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Me voy a dibujar con una capa de superhéroe, porque eso eres. ¿sí?
¿cómo me has enseñado a utilizar muchas armas en la vida? Siéntate.
Siéntate. Porque este domingo es el día del padre y ginny barra nos trae esos superpoderes que tenemos como papás.
Nuestros viejitos tienen en su papá un superhéroe. Por supuesto que sí.
Y fíjense nada más que los papás les dan alas a los hijos y los motivan a crecer. Ese es uno de sus superpoderes.
Pero nosotros las mamás somos su universo. Cuando nos dan a un hijo, fíjate, mi andy, que nosotros somos su refugio, su consuelo y su alimento.
De hecho, los metemos en una burbuja de amor y de protección. Pero cuando los niños llegan aproximadamente a los cuatro años que a ti ya te va a tocar, es cuando los niños empiezan ya a querer romper límites, a explorar el mundo.
Y ahí es donde debemos de romper las mamás la burbuja, dejarlos de abrazar fuerte y abrir nuestros brazos para que nuestros hijos puedan conocer otros mundos. Y un mundo importante es el de papás.
Así que vamos con la dinámica. A ver, mira, mira, mi hijo, mira cómo saliste.
¿cómo saliste bien en la escuela? Te compré tu primera bici, mi lindo.
Papá, pero ¿por qué siento como que no trae asiento? Es que se me olvidó comprarle un colchoncito.
Oye, pero ¿sabes qué? A ver, primero hay que ponerle rueditas porque seguro te vas a caer.
Ponle de esas. No, no, no, a ver, mi hijo, mi hijo, ven.
Ven, como rueditas, como rueditas, él puede, no, mi hijo. Mi hijo, ya no eres tú.
Es un bebé. Amado padre.
A ver, recárgate bien en el asiento. ¡ahí dice que me calgo!
No. Me chupó el diablo, te dije.
A ver, lo raspones, ¿qué te pasó? No, nada, nada.
Súbete, eso es lo que hace un padre, ayudar a su bebé. Oye, pesa mucho mi bebé.
Ándale, dale al pedal, súbete a tu asiento, que tanto te gustó. Ándale, ven.
Tú súbete, padre. No va a poder, no va a poder.
Sí puede, él puede, él puede hacer todo. ¿me puedo quedar una hora en este asiento?
Sí, vamos. Vamos, una, dos, tres.
Ay, me va para el suelo otra vez este niño. Te voy a dibujar con una capa de superhéroe, porque eso eres.
¿sí? ¿cómo me has enseñado a utilizar muchas armas en la vida?
Siéntate en la vida. Siéntate, siéntate, siéntate.
Ahí, ahí. No, bueno.
¿cómo los viste? No, bueno, pues, así pasa, ¿no?
Fíjate que soltar y ceder a los hijos es muy complicado, porque tú lo sabes muy bien como mamá. No queremos que nuestros hijos se caigan, se tropiecen, no queremos que sufran.
No queremos que tengan desilusiones. De hecho, mi andy, nosotras las mamás somos ese lugar seguro en donde los hijos suelen descansar.
Y los hombres suelen ser los que los invitan a salir a buscar experiencias y aventuras, cosas que muchas veces a nosotras las mamás nos estresa, como cuando dicen trépate al árbol, patina más fuerte, o levántate después de caerte de la bicicleta, por ejemplo. Pero precisamente ese juego brusco y también divertido, como cuando los avientan a la alberca o cuando los voltean de cabeza, son mucho más divertidos.
Mucho más bruscos jugando entre ellos. Mucho más bruscos, ¿no?
Desde que los cargan. Y yo también creo que siendo un niño también buscan mucho su referencia, ¿no?
Sí, por supuesto. Pero fíjate que justamente esta forma brusca de jugar, y las mamás a veces no lo sabemos, es que les están enseñando a ver el mundo de diferente manera.
Les dan habilidades que nosotras las mamás no les damos y les ayudan a crecer. De hecho, un papá le enseña a un hijo y a una hija a conocer el mundo.
Entre las cosas que los papás dan, se los voy a decir, la primera es que los hijos pueden pensar de forma diferente. Les enseñan también a arriesgarse, que vale la pena, a vencer miedos y a ser valientes en muchas situaciones y a levantarse cada vez que puedan.
Por eso los papás les enseñan a confiar en sí mismos y a creer en ellos. Pero la magia, la magia, ¿sabes dónde está?
En cuando juntamos nuestros superpoderes de mamás, que son diferentes a los de papá, pero también son importantes, ni mejores ni peores, y ayudamos a nuestros hijos a tener alas grandes, para volar muy alto, que tengan amor, protección, pero también fuerza e impulso para enfrentar la vida. ¿sabes qué?
Siento que la paternidad actualmente es diferente. Ya le entran mucho más.
Cambiar pañales, estar con ellos. Han sido papás más comprometidos.
Y es bueno para ambas partes, te das cuenta. Los niños crecen diferente y los papás también.
Un consejo de mamá, mamá, mamá, es que este día del padre celebremos a esos hombres que sostienen bicicletas mientras nuestros hijos aprenden a pedalear. Aquellos que impulsan y, bueno, quitan miedos y también convierten a sus hijos y a ellos en un héroe de la vida real.
Así que, felicidades a todos los papás. ¡felicidades, papás!
¡un aplauso para nuestros actores! De la actualidad, bueno, hay de todo en españa del señor, ¿verdad?
Hay de todo. También hay unos padrazos, para esos padrazos.
Y hay de todos. ¡feliz día del padre!
¡gracias, mi diva! Gracias, gracias.
Vámonos contigo, gali.