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Al hombre banqué. ¡piro!
¡chanfle! Estaba yo dormida y trató de chupar.
¿sin haber sido presentado? Sí.
¿acaso me vas a decir que tú crees en ese tipo de cosas de vampiros? Son leyendas, cosas que no existen.
Eso era lo que yo creía, chapulín colorado, pero lo vi con mis propios ojos. Yo te voy a demostrar lo contrario.
Pueblo mío, que estás en la colina. Rompimos un momento esta transmisión para notificar que hace unos instantes fue asaltada la sucursal número 8 del banco institucional.
Los asaltantes fueron dos hombres que lograron escapar con un millón de pesos, pero al parecer uno de ellos va gravemente herido. ¡ay!
Debe ser gente muy peligrosa. Bastante.
En punto y coma informó y usted se enteró primero. Estaremos informando, pero mientras tanto, siga escuchando esta hermosa melodía.
Me lleve. ¡chanflet!
Bueno, y usted no lo podría curar. Bueno, es que sufrió un accidente.
Permíteme. No se asuste, hombre.
Se me hizo un poco tarde porque estaba interrumpido el tránsito aquí en la esquina. Fíjese que asaltaron el banco de la esquina, dos bandidos, y se llevaron un millón de pesos en un maletín, pero uno de ellos está herido.
¿qué le pasa? ¿qué?
¿tiene comezón en las narices? ¡no me haga gestos!
Ya se volvió loco. Ya se volvió loco, ahí está, ¿hombre?
¿desde cuándo tenemos dos esqueletos? ¿no?
¿qué pasó? ¿qué pasó?
No, doctor chapatín, era lo que le quería decir. Que lo buscaban estas personas.
Este señor y el otro. ¿cuál otro?
¡este! ¡chanflet!
Parece pelota desforrada. Mire, doctorcito.
Le advierto que mi amigo está enfermo. Y si no lo cura, usted va a sufrir las consecuencias.
¿me oyó? ¿me oyó?
¡chanflet! No se le oye nada.
Bueno, ¿qué? ¿no será porque no se le ha puesto unas orejas?
A ver. Tampoco.
¿oye las orejas? Sí.
¡chanflet! ¿está muy grave?
Mucho. El corazón le suena como reloj antiguo.
¡ay, pobre! ¿qué?
¿no será porque aquí tiene su reloj antiguo? Pero no se preocupe.
A cierta edad se perdona todo. ¿y si no a que soy viejo?
No, no, no. Yo le sigo yendo al necaxa, doctor.
Pero por ahí dicen que usted se ha perdonado. Porque su primera operación la hizo con cuchillo de pedernal.
Le pegó al flaco y llora el gordo. ¿no ve que lo inflaron demasiado?
¿va a quedar así o no? Sí, sí, ya voy, ya voy.
Quédese, quédese, quédese. A ver, le voy a ir apretando para ver dónde le duele.
A ver. Calma, roque.
Aquí no le duele. Aquí tampoco.
Pues claro. Le duele el hombro.
También le duele el ojo. Doctor, lo único que le duele es el hombro.
¿sí? Sí.
¿y usted cómo sabe? Pues porque lo tiene hinchado.
No, pues desde ese punto de vista le duele todo el cuerpo. Mire, ya basta.
¿lo va a curar sí o no? Dígame, ¿por qué tiene hinchado el hombro?
Bueno, pues porque... A ver, explíqueme.
¿por qué qué? Pues se lastimó en la, en la, en el impacto.
¿cuál impacto? El impacto que recibió la caída cuando se cayó.
¿y por qué se cayó? Porque le ordenaron que guardara silencio.
No, doctor. Se cayó de caer.
No se cayó de callar. ¿se cayó?
Se cayó porque se resbaló como una cáscara de plátano. ¿sí?
Sí, señor. ¿una cáscara de plátano o una cáscara de pulque?
Una cáscara de plátano, doctor. Está bien, está bien.
Es que, perdóneme, pero es que me he puesto muy nervioso por lo que pasó allá afuera. ¿no, no supieron la noticia del banco que asaltaron aquí en la esquina?
No. No, yo, yo, yo no supe nada.
Pues fíjese que asaltaron el banco de la esquina. Dos bandidos.
Y se robaron un millón de pesos en un maletín. Pero la policía disparó y dieron a uno de los bandidos.
Y... Bueno, ¿van a seguir perdiendo el tiempo?
No, no, ya voy, ya voy, ya voy. ¿por qué no me avisó?
Traté de avisarle, pero usted no me dejó. Bueno, ¿qué espera para curarlo?
Es que ya me dio cosas. Aguas, aguas, aguas.
Mire, mire, mire. ¿qué es?
No, yo no veo nada. ¡ay!
¡eso! Eso, eso, eso.
Mientras yo saco el dinero. Sí, sí, doctor.
Doctor, su correspondencia, doctor chapatín. Gracias, sí.
Oiga, doctor. ¿ya supo que agarraron a los bandidos que robaron el banco?
¿agarraron a los bandidos que robaron el banco? Sí, los agarraron ahí en la calle.
Ay, pues mire, a propósito, exactamente en el mismo lugar donde se resbaló el gordito con la cáscara de plátano. Has vuelto a tener pesadillas, mi hijita.
¿sin haber sido presentado? Sí.
¿acaso me vas a decir que tú crees en ese tipo de cosas de vampiros? Son leyendas, cosas que no existen.
Eso era lo que yo creía, chapulín colorado, pero lo vi con mis propios ojos. Yo te voy a demostrar lo contrario.
Amorcito. Ahí mañana le contaré todo lo que pasó con mi astucia.
¿qué pasó ahí? Ahí está tu vampiro.
Ay, chapulín colorado, ese no es el vampiro, es mi papá. Lo sospeché desde un principio.
¿cómo se durmió? Si no tenía sueño.
Bueno, pues ya ves cómo es la gente. Da sueño de ver a lo que no.
Vamos a dejarlo bien tapadito para que no le vaya a dar pulmón. Ay, sí, buena idea.
Pobrecito papacito. Tápalo bien, tápalo bien.
Ay, no señor. ¿qué pasa?
¿qué me loco? ¿cuál debo?
Ni se espante. Ah, qué bello está.
Bello, bello, bello. Chapulín.
Míralo. Tu papá sí ya es dormidor.
Mira, mejor ve a los otros cuartos a revisar a ver si no hay otros pasadizos secretos. ¿y tú qué vas a hacer?
Yo me voy a quedar aquí, acostado junto a tu papá, por si viene el vampiro para que tenga dos carnadas. Ay, eres grandioso, lo máximo.
¿entiendes? ¿por qué no me dijiste que tenías un hermano gemelo?
Te estoy hablando tú porque... ¿qué no?
Ay. Ay.
No, no. Lo sospeché desde un principio.
Es un loco que se cree vampiro. Papá no es un vampiro.
No, no es un loco. Ya lo sabía y eso soluciona todo más fácilmente.
Pero mi hijita... Porque los vampiros...
Pierden todo su poder cuando sale la luz del día. Pues sí, chapulín, pero apenas son las cuatro de la mañana.
Faltan dos horas para que amanezca. Eso yo lo soluciono.
Síganme los buenos. Pero rápido, chapulín.
Ya que... Ya que...