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La historia de una familia como cualquiera: Dos papás y una hija

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El actor Felipe Nájera cuenta, en primera persona, cómo él y su esposo fueron la primera pareja del mismo sexo en adoptar en la CDMX.

'Los gays no somos papás, los gays no nos casamos, los gays no tenemos hijos, no armamos familias’; así pensaba yo, incluso yo creía que los gays no amábamos, que los gays solo teníamos sexo, porque yo también crecí con los mismos prejuicios con los que mucha gente creció sobre las orientaciones sexuales diferentes, me di cuenta que yo mismo me ‘homofobizaba’. Porque cuando uno es gay en una época como en la que yo viví mi primer descubrimiento -que seguramente todavía hay muchos jóvenes así- pues es lo que piensas.

Jaime, mi esposo, me ayudó mucho a entender la homosexualidad , a quitarme la culpa religiosa, a abrirme con más amigos, a abrirme entre mi familia. En el 2009, cuando empieza a promoverse la ley de matrimonios igualitarios aquí en la Ciudad de México, yo me siento con Jaime, que es mi tercera pareja y con la que ya llevo 20 años de relación, y le dije: “yo creo que tendría que hacer algo, no soy tan famoso pero por lo menos alguna cámara y algún medio tendré en frente y podría yo decir: ‘oigan, pues tenemos derecho’”.

Levantar la voz para cambiar las cosas poco a poco

Buscamos a una amiga que trabajaba en TvyNovelas, lo hicimos con un sentido social y con una consciencia muy grande, fue con toda la intención de contrarrestar todo lo que en aquel entonces estaba sucediendo y en contra de todos los comentarios adversos que mucha gente tenía frente a la comunidad.

Empezamos haciendo un ejercicio con los medios de ir informando, de ir diciendo porque salíamos públicamente. Nos casamos el 10 de abril, y ya tenemos 10 años de casados.

Después, comenzamos los trámites para ser papás. Fuimos al DIF Nacional, por supuesto, no nos trataron muy bien, ahí sí no creo que porque fuera gay, creo que no trataban bien a nadie.

En ese entonces, había mucha prensa que me apoyaba, nos seguían y creo que cuando se dieron cuenta que era yo actor, "Felipe Nájera, el que se había casado hacía unos meses", cambiaron un poco la actitud y por supuesto yo dije, “no se trata de que a mí me ayuden porque yo sea actor conocido, yo vengo aquí como cualquier persona a hacer un trámite yo creo que tienes que cambiar tus formatos, porque solo dicen papá y mamá, solo dice hombre y mujer” y me dijeron que sí y me comunicaron con uno de los directivos.

Por fin, una puerta se abrió

Finalmente, después de dos, tres malos tratos que sí tuvimos con ellos, nos empezaron a hacer algunas entrevistas en Casa Cuna de Tlalpan, y, finalmente, nos enteramos, por unas amigas activistas, que ya habían dado un taller en la Procuraduría de la Ciudad de México, que había una instancia transitoria donde había niños y niñas recién nacidos que de pronto llegaban ahí donde la procuración de justicia les liberaba su patria potestad y los daba en adopción lo más pronto posible para que no duraran en el resguardo de la institución y pasaran pronto a formar parte de una familia.

Era un programa nuevo, sacamos la carpeta del DIF y nos fuimos a la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México, que ahora es la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México, a la instancia transitoria para niños y niñas. Cambiamos el tramite de una institución a otra y la verdad el cambio fue radical porque ya siendo una institución de la CDMX, ya estaban en cursos de sensibilización, el personal ya sabía que tenían que atender bien a cualquier persona, no importando su orientación sexual .

Hicimos entrevistas, hicimos los exámenes, hicimos todo; un trámite que duró un año para que nos dijeran si éramos aptos o no; después nos dijeron que sí éramos aptos para ser papás, que estábamos en la lista y que ya había una niña a quien nos podrían asignar. Nosotros, por supuesto, no conocíamos a la niña ni nada y un día nos hablaron para decirnos que ya podíamos ir por ella.

Yo metí los papeles en febrero del 2011 y para marzo del 2012, Alejandra venía llegando a nuestra casa, como en un año y un mes. Fue rápido porque era un nuevo formato, un nuevo programa que estaban implementando, quizás eso hizo que no hubiera tanta gente en la lista de espera y a nosotros nos tocó esa oportunidad.

Fuimos de los primeros que nos inscribimos y fuimos la primera pareja del mismo sexo y eso nos puso en circunstancias especiales, eso lo agradezco a la vida. Y así fue como Alejandra llegó, tenía 4 meses.

Somos una familia y somos muy felices

Somos unos privilegiados la verdad, seguro hay gente que no tiene estas posibilidades y pues me pone muy contento haber vivido lo que he vivido hasta ahorita con nuestra hija. La amamos, nos comunicamos, platicamos; Alejandra, como debe de ser, sabe desde que tiene uso de razón que somos una familia adoptiva poco a poco va preguntando cada vez más detalles, a veces no le interesa y no pregunta.

Ha sido un proceso lleno de amor, lleno de aprendizaje mutuo, acompañar a un ser humano en su crecimiento, darle amor, darle certeza, darle seguridad. Me ha abierto el corazón de una manera impresionante y también abierto el conocimiento porque es una exigencia que te hace estar alerta todo el tiempo y necesitamos estar preparados para cuando vengan las preguntas para cuando cambien las etapas de su crecimiento.

Nosotros somos los que vamos educando en este conocimiento de la diversidad familiar, de las distintas formas de vivir la vida y bueno, no todo mundo tiene que tener hijos, no todo mundo tiene que casarse, porque quizá para alguien de la comunidad el matrimonio no está padre porque eso es algo ‘heterosexual’, en fin, hay muchas formas de vivir y de ver las filosofías de la vida. A mí me gusta la que yo he elegido y la elegí por convicción, no porque nadie me lo impusiera y somos muy felices.

Alejandra está en una escuela que nosotros elegimos y, bueno, tenemos un círculo de papás con los que hablamos, con los que comentamos y tenemos conversaciones sobre nuestras formas de vida y es algo que es un trabajo en comunidad y ha sido padrísimo. No dudo que hay gente que quizá no les guste, pero no es algo que nos externen; ni mucho menos que sea algo que sea reflejado, hasta ahorita, en agresión hacia Alejandra, para nada.

Gay o no, no hay una fórmula para ser papá

Yo cada vez descubro que, si bien yo pensaba que iba a vivir diferente la paternidad porque era gay, no es así. Cada papá lo vive diferente y cada persona, de acuerdo a su conducta en la vida y su emocionalidad, todos somos diferentes. Jaime por ejemplo, es más pragmático, él no se llena de fantasías, yo sí me lleno de fantasías pero bueno esa es mi personalidad y no tendría porque estorbarme, solo ya me conozco, lo trabajo y busco que esto no influya para mal.

Soy alguien que mi cabeza y mis emociones trabajan de determinada manera, yo soy mucho de estar imaginando que va a suceder con esto y que va a suceder con lo otro y me adelanto y a veces me asusto y luego lo soluciono, me quito la fantasía pero yo creo que son igual que las fantasías de un papá heterosexual o de una mamá.

Desde que Alejandra llegó a nuestra casa, yo siempre he dicho que me gustaría que fuera una mujer que se quisiera a sí misma y que respetara a los demás, que tuviera un equilibrio. Sigo creyendo que ojalá viva en una circunstancia donde se siga respetando a si misma como mujer, como persona, como ser humano... que respete el entorno en el que esta y que respete las otras formas de vida y que haya un equilibrio lo más que se pueda.

#SomosExtraoridnarixs

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Nota: Este texto es resultado del testimonio de Felipe Nájera y la redacción de Katia Treviño.