fortaleció su carrera y la hizo gigantesca, a la par de José José o de Juan Gabriel. Nos estamos quedando sin referentes”.

5. SE PROYECTÓ A NIVEL INTERNACIONAL

Se cree que Vicente Fernández proyectó más la música ranchera a nivel internacional que otros ídolos del género, incluso, el periódico estadounidense The Houston Chronicle lo llamó ‘el Sinatra de las rancheras’.

“Para 1980 y 1990 q,ue fue cuando la industria latina tuvo un primer boom con los Grammys, para la música ranchera, donde él llevaba el estandarte. Los que son conocedores inmediatamente la referencia es el papá de Alejandro Fernández y en las películas, lo mismo. Para los mexicoamericanos o los paisanos en Estados Unidos siempre va a vender más esa nostalgia”, comentó Enríquez, mientras que Castillo asegura que esta proyección internacional sólo se vio en Latinoamérica, Estados Unidos y España.

6. SIEMPRE SE MANTUVO VIGENTE

Vicente Fernández fue uno de los intérpretes que siempre se mantuvo leal a su género y tuvo respeto a la figura del mariachi hasta sus últimos días, además de que sus canciones nunca han dejado de escucharse y suenan aún en nuestros días.

“Nunca se le acabó la voz, nunca lo vimos en declive, como José José y cantaba hasta que dejaban de aplaudir. Su carrera fue siempre vigente y de los momentos cumbre se puede hablar de este momento de su concierto en el Estadio Azteca lleno y con la gente cantando sus canciones, que ya fue uno de los momentos en que México le reconoce que sí tiene ese lugar que se ganó a pulso”, comenta Enríquez.

En el 2008, hijo uno de los temas más populares de las telenovelas mexicanas; ‘Fuego en la sangre’, que logró un gran éxito musicalmente.

“Para mí fue impactante ver que la misma fórmula podía funcionar de nuevo, pero que además funcionó bien, como con Juan Gabriel. Yo no pensé que fueran a revivir su carrera con una novela. Modernizó la figura del charro mexicano, creo que es el mayor aporte, que al escucharlo no sientes que es sólo de 'viejitos'; trascendió generacionalmente”, agregó el periodista.

En el 2012, cantó también en el melodrama ‘Qué bonito amor’ y 9 años más tarde, en el 2021, su canción ‘Por tu maldito amor’ tuvo un capítulo especial dentro del programa ‘Esta historia me suena, Vol. 4’.

7. LA DESAPARICIÓN DEL ESTEREOTIPO DEL “VERDADERO” CHARRO MEXICANO

Finalmente, se diría que Vicente Fernández es el último ídolo de la canción ranchera porque con él desaparece el estereotipo del ‘Charro Mexicano’ y las canciones rancheras, según explica Alejandro Castillo.

“Representó arquetipos y valores morales que funcionaron, imperaron y quizá nos impusieron. Él también es responsable, de manera indirecta, de estas letras donde o se azota bebiendo en la cantina porque una mujer ingrata le rompió el corazón o se hinca ante ella para pedirle perdón por haberla traicionado; ayuda a que se cree una especie de inconsciente colectivo donde esta es una verdad que es complicada derrumbar. Resaltaría mucho su labor actoral con personajes dicharacheros, muy de barrio, con cosas que se quedaron en el inconsciente colectivo para no irse, como sus patillas, su mostacho, el ser mujeriego, platicador, inocente (un tipo que se mete en problemas sin querer y al final sale bien librado), muy mexicano promedio, del que anda en el metro y come tacos en la esquina. De alguna forma sí representa lo que es la música ranchera, porque de eso se trata: de chupar y sufrir por amor, cantar bien recio y gritar como si te estuvieran apuñalando”, concluye.

Por su parte, Aarón Enríquez concuerda en la tradición de este tipo de música: “Llenaba palenques y la gente iba a escuchar las de dolidos, a tomar tequila de la botella y sufrir por desamor, por sus canciones. Ahora sería difícil que una persona joven se identifique tanto con esas letras, precisamente por todos esos clichés que son parte de la estética ranchera, pero en su momento, quitando toda esa carga machista que tienen por sí misma la canción ranchera sí se disfruta”, finaliza el periodista.