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¿qué pasó? ¿qué pasó?
¿qué dijeron? Tiene toda la carne en mal estado.
Dura, dura. Y yo pensé que era por el ejercicio.
Y el hígado totalmente descomponido. Chamfle.
Y los riñones, ¡pior! Materialmente...
Sí, sí, sí, toma, toma. De mi infancia.
¿todavía vive? Sí.
Pero me hizo la misma pregunta que tú. ¿te sientes mal?
¿le prestaste dinero o qué? No, no, no, al contrario.
Él me prestó a mí. Pero también me dijo que me veía viejo y cansado.
Dime la verdad, chilindrina. ¿tú me ves viejo y cansado?
Tampoco. Porque nadie es viejo a los cuarenta y tantos años.
Pero a tu edad... Esa es mi edad.
Yo tengo cuarenta y tantos. Mira, chilindrina.
¿por qué no te vas a comprar eso que decías? Ya te lo di.
Me podrás ver cara de viejo, no de tarugo. Está bien, cierra la puerta cuando salgas.
Me lleva el chambre. ¡dejen que cerraran la puerta!
Le iba yo a gritar que... Olvídalo.
¿se siente mal? Ah, eso sí.
¿y por qué me lo preguntas, kiko? ¿que tengo algo raro en la cara?
¿sí? ¿que si tengo algo anormal en la cara?
¿sí? ¿eso algo el barbaján este?
No, mami. ¿que si se siente mal?
¿qué? ¿acaso doy la impresión de estar enfermo?
Cuerpo de charal enfermo. ¿una receta para engordar de las piernas?
Sí, mami. Que te puede huir.
¿y eso qué es? ¿la sorpresa de regalarle un pastel con velitas y todo?
¿velitas por cada año? Pues claro.
¿no van a caber? A menos que le compres un pastelote grandote así como es, sin lugar de velitas.
Mejor le pones un foco de 200 watts. Hoy, por supuesto.
Yo soy una mujer muy desprendida. ¿usted es muy desprendida?
Sí. Con razón de haber tan apagada.
Quiero decir que me gusta ser generosa. Y te apuesto a que tu madre no va a colaborar con nada para el cumpleaños de don ramón.
Te apuesto a que sí. Kiko, apaga la voz.
¿qué? Que yo no sepa nada de qué.
No, permiso, papá. No, permiso.
Ven acá. Tú sí me vas a decir que estaban hablando de mí.
¿no te lo dice nadie? No, kiko.
Yo tampoco. Se siente mal.
También, bruto. Chavo, dime la verdad, chavo.
¿qué tengo? ¿qué tengo de enfermedad?
Pues yo qué sé, si no soy veterinario. No, chavo, es que la gente la ha sorprendido hablando de mí.
Y cuando llego a preguntarles de qué están hablando, se hacen los disimulados. Como que les falta valor para decirme la verdad.
¿la verdad de qué? Que me queda muy poco tiempo de vida, chavo.
Bueno, pero eso le pasa a todos los viejitos. Pues yo estaré viejito, pero tú eres un muerto de hambre.
Pero a mí se me quita comiendo. Mira, chavo, no me cambies la conversación.
Dime, dime, ¿cómo me encuentras de salud? ¿cuál?
Ya lo sabes. Tengo un pie en la sepultura.
Sí, tu mentira se diste a los dos. Pero si yo hoy en la mañana me sentía muy bien.
Y eso fue lo que dijo la señora del 27 poquito antes de morirse. Salte muy disimuladamente y trata de escuchar lo que están diciendo.
Y no me lo vienes a contar a mí, ¿sí? Y los riñones peor.
El ejercicio. La cita de café.
Sirve. Solamente conseguí cuatro velitas.
Más joven. La portera tiene dos.
Eso ya lo sé. Pues si tú no estás bien, god.
A ver, ¿dices eso? Es que a mi papá le encanta el pollo.
Y yo sé cocinar pollos. Pero necesito a un hombre valiente y decidido que mate a...
Uno pellizco. La chilindrina.
Que me maten con mucho cuidado. Para que no sufra.
Eso quiere decir que de todos modos me voy a morir. Y quieren evitarme los dolores de la agonía.
¿habes cocinado un pollo? Es la cosa más fácil del mundo.
Con el cuchillo. Pues sí.
Y luego le quitamos... Y después...
Ah, sí, sí. Esa se da yo con el cuchillo.
Claro. Y un principio que el secreto era por mi cumpleaños.
¿en serio?