
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
No, chapulín, por favor haz algo para obligarlo a trabajar. Por supuesto que voy a hacer algo.
Solamente quiero pedirte permiso para usar métodos ligeramente rojos. Ah, con toda confianza.
¿vas a trabajar sí o no? No.
Planchada. ¿me despiertes?
Sí, es verdad. Pero te dije que quería yo mi camisa blanca.
Planchada. ¿y por qué no la has planchado?
Porque antes tuve que lavar la ropa. Pues que despacito lavas, ¿eh?
Porque yo nada más tengo tres camisas y un par de calcetillos. ¿y eso de que tú no trabajas?
Ya vas a empezar a molestar con eso, ¿ah? ¿para mantenerte?
Claro que me da vergüenza. ¿entonces?
Tienes exactamente dos minutos para dejar esa camisa perfectamente arreglada. Sí, ya voy.
Y la quiero bien planchadita. Porque si no, ya sabes.
Oye, ¿qué clase de techos tienes que no aguantan nada? No, no, no, no.
Es una carima de madera. Oye, ¿tú la rompiste?
Como lo pude haber roto yo. Porque yo tengo que subir al tapanco porque tú te pasas la vida de holgazán.
Oh. Chapuin, ¿sabías que mi marido es un desobligado?
¿no tienes ombligo? ¿tanta barriga sin adorno?
Dije desobligado, que no trabaja. Ah, mira, si yo no trabajo es porque mi familia es rancia.
Con razón hueles a queso añejo. Y mientras tanto yo tengo que trabajar para mantenerlo.
Gracias, chapulin. Pero mira, yo rasurado y con traga, peinadito.
Dime una cosa. ¿no te daría vergüenza que tu madre tuviera que trabajar como tu mujer?
Oye, chapulin, yo tengo a mi madre bajo tierra. Ah, ¿la pusiste a trabajar de minera?
Quiero decir que estoy huérfano. Lo sospeché desde un principio.
Oye, únicamente, ¿qué? ¿viniste aquí a darme de sermones o qué?
No, también vine a obligarte a trabajar. ¿qué?
No me digas. Bueno, yo me pregunto eso.
¿quieres un salsón? Pero no para tus tacos.
¿a obligarlo a trabajar? Por supuesto que voy a hacer algo.
Solamente quiero pedirte permiso para usar métodos ligeramente rudos. Ah, con toda confianza.
¿vas a trabajar tú o no? No.
A mi marido con la cabeza incrustada en el techo, ¿verdad? Ganas no me faltan.
Pero el chapulin colorado siempre ha sabido ser indulgente. Oye, ¿pero cómo lo bajo?
Hicimos altapanco y intentamos desatorarlo. Es exactamente lo que iba yo a decir.
¡sígueme, hermano! Lo hice intencionalmente para ver si las paredes no están en las mismas condiciones que el techo.
¿claraste con llave? A ver, déjame ver si jalando con más fuerza.
No, pero es que no tienes que jalar. Tienes que empujar, porque es que...
Es que esa puerta se abre para adentro. Puerta.
Yo qué sé. Aunque te voy a decir una cosa.
Todo está tan echado a perder que no me extrañaría que se cayera sola. De cualquier modo, sería conveniente...
Es a mi marido. Mi amor.
Puedo preguntarte qué es lo que están haciendo. Estamos tratando de desatorarse.
Ah, qué bueno. Pues apúrense, porque ya me estoy cansando.
Calma, calma, que no panga el cúnico. Esto lo arregla el chapulín colorado.
Menos que gallo un canto. Pero eso sí te advierto una cosa.
Saliendo de aquí, lo primero que harás es ir a buscar trabajo. ¿qué?
Primero muerto. Entonces ahí te quedo.
Oye, no, no, no, no, no, no. Chapulín, es que, mire, ¿entiendes?
¿dónde voy a encontrar un trabajo que vaya de acuerdo con mi personalidad, hombre? En muchos pueblos necesitan burros de carga.
Ahora, menos trabajo. Está bien.
Pero te advierto una cosa. Todo lo que suceda será culpa tuya.
Tuya, tuya y únicamente tuya. ¿y de dónde agarrarse?
Pero tengo otro método muy bueno. Fíjate.
Bueno, eso sí, pero creo que ahora sí tengo el mejor de los métodos. ¿no has oído hablar de mis famosas pastillas de chiquitolina?
Aquí están. Son unas pastillas que sirven para reducirse de tamaño.
Me tomo una sola pastilla y quedo reducido a 20 centímetros de estatura. Pues el tamaño que tiene ahorita.
¡eres la culpa! Oye, chapulín, ¿y para qué quieres las pastillas?
Se las doy a tomar a tu marido, se reduce de tamaño, se reduce el pescuezo y... ¡sí, eres lo máximo!
¡no contaban con mi astucia! Bien, tú vas a ser el primero que tendrá el honor de tomar una pastilla de chiquitolina aparte de mí.
Sí, pues tú estás loco si crees que voy a tomar esa porquería. ¿qué dices?
Ni cómo voy a estar seguro de que no quieres envenenarme. A ver...
Ya lo dice el viejo y conocido refrán. El león cree que todos son arrepentidos.
El infierno está lleno de leones. El león está arrepentido de haber ido al infierno.
Bueno, para que no tengas ninguna duda, te voy a dar el ejemplo yo mismo. ¿ya te convencí?
Totalmente. Bien, ábrele la boca.
No. ¿y ahora por qué no?
Porque no quiero pasarme el resto de mi vida como títeres de feria. ¡no seas tonto!
El efecto de las pastillas de chiquitolina dura solamente unos cuantos minutos. Después volverás a recuperar tu tamaño normal.
Sí, ¿y tú por qué no has recuperado tu tamaño normal? Porque todavía no ha pasado el tiempo del efecto.
Ah, ahora. Pero qué tal antes de tomar las pastillas de chiquitolina, ¿eh?
Esto no se queda así, ¿eh? ¡no!
Quiero estar seguro de que de veras voy a recuperar mi tamaño normal. Bueno, para eso tendrías que esperar a que yo recuperara mi tamaño normal.
Pues me espero. Ah, sí, claro.
Como tú eres un vago que no tiene nada que hacer, puedes perder todo el tiempo. Pero yo no tengo tiempo para perderlo.
Abre la boca. Abre la boca.
Sí, ¿y qué? ¿cómo, y qué?
Que era exactamente la última que me quedaba. ¿la última?
Sí, la última. Ahora a ver si la encuentro.
Es un botón de camisa. Oye, ¿no habrá caído encima del burro?
Yo me refiero al burro de planchar. Podría ser.
Pero ¿cómo me trepo para ver? Pues exactamente lo que iba yo a decir.
Mucha astucia. ¿y ahora cómo te vas a subir?
De cualquier modo, es más fácil suponer que habrá caído en el suelo, ¿no? No es eso.
Entonces, no seas miedoso. ¿es tuyo?
Sí. A ver, háblale.
¿cicerón? Bueno, vete para allá.
Pues dile que se salga por esa puerta. Mira, a tu espalda hay una puerta.
No te hizo caso, ¿verdad? No.
Pero nomás deja que encuentre mi chipote chillón. ¿qué le vas a hacer a cicerón?
Ahora verás. Y te advierto una cosa.
No voy a permitir que te quedes acá, ¿entendido? ¿eh?
No, ¿qué vas a hacer? ¡no!
Y conste que te lo advertí, ¿eh? Ya estoy a punto de recuperar mi tamaño normal.
Pero date prisa. Ya te convenciste.
¿te convenciste de que sí recupera uno su tamaño normal? Sí, chapulín.
Y yo ya no aguanto estar aquí. Tú tuviste la culpa por haber escupido la pastilla de chiquitolina.
Pero no te preocupes. Con pastilla o sin pastilla, yo te saco de ahí.
No voy a... Pero lo desatoré.
Gracias al chapulín colorado. Sí, mi amor.
Pero desde hoy, desde hoy te prometo que voy a trabajar de sol a sol y de sombra a sombra. No importa si sea domingo o día festivo.
Todo esto, todo con tal de no volver a ver al chapulín colorado. ¿cómo pudiste haber evitado la caída si te hubieras tomado la pastilla de chiquitolina?
De propósito. ¿dónde habrá quedado la pastilla que se perdió?
Se la comió el gato.