Silvia Pinal: detrás de la mujer fuerte e independiente que marcó a México

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La vida de la actriz se vio envuelta en eventos trágicos que, lejos de tumbarla, la impulsaron a independizarse, alcanzar el éxito y empoderar a otras mujeres.

Silvia Pinal , quien nació en el México de los años 30 y se convirtió en actriz, política, esposa, madre y abuela, rompió desde joven los esquemas sociales de su época. Y sigue, a sus 87 años, trabajando en proyectos personales. El más reciente: su serie biográfica Silvia Pinal, frente a ti .

No todo fue miel sobre hojuelas para Pinal. Desde que llegó al mundo, su vida se vio envuelta en eventos desafortunados que lejos de tumbarla, la impulsaron a independizarse y alcanzar el éxito.

Su madre, María Luisa Hidalgo, la tuvo a los 15 años y decidió criarla sola, pues, Moisés Pasquel, padre biológico de Silvia y director de orquesta de la XEW, la desconoció como su hija.

Poco después, María Luisa contrajo matrimonio con Luis G. Pinal, quien de acuerdo al primer episodio de Silvia Pinal, Frente a ti, es el único hombre a quien Silvia llamó, “papá”.

Él le inculcó disciplina, pero, también se negó a que estudiara alguna carrera. Esto la obligó a estudiar mecanografía y conseguir un par de trabajos como secretaria, lo cual le permitió pagar sus clases de canto y actuación en Bellas Artes.

Años después, ya dentro de la industria teatral, conoció a su primer esposo, Rafael Banquells, director cubano quien le doblaba la edad.

“Cambié de padre por uno más blando que estimuló mi carrera”, dijo Pinal en su libro Esta soy yo, de su matrimonio con Banquells de quien se divorció un año después de que tuvieran a su hija, Silvia.

En los años 50, para conseguir el papel estelar de “Un extraño en la escalera” fue cuando se transformó “de muchachita ingenua a mujer fatal”, describió en un pasaje de su libro, Esta soy yo. Le tiñeron el pelo de rubio y le hicieron un atuendo tan entallado que parecía que estaba desnuda.

Alrededor de esa época, mantuvo un romance con Emilio Azcárraga Milmo, fundador de Televisa . Ellos querían estar juntos, pero la familia de Azcárraga se oponía debido a que era una mujer divorciada y con una hija.

El sueño duró poco, pues Emilio acabó cediendo a la presión de su familia y se fue a Francia para casarse con una europea de sociedad. Pero su historia no terminó ahí: fueron amigos hasta el día en que el empresario murió.

Con su segundo esposo, el empresario y productor Gustavo Alatriste, Silvia tuvo una hija, Viridiana, quien siguió los pasos de su madre y se convirtió en actriz. A los 19 años, Viridiana murió en un accidente de coche.

Con su tercer esposo, el “rockero”, Enrique Guzmán, tuvo dos hijos: la popular cantante, Alejandra Guzmán, y Luis Enrique. Su matrimonio terminó en divorcio porque, según el libro de Pinal, era un hombre violento.

La vida también la llevó a entablar amistades con artistas como Diego Rivera, quien le hizo una pintura, y el director Luis Buñuel.

Su programa de televisión, “Mujer, casos de la vida real” –que empezó en 1985– comenzó como iniciativa para ayudar a las personas que buscaban familiares desaparecidos del sismo del 19 de septiembre de 1985. Después, fungió como exponente de problemas que vivían las mujeres mexicanas, principalmente abusos.

“Mujer, casos de la vida real” fue tan exitoso, que duró 22 años al aire. Y, aunque Silvia ya se había interesado por la política antes, cuando se casó con su cuarto esposo, el político Tulio Hernández, se inclinó más por el rubro.

Durante una entrevista con Adela Micha, Pinal contó que se convirtió en diputada y recordó cómo muchos hombres la resentían por ser una servidora pública y actriz.

En una ocasión, dijo, un político criticó su maquillaje.

“Una vez le toqué el hombro y cuando él volteó me quité las pestañas postizas y le dije: ‘Sólo quiero que vea que, con o sin pestañas postizas, puedo ser diputada’”.