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Y traigo unas flores a la mujer más hermosa y a la que parecía que se robó mi corazón. Ay, no sé si puedo aceptarla, señor.
Bueno, no te preocupes, shula. Seguramente este sí me lo vas a poder aceptar, mira.
Esta vez no nos va a alcanzar, ni con las chambas nuevas nos va a alcanzar. Jorge, por favor, ya.
Tranquilo. De nada te sirve estresarte.
Además, bueno, tú sabes que al final siempre sale. Ah, sí, sale, sale.
Qué fácil es decirlo. Con los pies en la tierra, chaparrita.
Todo está, sube, sube y sube. Mi amor, qué bueno que ya llegaste.
¿cómo te fue en el trabajo? Hola, mi cielo.
¿cómo te fue en el restaurante? ¿hubo mucha gente?
No, ni en toda la semana. Hoy pagaron más mucho.
No me digas. Y esta semana tenemos que hacer paquete.
Pero bueno, no te preocupes. Ya veremos cómo le hacemos.
Mira, ya sé. Voy a pedir trabajar mañana.
El sábado siempre se llena. Y con eso podríamos acompletar y pues también para, no sé, la luna...
Jorge, jorge, por favor. Mira, ¿no ves que la niña acaba de llegar de trabajar?
Está cansada. Por lo menos déjala relajarse un ratito, ¿sí?
Es ella quien me lo está diciendo. Pero ¿sabes qué, mayelita?
No te me preocupes. Ya veré yo cómo le hago.
¿ok? No te preocupes, hijita.
Mira, mejor me ocupo en ayudarte. Mi mamá, no te preocupes.
Hoy me acuesto temprano y mañana me levanto como nueva. Somos una familia y vamos a salir juntos de esto.
Bueno, pero por lo pronto, lávense las manos. Vamos a cenar.
Ándale, párense. Levanta.
Vente a trabajar, pues. La mesa cuatro necesita limpieza.
Aquí tengo. A ver, ¿tú te dije que el de jorge no la hiciste?
Ah, pues ahí está ya resuelto. Ah, bienvenidos.
Buenas tardes. Pase, pase.
En esta mesa, por favor. Pase.
Aquí les dejo sus cartas. Gracias.
Y, eh, ¿quieren algo de tomar en lo que ve en la carta? Eh, sí, sí, sí.
Le puedo encargar una cerveza. A mí tráigame una limonada, por favor.
Claro que sí. Enseguida.
Gracias. Mira, ¿no ves?
Este qué chula está la morrita. Oiga, patrón, pero, pues, con todo respeto.
No se les ve que esa muchacha está como muy sencillita, ¿sí? , para usted.
Hombre. Ya ve que a usted le gustan así medias buchonzonas, como con más carnita para poder agarrar.
Sí, alberto. A ver, a ti lo que te hace falta es visión.
Mira, estas morritas las agarra y les pones poquito aquí, poquito allá. No, me las dejas como aquí.
Aquí tienen. Muchas gracias.
Gracias. Cerveza y limonada.
Oiga, chula. ¿faltó algo?
No, no, no. Todo bien, todo bien.
Solo quería, pues, verla así tantito de cerquita. Con todo respeto, ¿verdad?
, porque la verdad es que está usted bien chula y me gustaría, pues, preguntarle si no me aceptaría una saludita, a comer un heladito o lo que usted quiera. Disculpe, pero no me permiten salir con clientes.
Ah, ya veo que entonces es como una reina muy cotizada, ¿verdad? La reina de corazones.
Ya veo, ya veo. Oiga, ¿y qué hace una reina como usted, pues, trabajando en este lugar?
Ah, eh, trabajo para ayudar a mis papás. Entiendo.
Pues, mire, si usted acepta salir conmigo, aparte de hacerla muy feliz, créame que nunca más va a volver a tu casa. Tiene que trabajar, ¿me entiende?
Perdón, pero no puedo. Tengo que regresar a trabajar.
Mayela, ¿todo bien? Todo bien.
Es que el señor me estaba haciendo la plática. No conozco a este tipo, pero se ve que es alguien que tiene dinero y poder.
Sí. Por favor, ten cuidado, ¿va?
Pero a mí me cayó bien. Buenas tardes.
Hoy traigo unas flores a la mujer más hermosa y a la que, parece, se robó mi corazón. Ay, eh, no, no, no sé si puedo aceptarla, señor.
Bueno, no te preocupes, chula. Seguramente este sí me lo vas a poder aceptar, mira.
Está hermoso. Era de mi abuelita, pero, pues, ahora me gustaría que lo tuvieras tú.
No sé qué decir, señor. No, hombre, no me digas señor.
Me hace sentir todo un anciano. Por favor, dime alfredo.
Alfredo covarrubias. Es usted muy amable.
Tania. Tania, ¿y no te animarías a salir conmigo?
Tendría que pensarlo. Está bien, chula.
Pues, mira, si te animas y llegas a cambiar de opinión, pues, te dejo mi número. Llámame, ¿sí?
Pues, las flores son tuyas y tú también. ¿te pidas?
Alfredo. Espera tu llamada, chula, ¿eh?
No. ¿te pidas?
¿sí le vas a hablar? No sé.
Igual sí. Es que no sé, yo siento que este tipo no me da buena espina.
Lo siento raro, como peligroso. Mira, gracias por preocuparte por mí.
Qué lindo eres. Pero, ay, yo sé cuidarme.
Gracias por acompañarme. Cuando quieras.
¿qué vas a hacer? No sé.
Bueno, nos vemos el lunes. Bye.
Ay. Órale.
¿y esas flores? Me las regaló un cliente del restaurante.
Ay, qué bonitas. Déjamelas poner en agua.
¿y ese dije? ¿a poco también te lo regaló tu cliente?
Sí. Pues, sí está muy hermoso, pero se ve muy caro para que te lo esté dando un pretendiente.
Hija, tú no necesitas pretendientes. Lo que necesitas es trabajar para estudiar.
Ay, ya, jorge. Tampoco te pases.
¿no ves que la niña acaba de llegar de trabajar? Descansa.
Déjala en paz. La traigo a poner en agua.
Soy mayela. Te dije, chula.
Usted nada más dígame qué quiere y mandamos al alberto. Y mira, volando te lo trae.
¿y ahora? ¿qué traes?
¿estás nerviosa o qué? Estoy preocupada por mis papás.
Tenemos muchas deudas y veo a mi papá muy nervioso. Mi hijita, si ya habíamos hablado de eso.
¿qué le dije? Que mientras usted esté conmigo, ni a ti ni a tus papás les va a faltar absolutamente nada.
Pero, ¿no crees que vamos muy rápido? Jale, rápido ni que nos acabáramos de conocer.
Ya llevamos un mes saliendo, ¿qué no? Aparte, pues, eres una morrita bien chula, mami, bien bonita, bien inteligente.
Hombre, yo necesito a alguien así a mi lado. Pero no entiendo por qué te gustó tanto.
Digo, hay otras chavas muchísimas. Más guapas o...
Ay, que no te has visto en un espejo, ¿qué? A mí te ves la mujercita más hermosa del universo.
Y mira, para demostrártelo, te tengo un regalito. Cierra los ojos.
Cierralos. No me los abra.
No haga trampa, no haga trampa. Ahí le va.
Una, dos. Fábalos.
¿qué tal? Está hermoso.
Pues, para ti. Pruébatelo a ver.
¿qué tal te queda? Entonces, ¿qué, mi chula?
Dime una cosa. ¿quieres ser mi noria?
¡eso, caray! ¿qué vas a hacer?
Ay, el hombre más feliz de este mundo. Oye, ¿y qué te parece si para celebrar te llevas, sí que, pues, un lugarcito bien especial?
Eh, sí, sí, pero ¿a dónde? ¿a un spa o...?
No, mi chula. Yo estaba pensando, pues, en algo un poquito más, más profundo.
Mira, conozco un doctor que es especialista en cirugías estéticas. Te puede dejar, pero como muñequita, hacerte lo que tú quieras.
¿qué dices? No sé.
Tendría que pensarlo. Bueno, no lo pienses mucho.
Imagínate. Sí, sí, ya me encantas.
No, hombre. No, hombre.
Harto futuro que nos espera, pero bueno. Voy al bañito mientras.
Ahorita regreso. Te vas a escapar, ¿eh?