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Elsa, ¿tú le tienes miedo a la muerte? Ah, no, no, para nada.
Miedos, no, no. No, fíjate, pero nada.
Y he pasado cosas y sigo viviendo cosas así, pero yo pensar en la muerte, no, ¿por qué me adelanto? ¿por qué miedo?
¿de qué? ¿miedos de qué?
Si uno ha tenido ciertas experiencias, ¿verdad? De que se dice que a veces se sale el alma, ¿no?
Del cuerpo, tu cuerpo y todo. Maestro, sí, fíjese.
Alguna vez yo sentí que me hundí en la cama, ¿no? Que me hundí en la cama, pero dicen que es imaginación.
Pues, bueno, yo sentí que me hundí y de repente sentí algo que se desprendía de mí y yo me veía ahí en la cama, ¿no? ¡guau!
La artista siempre imagina un poco, ¿no? Andamos un poco con la imaginación, pero siento ahorita que este momento es el más importante de mi vida.
¡ay, qué hermoso! ¡gracias!
¡gracias! Estoy durmiendo y sé que vivo el aquí y el ahora.
Disfruto mi alimento, me cuido lo más que pueda, me salgo al solecito, que mis huesos están que no sé qué, pues me tomo mi calcio, me voy al solecito, camino, pues le digo, mi columna, ¿cómo está, doctor? Pues, le digo, son los años, ¿verdad?
Me toco de la risa, pues sí. No lo creo que tenga 92 años.
¡guau! Me ha servido, ¿eh?
Estoy consciente, estoy consciente, ¿no? Pues, ¿cómo no voy a estar consciente de mi tiempo, de mi edad?
Veo cómo pasan los días, las semanas, los meses, los años y digo yo y comienzo a ver, ¿eh? Todo va cambiando, pero la verdad es que no hay miedo, fíjese.
Uno dice, siento como que cumplí en algo, he sufrido bastante, ¿eh? He sentido el sufrimiento fuerte, pero yo sé que...
Todo eso me ha ayudado, como dicen, el sufrimiento da otra forma de ver la vida.