
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
¡ahora sí te descalabro todos los cachetes! No, chavo, por querer pelear no vayas a...
¿qué pasó? Bueno, ¿pero qué pasó?
Que el chavo del ocho quebró a la esposa del señor barriga. Ni quiero plata ♪ ♪ yo lo que quiero es romper la piñata ♪ ♪ ándale, juana, no te dilates ♪ ♪ con la canasta de los cacahuates ♪ lo veo y no lo creo.
¿qué cosa? No puedo creer que usted esté ayudando a adornar la vecindad para la posada.
Bueno, es que me enteré que va a venir a la posada el profesor jirafales. Ándale, ya apareció el peine.
Bueno, ¿y qué usted no va a ayudar? Sí, claro que sí, sino que fui a comprar esta piñatita porque la que estaban haciendo los niños la quebró el chavo del ocho.
Pues eso que compró no es una cosa así que digan: "qué bruto, qué "piñatota". - bueno...
- papito, ¿ya trajiste la piñata que nos dijiste "pa"...? ¡chafle!
¿estás platicando con la vieja chancluda? - ¿qué?
- ¡chilindrina! "eu".
¿cuántas veces te he dicho que no le digas vieja florinda a doña chancluda? - ¿qué cosa?
Ay, no, no, mire, yo lo que le quería... Pues este.
¡ya ves lo que haces! ¿y ahora quién va a colgar los farolitos?
- pero es que yo... - ¡es que nada!
¡es que ahora tú vas a colgar los farolitos! ¿quién?
¿yo? ¡sí!
¡tú! ¡bien, y yo ya dije!
Sí, ¿verdad? A mí todo.
Ándale cuelga los farolitos, me van a poner a barrer, me van a poner a hacer todo. Y todavía tengo que hacer los faroles a mano.
- - ¿qué más da? ¡quiquito!
¡oye, quiquín! ¡mira!
¡ya estoy colgando los farolitos! Y no te voy a dejar que los cuelgues conmigo.
¡ay, sí, déjame! ¿qué te cuesta, hombre?
¡anda, di que sí! ¡mira, dos que tres faroles!
¡anda, no seas así, hombre! ¡no seas cobarde, anda!
¿sí? Bueno, nada más para que tú veas que yo soy una muy buena amiga, ¡te dejo que me ayudes!
- ¿sí? - ¡ay, sale y vale!
Tú me los vas pasando y yo les voy colgando. ¡sale, pues!
Pero mira, súbete aquí, porque si no, pues estás tan enana que... Tú no vas a alcanzar.
¡sí, quiquín! A ver, pásame uno.
Te paso uno. Espérate, porque este no trae ganchito.
- bueno, dame otro. - ¡mira, mira!
Este sí tiene ganchito. Híjole, qué padre.
Ahí va otro, gracias, señor quico, deme otro. - aquí está otro.
- deje que lo pongo. ¡uno más!
Uno más. - aquí está otro.
- gracias. Y otro más.
Hijo, va otro más. Otro más.
Ay, quiquito, cómo colaboras. Ahí está otro.
No, ya en un momentito con mi ayuda, chilindrina, vas a acabar, vas a ver. No, no, nomás es cuestión...
Qué cosa, ¿no? Pues bien, quiquito.
Ahora tú solito vas a colgar todos los faroles. ¡ya!
¡sácate qué! - ¿por qué crees?
- ¡porque sí! ¡porque yo que te dije que me ayudaras y me "desayudaste"!
Pero tú no me dijiste de dónde te los fuera pasando. Ay, oye, pero era lógico.
- ah, sí, lógico. - - espera, espera.
- ¿qué te pasa, chavito? ¿se acuerdan que rompí la piñata?
Sí. ¿que estaba aquí encima de la mesa?
Sí. ¿que nosotros la estábamos haciendo?
Sí. ¿que se quebró todita?
Y que además... ¡ay, ya cállate, cállate, cállate que me desesperas!
Es que no me tienes paciencia. Ay, tú.
Bueno, se rompió la piñata, ¿y qué? ¡pues que sin piñata no hay posada!
¡ay! ¡no te preocupes, ahí vienen dos piñatas!
¿qué? ¿qué dijiste?
¿por qué dices dos piñatas si nada más es una? ¡ay!
Ay, perdóneme, señor barriguita. Es que esta también parece piñata.
- ¡vete! - ¡sí, me voy!
Con permiso. - ¡mira, quico!
¡la piñata tuvo un hijo! ¡chanfle!
Bueno, se parece más a la mamá que al papá, ¿eh? Eso sí.
No seas menso, quico. El señor barriga no es piñata.
Gracias, chavo. Parece, pero no es.
Es que quico lo confundió con piñata nomás por la panzota. Pero las piñatas se llenan de fruta, no de manteca.
- además, si fuera... - ¡ya!
Vete. ¡vete!
- ¡y tú también, quico! - ¡mamá!
Bueno, bueno, ¿pero qué pasa? ¿qué sucede?
¡mami, me asustó! ¡claro, con esa cara!
¿a quién no? ¡vámonos, quico!
¡no te juntes con esta chusma! Sí, mami, ¡chusma, chusma!
¡pase usted! Oiga, basta, ¡ya, ya, ya, ya!
Comprendo su coraje, don ramón. Pero esta vez quién asustó a quico fui yo.
Ah, bueno, eso ya es más lógico. Digo, ¿y cómo lo asustó?
¡con un grito! - ah, caray.
- pero de coraje. Se habían pasado todo el tiempo confundiéndome a mí con una piñata.
¿a usted lo estaban confundiendo, señor barriga? ¿a usted que es todo un caballero?
¿a usted...? Digo...
Digo... ¿a usted...
A usted que se ha dignado venir a compartir el pan con los pobres? Bueno, recuerde usted, don ramón, que yo también fui pobre.
Yo nací en esta vecindad. ¡no, hombre!
¿y en qué vivienda? En una que ya no existe.
Se derrumbó. No aguantó el peso.
Chilindrinita, hazme un favorcito, ¿sí? Vete a jugar al otro patio.
¡ay, sí, papito lindo, con mucho gusto! - ¡pero ya, ya!
¡sí, papito lindo! ¡sí, papito!
Y usted no haga caso, señor barriga. - ya, hombre.
- es más, yo siempre lo he puesto a usted como un gran ejemplo para toda la vecindad. - don ramón...
- sí, siempre yo he dicho, "¡fíjense! ¡fíjense cómo el señor fortuna hace para acumular barriga!
Porque es un... ".
Digo... Qué bueno que vino a la posada, señor barriga, como el año pasado.
Sí, como el año pasado, parece que llegué a barrer. Ah, bueno, pues si usted insiste.
- oiga, no... - oiga, don ramón.
- no me tardo, no me tardo. ¿qué otra cosa me queda?
Soy el dueño de la vecindad. Anden, dense prisa.
Todavía falta de levantar mucho y no tarda en llegar el profesor jirafales. Eh, digo, los invitados.
Yo voy por una sorpresa que tengo lista, pero cuando salga, no quiero encontrar ninguna porquería en el piso. ¿entonces dónde me paro, mami?
Ay, tesoro. Cuando digo porquerías, me refiero a la basura y demás desperdicios.
Ándale, sube todos sí, mami. ¡ahora sí te descalabro todos los cachetes!
No, chavo, por querer pelear no vayas a... ¿qué pasó?
Bueno, ¿pero qué pasó? Que el chavo del ocho quebró a la esposa del señor barriga.
¡sí serás! ¡sí serás!
¿pero no se los dije mil veces? Que sin piñata no había posada.
Pues es que... Es que...
Bueno, bueno, bueno, don ramón. Usted tiene otra piñata, ¿no es así?
Sí, está allá dentro de la casa. - voy por ella.
- ¡no, oiga, oiga! ¡pero es que esa piñata no sirve!
De acuerdo. Precisamente por eso yo mandé a comprar esta otra.
Claro. Como va a venir el profesor jirafales...
Sí, ¿y qué? No, no, no, está bien, está bien.
Pues este. ¡está bien!
¡vámonos, quítense de aquí! ¡vámonos!
Vamos a ver. Dónde...
Mocosos estos... - ¡papá, el señor barriga se quiere robar la piñatita!
¡no! ¡no, papá, no!
¿no qué? ¡papá, te prometo que me voy a portar bien y ya no voy a llorar, papá, pero no hagas eso, no!
¿pero que no haga qué? ¡no te vayas a "susuidar", papá!
¡no, papá! ¡sí serás!
¡sí serás tú también! Únicamente estoy probando la cuerda a ver si resiste el peso de la piñata.
- ah. - "ah".
- ¡hazte a lado! - sí, apá.
Eso. Eso.
Eso es. ¿ya ves?
Y yo peso más o menos lo que pesa la piñata. Sí, que esta chica, sí.
¡claro, pesa igual que la piñatita! Y eso que la piñatita no tiene fruta, por eso.
¡ay! No, yo decía que mejor se suba el señor barriga para que así la cargue para ver si pesa igual que la piñata llena de fruta.
¡no seas menso, quico! Pueda estar llena con dos toneladas de fruta.
Creo que esto es demasiado, y me retiro. - ¡con permiso!
- ¡no, no, no, señor barriga! No es para tanto.
¡señor barriga! ¡señor barriga!
Me lleva el chanfle. - ¡vayan inmediatamente por él!
- pero es que... ¡que vayan inmediatamente por él!
- ¡sí, papi! - ¡ándele!
¡y tú también, quico! - ¡sí, papi!
¡digo sí, pues! - ¡ándale!
Y tú, chavo, ¿te acuerdas que les dije que sin piñata no había posada? Sí.
Pues fíjate ¡no se quebró! Claro que no, chavo, no se quebró.
Disfrazada de piñata. ¿una pelota disfrazada de piñata?
Mjm. Claro, era una bromita que les tenía preparada para después, pero mira...
Bótala, bótala para que veas. ¿ya ves?
¡por favor, señor barriga! Ande, venga, señor barriga.
Bueno, bueno, está bien, está bien. ¡qué bueno que volvió, señor barriga!
Señor barriga, ¿recuerda que sin piñata no hay posada? - sí.
- pues mire lo que hago con la piñata. - ¿qué?
¡no! ¡ay!
Ay, ay. Oye, se siente así como...
Como pelota esa piñata, ¿verdad? Eso, eso, eso, eso, eso.
¿qué pasa? ¿por qué tanto escándalo?
Doña florinda, ¿se acuerda que sin piñata no hay posada? - sí.
- pues mire lo que hago con la piñata. - ¡no, no, chavo, chavo!
- ¡no, chavo!