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Chapulín colorado, no, no, no, no, me rindo, me rindo, palabra de honor que no me vuelvo a robar la fruta, chapulín, palabrita de honor que, mira, nunca, no contaban con mi astucia. Peterete, yo el chompiras, oh, chompiras, ¿qué pasó con la lima?
Aquí está, ándale, órale, ándale, órale. Si serás, si serás, la lima que sirve para limar, hombre, ah, también la traje, pero pensé que tenías hambre, que hambre va a tener, hombre.
Voy a con el guardia, no vaya a venir el guardia, ni usted. Le explicaba hace un momento, en esta sala podemos admirar algunas joyas arqueológicas del arte prehispánico, allá a la izquierda.
¿no es de las de guanajuato esto? ¿qué es esto?
Señor, ¿qué está haciendo? Pues no lo ve, le voy a tomar una foto a este ídolo.
¿qué pasó, qué pasó? Puedo hablar.
Claro que puedo hablar, señor, soy una persona de carne y hueso. Más hueso que carne.
Pero entonces, ¿cuál es la escultura? La que está a un lado de usted.
¡ay, qué bonita! Lástima que esté incompleta, ¿verdad?
Ya que de escultura... ¡señor, señor!
Dejamos ahí, dejamos ahí, dejamos ahí. Señor, le quiero decir una cosa.
Hace un momentito les recordé a todos los visitantes que está prohibido tomar fotografías en el interior del museo. ¡mentira!
¡mentira! Aquí afuera en la puerta están vendiendo fotografías que forzosamente fueron tomadas aquí en el interior del museo.
Sí, señor, pero esas fotografías fueron tomadas con un permiso especial. ¿y por qué no me dan el permiso a mí?
Bueno, sería cuestión de que usted lo solicitara. ¿y si no quiero?
Pues no lo solicite. ¿y si sí quiero?
¡pues solícitelo! ¿y si no quiero?
¡señor! No tiene la bondad de permitirle a la señorita guía que nos siga explicando.
Sí, está bien, a la hora que guste. Es que no nos deja oír.
Lávese las orejas. Señorita, ¿por qué no le permite al señor que tome su fotografía para que ahueque el ala?
Porque está prohibido tomar fotografías en el interior del museo. Usted lo ha dicho.
Ahí está. Con permiso.
Óigame, óigame, señor, un momentito. ¿a dónde va?
Pues le voy a tomar la fotografía allá afuerita. No, señor, también está prohibido tocar los objetos arqueológicos.
Qué viejo más latoso. Sí, sí, sí.
Camilo, ándale, ándale, ándale, atrévase a tocarme. No, no, no, no lo voy a tocar, señor.
Yo soy obediente. Ya oí que no se deben de tocar los objetos arqueológicos.
¿insinúa que soy viejo? No, señor, yo le voy al necaxa.
Pero a mí se me hace que usted utilizó todos estos objetos cuando eran nuevos. Óigame, óigame, óigame.
Me permite acabar de dar mi explicación. A la hora que usted guste, señor.
Gracias. Como les decía...
Pero conste que en otras partes sí dejan tomar fotografías. ¿va usted a seguir, señor?
Sí, señor, voy a seguir. Mire, yo estuve en las pirámides de teotihuacán.
Pero ya las terminaron, señor. Ya, ya, señor, ya, por favor, ya, ya.
Si sigue usted poniéndose en ese plan, va a tener que acompañarme. No traje guitarra.
Déjame dar mi explicación. Sí, pero no llore, no llore.
Ándale y cuénteles todo lo que quieran. Gracias, señorita.
Ahora sí, señores, como yo les decía desde un principio, en esta sala pueden ustedes observar algunas joyas arqueológicas... Señor, señor.
¿qué cosa? Está prohibido, no yo, la señorita.
Pero no voy a tomar ninguna fotografía, señor. Estoy asomándome a ver si no se han robado la lente de mi cámara.
Sí, sí, sí. A ver, yo me asomo.
Yo me asomo. Y dígame una cosa.
¿eso también está prohibido? Bueno, eso no.
Ahí está. Pues entonces no alegue ni se mete en lo que no le importa.
Te voy a sacar. No, no, no, no, no.
¿qué pasó, qué pasó? Me dio cosa.
Me dio cosa. Señorita, el señor dice que no va a tomar una fotografía y en su cámara tiene una placa y está apuntando al ídolo, señorita.
Bueno, ¿eso qué tiene que ver? Que no tiene nada de malo.
Malo que yo agarrara el disparador y le hiciera así. Pero ya vamos a comer porque traigo mucha agua.
Sí, mi vida, en dos minutos. No, nomás había una.
Pues la otra la he de haber tirado. Ajá, a lo mejor.
No, no hay nada. No, mire, yo creo que...
Ya vas a empezar con tus bromas. ¿cuáles bromas?
Ya escondiste la otra manzana. ¿yo?
Está bien, está bien. Bien, me lavo las manos para comer.
Usted lava las manos para comer. Está hecha la culpa.
No contaban con mi astucia. Es exactamente lo que iba a hacer.
¿quién puede atreverse a robarse algo estando presente aquí el chapulín colorado? Es imposible que...
Pero no te preocupes, yo resuelvo esto inmediatamente. ¿qué fue?
Síganme los buenos. Me voy a esconder aquí para sorprender al bandido.
Ay, oye, pero ¿cómo te vas a esconder aquí, no? Muy fácilmente.
Reduciéndome de tamaño. Con una de mis pastillas de chiquitolina.
Fíjate bien. Sí.
Aprovechan de mi nobleza. ¡qué porquería de galletas!
Lo sospeché desde un principio. Con mi astucia.
¿este quién es? Sí.
A mí también me pareció escuchar su voz. Pero lo importante es que ya descubrí el misterio.
Los bandidos son dos. Sí.
Tu esposo y uno que se asoma por la ventana. Ay.
Con mi astucia. ¿tienes dos maridos?
No. ¿me hablaban?
Sí.