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A ver, a ver, a ver, ¿cómo está eso de que ayer nos vimos? Descarada, ¿con quién te fuiste?
Nada, nada, ¿a ti te gusta ser sugar baby? A mí también me interesa ser sugar mom.
Ay, sam, muchas gracias por la copa de vino y por la propuesta. Ay, no, no, no, de verdad, no tienes nada que agradecer.
Somos amigos, ¿no? ¿ese es tu coche?
Sí, este es. Sabes, es que quiero agradecerte todo lo que has hecho por mí.
¿de qué hablas? Bueno, la expansión del gimnasio no solo es por la posibilidad de negocio que ve en él, sino también porque para mí es un lugar donde me veo y me siento física y emocionalmente tan bien.
Es muy lindo escucharlo. Y de verdad te agradezco muchísimo por esas palabras.
No, de verdad. Yo te tengo que ir.
Te tengo que agradecer porque realmente he conseguido metas que hace meses no veía posibles. Bueno, yo...
Ay, no, por favor, no digas nada. Solo déjame agradecerte, ¿sí?
Sam, ¿estás bien? Ay, me tengo que ir.
Tengo que contestar una llamada, pero nos vemos pronto. Bye.
Hola, ¿qué onda? ¿cómo te fue?
Hey, bien. Mañana te cuento todo, ¿va?
Pero es una buena propuesta. Se ve que te fue muy bien.
No, no es lo que tú crees. ¿y qué es lo que creo?
Te juro que solo fui a escuchar una propuesta para mejorar el gimnasio. Pero salimos y antes de que samantha bajara a la banqueta, se tropezó y, pues, alcancé a ayudarla.
Eso es todo. ¿cuándo te he mentido?
Bueno, por lo menos esta sí es mayor de edad. Ay, no manches, robert.
Te estoy diciendo la neta. Ya, ya, tranquilo, estoy jugando.
Cuéntame, ¿qué te dijo? Samantha quiere invertir y convertirse en accionista de la mitad de la marca.
¿y nosotros qué ganamos? Pues un nuevo lugar, más grande, más publicidad.
Incluso podríamos abrir dos sucursales, una aquí y otra en el sur. No tenemos que decirlo luego, luego.
Podemos pensarlo, lo platicamos y ya decidimos. Pero, pues, a grandes rasgos, esa es la propuesta.
Bueno, pues hay que pensarlo. Mañana invitas al desayuno y lo platicamos.
Descansa. Igual.
¿y cuándo regresas? Pues vamos de fin de semana largo.
Ay, pero ya sabes, lo mismo de siempre. Nos hospedamos en un hotel del centro de manhattan, con vistas de central park.
Ay, amiga, nada que tú no conozcas. Ay, tiene años que no vamos.
Con eso de que a humberto se le sube la presión, ¿no? No lo sabía, ¿no es, ma?
Pues es que ella es de la tercera edad del cuñis. ¿qué quieres?
Shh, que no te escuche o se me arma. Ay.
Bueno, la verdad, la verdad es que está bien padre ser sugar baby de ejecutivos, amiga. Porque viajas, te regalan cosas.
Ay. Hola, princesa.
¿cómo está esta señorita hermosa? Cuánto tiempo sin verte, de verdad.
Oye, ¿ya estás lista para tu mayoría de edad? Sí.
¿por qué? Déjame decirte que yo ya estoy lista para irme de antro contigo, ¿eh?
Ay, por favor. ¿y cómo estás?
¿cómo les fue ayer? Bien, súper bien, ya sabes, con tu mamá.
Siempre tratando de resolver el mundo con una copa de vino. Por eso estamos aquí otra vez hoy, porque nos faltaron cosas pues que resolver.
Sí. Muy bien.
¿qué pasó, hija? ¿tienes hambre?
Sí. Justo.
Yo también tenía unas tremendas de rato. Pero está buenísimo este vinito.
Bueno, pau, nos vemos al rato. Bye, muñeca.
Con cuidado. A ver, a ver, a ver.
¿cómo está eso de que ayer nos vimos? Descárgala.
¿con quién te fuiste? Nada, nada.
A ti te gusta ser sugar baby. A mí también me interesa ser sugar mom.
No lo puedo creer. Yo sé, yo sé que son muchos pros y toda la cosa, pero no sé, no me late mucho esto con tanto conflicto de...
¿conflicto de interés? Sí.
¿lo dices por jimena? Sí.
¿qué pasa si sale lastimada? A ver, no creo que pase eso.
Y aparte, jimena es una chavita muy inteligente. Sí, sí, sí.
Yo sé que puede ser muy inteligente. No lo pongo en duda, pero pon tú.
Las cosas no se dan. Llora la niña, le llora la mamá.
¿y qué va a hacer la mamá? Pues es su mamá.
Va a quitar su inversión y nos quedamos sin nada. Eso sin mencionar que la mamá es mi hija.
La mamá es la misma con la que... ¿la que qué?
Nada, nada. Mira, estuve preguntando y sí, mucha gente está de acuerdo en que nos conviene.
¿ves? ¿ves?
Pero... Me da miedo.
Me da miedo que las cosas con esta niña no se den, que la mamá se enoje, retire su inversión y nos deje en la calle. Bro, a ver, te entiendo.
¿qué te parece si hablo con samantha sobre tus miedos y te traigo una nueva propuesta? Ok.
Eso. La vamos a romper, mi hermano.
Te lo aseguro. Este helado está riquísimo, mi amor.
Ay, sí, mi cielo. Está muy rico.
Oye, gordo. Mmm.
Pues es que ya se terminó el plazo del pagar en el banco y quisiera invertir mi dinero en un negocio. Pero en estos tiempos está muy complicado.
Mmm. ¿en qué te gustaría invertir?
Pues estaba pensando en el gimnasio al que vamos, jime, y yo. Ah, ¿el de los dos chavos?
Mmm. Sí.
La verdad, para el tiempo que tiene, se está convirtiendo en un hot spot. Es un lugar para todo tipo de gente, así que no dudo que lo podamos convertir en el mejor de la zona.
Mmm. Bueno, suena bien, pero ¿ya calculaste cuánto dinero se necesita?
Los aparatos son muy caros, mi amor. Ay, gordo.
Eso es lo mejor. Mira, solo necesitamos un espacio más grande, mejor acondicionado y muy poco material.
Mmm. Yo sabía que este helado no me iba a salir gratis.
Ay, gordo. No seas grosero.
Estoy bromeando, mi reina. Ay, mi cielo.
Bueno, pásame el plan de negocio para revisarlo y te digo cómo lo veo. Ay, gracias.
Eres un amor, bebé. Te adoro.
Ay, qué rico. Ay.
Un gusto conocerte, jimen. No había tenido la oportunidad de platicar contigo.
Gracias por invitarme. Amor, no te vayas a atascar.
Ayer no podías ni caminar. Es cierto.
¿qué tanto es tantito? Roberto.
Mmm. ¿ya?
¿me traes más con mi mamá? Ay, por cierto.
¿qué se siente que ya vas a ser mayor de edad? ¿qué?
Bueno, pues espero tener un poquito más de libertad ahora que entré a la universidad. Mi papá es un poco celoso y controlador.
Pero bueno, ya casi es tu cumple. Ay, por cierto, quiero invitarlos a mi cumpleaños la próxima semana.
Es algo pequeño en el jardín de mi casa, pero espero puedan ir. Sí, sí, claro que sí.
Vamos, ¿no? Obvio.
¿y ya sabes qué te vas a poner? El otro día vi una tienda que está padre.
Oye, jimen, hay dos cosas que quiero decirte. La primera es quiero hacer las cosas bien.
Y me gustaría presentarme con tu papá. Ay, es muy lindo de tu parte.
Pero no quiero correr prisas. Prefiero hacerlo en mi cumpleaños.
Ok. Va, me parece bien.
Y la segunda cosa es que, bueno, no sé si tu mamá ya te platicó, pero está interesada en invertir en el gimnasio para hacerlo más grande. No, no me dijo nada.
Pero está padre. Me gusta contarte mis cosas.
No me hagas de samantha. Me está preguntando si ya decidimos qué hacer.
Pues ya dile que sí. ¿neta?
Bueno, mira, confío en nosotros y en nuestro trabajo. Voy a confiar en tu criterio.
Además, cualquier cosa, pues, te echo la culpa a ti, ¿no? Y nos hace falta más dinero.
Cada vez tengo más hambre. Vamos a hacer los mejores, ¿no?