Alex, Derrik y Frank.

Cortesía Alejandro Torres

"¿Qué es el poliamor? No lo sé, a veces la gente habla de un poliamor que no reconozco"

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Alex, Frank y Derrick han llevado una relación por años y en esta conversación se adentran en los descubrimientos y batallas que han tenido que dar

“¿Qué clase de monstruo convertiría su vida en palabras?”
Adrienne Rich

Pedirlo todo, tenerlo todo. ¿Será eso el poliamor? Es difícil generalizar sobre un término que apenas aterriza en México como un tipo de relación amorosa y no como un fetiche sexual. Y es que mientras los análisis sociales intentan explicar cómo “el poliamor surgió como otra forma de amor adecuada a la sociedad donde las relaciones amorosas no son dictadas por coerción, sino por la libertad y los derechos individuales”; las estadísticas insisten en que todo se trata de un truco del declive del matrimonio; y la economía asegura que el juego de sentirse enamorado de más de unx se trata sólo de otra manera de sobrevivir a los malos sueldos y las nulas prestaciones.

Para entender los prejuicios que hay alrededor del poliamor no hace falta ser un genio, basta echarle una mirada a Google y ver lo que la gente busca y los medios y “expertos” ofrecen sobre el tema: “¿Se puede querer a más de una persona?”, “Manual del poliamor”, “¿Qué es y cómo se practica?”, “Ventajas y desventajas del poliamor”; nada más allá de intentos fallidos de recetas mágicas, titulares chismosos y psicología de talk show.

[¿Qué es el poliamor?, dices.
¿Qué es poliamor? ¿Y tú me lo preguntas?
Poliamor, eres tú.]

¿Poliamor eres tú? En este caso lo es: uno para dos, dos para uno, tres para tres. Alejandro (Alex), Francisco (Frank) y Derrik.

Los datos comunes.
Se conocieron en diciembre del 2014 por redes sociales. Tenían muchos amigos en común que querían presentarlos porque les sabían las afinidades, así que estaba hecho, un par de clics y estuvieron agregados en Facebook.

Derrik: "Nunca me había atrevido a contactarlos hasta una noche en el diciembre del 2014. Estaba de visita con mi familia, en casa de mi papá en Ohio, y vi a Francisco en línea y le mandé mensaje. Empezamos a cotorrear y poco después esa misma noche le confesé que se me hacía muy guapo él y Alex también. Frank (como le llaman de cariño) me comentó que pensaba lo mismo de mí, cosa que no esperaba y que me chiveó bastante. En los próximos días empecé a mensajear también con Alejandro, luego abrimos un chat para los tres y eventualmente empezamos a vernos por Skype también. Así seguímos con las citas virtuales hasta la primavera, cuando los dos vinieron a Tijuana para visitar a sus familias y para conocernos en persona".

Conocerse fue lo fácil, pero el proceso de saber, entender y aceptar que querían estar juntos fue una batalla distinta que no estaba a un clic de distancia. “Fortalecer la comunicación y poner claras las necesidades, además de ir a terapia fueron los primeros pasos de Alex y Frank, quienes ya tenían 10 años de casados y cuya relación amorosa era plena y sana.

Alex: "Eso sí: me queda claro que la palabra poliamor es más fuerte en la práctica que en la teoría. Lo digo porque yo no busqué ni identifiqué una palabra que abarcara lo que yo sentía, sino más bien fue: ¡me está pasando esto! Incluso antes, Frank y yo ya habíamos tratado de experimentar con esta parte de nosotros que era nueva. ¿Cómo encajas este proceso a la relación de un par de esposos que ya se amaba y no tenía problemas? No tardamos mucho en entender que esto era algo normal y natural para nosotros. Y si no mal recuerdo, la palabra poliamor nos vino más de dos años después de que los tres teníamos una relación. Se puso de moda y todo el mundo empezó a hablar de eso. Y a mí me causó conflicto porque la gente hablaba de un poliamor que yo no conocía y no tenía nada que ver con lo que yo sentía. Porque en sus términos, todo se reducía a: ganas de estar de caliente, de no comprometerse, de tener muchas parejas mientras se definían sus afectos y deseos, de no esforzarse ni chingarle, mientras que para mí sí era otro proceso de mucho amor y trabajo".

Frank: "La idea de familia o comunidad o manada hizo sentido, sobretodo cuando creciendo como parte de la comunidad LGBTTIQ+ en esos tiempos (hace 15 años) se tiende al aislamiento por no tener esa comunidad con la cual enteramente perteneces.

El poliamor fue salir por segunda vez del clóset.
Los tres son hombres fronterizos, con todo lo que eso implica: entender que la panacea de la libertad sexual no le pegó a todos ni fue igual para sus familias. Cuando ellos salieron del clóset, fue difícil afrontar esa realidad.

Pero como todo, las cosas han cambiado y ahora los tres reconocen el apoyo de la gente que quieren y los quiere, y ya no sólo en su diversidad individual sino en la familia que han querido formar. Los tres concuerdan en que asumirse como poliamorosos ha traído consecuencias parecidas a las que vivieron cuando salieron del clóset como homosexuales.

Frank: "Nuestras familias cercanas ahora nos ven como una familia y nosotros a ellos. Con todo lo que eso implica. Y similar al proceso de aceptación de cada persona LGBTQI+, esto creo que es algo muy único. Algunos quieren saber mucho, algunos poco. Entendemos también que es algo diferente a lo que están acostumbrados ellos. Como en todas las relaciones: quiero o no y como me adapto a lo que quiero".

Derrik: "No ha sido difícil pero tiene mucho que ver con nuestra forma de vivir nuestra relación: es NUESTRA y de nadie más. En mi caso, la primera persona de mi familia a quien le conté de mi relación con Frank y Alex fue mi mamá, unos cinco meses después de formalizar nuestra relación. Se lo dije en persona y me sentí como si fuera salir del clóset por segunda vez. Las emociones, los nervios y una tormenta de mariposas en el estómago. Pero en ese momento, con 34 años de edad yo, a pesar de sentir las mismas mariposas en el estómago, no sentí ya el miedo que había experimentado a mis 19 años cuando le conté que era gay. Aceptarme a mí mismo como gay abiertamente a lo largo de mi vida, seguramente me ayudó también a ser abiertamente poliamoroso, si le tenemos que poner una etiqueta. Y la reacción de mi mamá después de contarle que estaba saliendo con ellos dos, fue de: '¡Oh!, ok. ¿Y cómo funciona eso?', y me lo preguntó con un tono de curiosidad legítima, no de juzgar o dudar. Ahora ella conoce y ama mucho a Frank y Alex, como si también fuera su mamá.
Otra cosa, por ejemplo, es que nunca tuve que platicarle directamente a mi abuelita, pero la señora ya con sus 80 años es capaz de reconocer una relación formal entre nosotros tres. Y se nota cuando a través de las fotos que ve en Facebook siempre nos deja comentarios como: 'qué hombres tan guapos, los amo mucho'”.

Las Batallas.
Pero ese reconocimiento familiar tiene una contracara, la seguridad que les ha dado libertad no ha dejado de costarles malos ratos, porque es cierto que en este país nadie está a salvo, menos desde la diversidad. “En la ciudad de México nos han atacado dos veces, una vez sobre Reforma, unos tipos en un carro nos gritaron: ah, maricones y nos aventaron soda pero ni nos tocó. Pero la segunda sí puso algunas cosas en perspectiva, una señora nos siguió en el Metro mientras nos insultaba a los tres: '¡qué asco!, ¡qué desperdicio!, ¡pervertidos!', y así nos fue siguiendo hasta que le dijimos que por favor nos dejara en paz y se burló: ‘ay, dijinis in piz’. La situación paró cuando otro chico se dio cuenta y llamó a la policía y la calmaron”, cuenta Alex.

Al poliamor lo acechan fantasmas ajenos y morbosos, pero también los propios. Distinguir el reto individual es la hazaña que estos tres también comparten y que se resume a una respuesta fácil de decir pero compleja de realizar: conocerse y reconstruirse a sí mismos.

Alex: "Mi reto personal se puede enunciar así: a la casa en mi cabeza la he tenido que destruir y después le he tenido que construir ventanas y puertas. He tenido que renovar mi manera de sentir, de pensar, de probar para ajustarlo a esta nueva aventura. Todo es nuevo, y cabrón, más porque se vive en público".

¿Y los celos?
Alex: "Ahí nos pasa el eterno encasillado de todos lados, porque nos lo han hecho heterosexuales y homosexuales, el típico: '¿quién se coge a quién?, ¿quién manda?, ¿tú te coges a los dos?'. La gente se esfuerza en tratar de entender cuál es la dinámica tradicional en nuestra relación. Y supongo que pasa que haya quién tiene estos problemas porque justo eso, la gente trata de entender sus particularidades desde una dinámica tradicional que quizá no le corresponde. Todo falla cuando nos juzgamos con medidas que no son para nosotros.

Frank: "Yo creo que en las relaciones se está porque se quiere. Aquí y ahora estamos juntos, soy libre de decidir en cualquier momento irme o ajustar algo. Y eso es para todos. Y ya veremos si seguimos congeniando, si ajustamos o si decidimos otra cosa".

¿El poliamor es más político que otras relaciones? ¿Lo personal es político?
Derrik: "Para mí, lo personal no es intencionalmente político".

Frank: "Creo que normalizar este y otro tipo de relaciones puede ayudar a entender a más personas que tienen opciones de diferentes cosas. Y que eso está bien. Fuera de eso, no creo que deba importarle a nadie cómo una, dos, tres o más personas conscientes quieran llevar una relación".

Alex: "En lo 'político', que es otro político, no veo que nada se esté legislando en favor de nosotros (como figura de familia), lo que sí veo es un tremendo morbo que busca lo superficial, pero no hay un interés por aceptar a familias diversas como nosotros. Es más, incluso dentro de los casos que yo he tratado en terapia pues todo el poliamor se trata de noviazgos, pero muy pocos hablan del concepto familia. Sé que es un estándar personal, y quizá es rígido porque es lo que necesito para mantener mi tierra, pero reconozco que yo antes de entrar al poliamor sostuve un matrimonio de 10 años y me siento orgulloso de eso, al verlo respecto a otros matrimonios".

Pero entonces, ¿hay futuro para y en el poliamor?
Derrik: Sí. Pero hay que pensar que, en mi experiencia, los altos son más altos y los bajos son más bajos y también es doble el trabajo. Le hemos chingado mucho para llegar hasta donde hemos llegado juntos los tres. No creo que el poliamor sea algo que es para todos. Para algunos funciona y para otros no. Y también queda decir de nuevo que cada relación es única, sea como sea.

Alex: "Estoy satisfecho y consciente de los peligros del amor. Soy privilegiado por poder experimentarlo así, distinto a lo de afuera. Quizá sea obvio pero no está de más decir que el poliamor no es malo ni bueno, ni tan complicado (mi abuelo tuvo tres esposas). Pero habría que entender que el poliamor es nuevo en el terreno de juego de las relaciones, y como tal tiene que adaptarse a ciertas cosas: cómo está el clima, la tierra, cómo cala el sol, qué se siente salir. Hay que tener paciencia.
El poliamor es eso, dejarse afectar y no huir ni reaccionar, sino más bien darse cuenta y elegir si uno se queda o no con lo que pasa. Si cambias o no. Y si lo haces bien, es una experiencia muy padre. Los seres humanos somos animales y seres gregarios, por eso es necesario repartir los afectos; ahí están los padres que tienen hijos para repartir sus afectos, Dios, por ejemplo, tiene muchos hijos".

Frank: "Todo lo que vale la pena, cuesta".

¿Y la mo-no-ga-mia?
Frank: "Existe (jajaja) Creo que hay muchas formas de llevar las relaciones. Cada quien elige como las quiere llevar, qué quiere ganar e invertir. Ya como lo exprese es único, como cualquier interacción entre dos o más personas".

Derrik: "La monogamia puede servir para algunas personas, y para otras no. Pero no es el único camino, como el mundo y la mayoría de las sociedades en el mundo lo pintan".

Alex: "Está bien, aunque sobrevalorada. Pienso que mucha gente la vive más porque así aprendió que por sensaciones personales o el famoso 'llamado de la naturaleza', pero eso también es respetable. Todos tenemos derecho a nuestros rituales para tener un piso y no flotar en el aire".