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Alfa, lomo plateado. Cuéntame qué te pasó.
Pues yo puedo ser tu confidente. Soy consejera.
Oye, la verdad qué chido. Es tu gracias arath por ese consejo, pero ahora les traemos más consejos porque la maternidad no se camina sola.
Así que hoy trataremos el tema de si se vale o no ser amiga de nuestros hijos, ser muy cercana. Delaney hall como siempre, gracias por darnos esta luz.
Cuál es la respuesta? Amigas o no, de nuestros hijos?
No, por supuesto que no. A ver, hay muchas razones por las que no podemos ser amigas de nuestros hijos y creo que la intención de muchas mamás es buena.
Llevarte experiencia nos dice, es el camino fácil. Es un es un camino fácil, pero no es el camino lindo, no es el camino correcto.
Y les voy a decir cuando tú como mamá te bajas al nivel de tus hijos y te sientas a su lado como su amiga, dejas ese lugar vacío y entonces es muy probable que tus hijos busquen esa figura que los guíe peligrosamente. Ahora también, cuando tú dejas el lugar de mamá, dejas en la orfandad a tus hijos y los conviertes en hijos huérfanos con padres vivos.
Fuertes, con la línea. Por favor, si no sales con la dinámica ay.
No, tomás, no torunda. Para oler así.
Para oler. Claro que viene.
Ay. Qué tranza, mami, qué gritó!
Qué bueno que nos visita! Qué tranza, jefa!
Buenos días, doña martita. Qué gusto verte.
Cómo, doña marta? Dime, martita.
Ah, bueno, somos amigos. Sí, claro.
Doña, le tengo respeto. Dile la martix.
Dile favorita. Dile como tú quieras.
Esta morra. Oye, comadre.
Oye, sale chance. No estamos hablando el negrito y yo.
Cosas de de hombres. Macho alfa, lomo plateado.
Cuéntame qué te pasó. Pues yo puedo ser tu confidente.
Soy consejera. Oye, la verdad qué chido.
Es tu jefa. Gracias, bro.
La mía nomás se la pasa regañándome. Jamás está.
No, la misa toda mouser. Pues yo prefiero la tuya.
La mía se cree mi mejor amiga también. O sea, así soy.
Así soy. Oiga.
Qué tal que vemos juntos una película? Yo invito la pizza.
De unas cosas que quería, pero bueno, sabes qué? Se está un poquito para armar la fiesta con con los cucos, güey.
Ya sabes que está un poquito raro las cosas. Mejor luego nos vemos.
Me. Me.
Me acaba de hablar mi mamá. Oye, madre, grito la peli.
Me vas a dejar sin amigos? Bueno, luego luego.
Pero yo soy tu amiga. Ay, no!
Qué amiga! Ya me voy.
No vamos por la pizza. Me llenas de mezcla.
Vente, amigo, me llenas de mezcla. Le digo la línea?
Pues sí, sí. Hay una línea que se tiene que respetar definitivamente.
Pero a ver, tomando en cuenta que los amigos no educan, no protegen, no cuidan, no ponen reglas. Si solapan, aparecen y desaparecen.
Ay, me vienen a la cabeza dos preguntas que deberíamos reflexionar. Una nuestros hijos de verdad necesitan una amiga más?
No, no necesitan una figura de autoridad y de contención, necesitan una mamá. O sea, tenemos que ser la de las reglas.
Por supuesto, la autoridad, la autoridad. O sea, nunca puedes perder tu papel de autoridad.
Y las reglas de aquí mando yo. Exactamente.
Ya cuando son más grandes. Sí, pero en la niñez y la adolescencia eres autoridad.
Exactamente. Ahora también vendría desde donde nace la idea de que queremos ser o que queríamos ser amigas de nuestros hijos.
O sea, qué pasó? Y yo me puse a buscar varias cosas y les traigo cuatro situaciones que a lo mejor les suenan la una porque se puso de moda.
Entonces todo mundo hablaba y decía hay que ser la mejor amiga de tus hijos. Eso es una forma buena de crianza.
Entonces muchas mamás se convencieron y tienen su etiqueta estrella, digamos que son mamás modernas, mamás abiertas y mamás cercanas. Esa sería la número uno, la número dos, porque tuvimos papás autoritarios en donde habían reglas rígidas, en donde no había diálogo y entonces nosotros nos fuimos al otro lado, al extremo, dimos el pendulazo y dijimos no, pues no, yo no quiero que mis hijos estén traumados con tantas reglas y entonces confundimos lo que es autoritarismo con ser autoridad de los hijos, no?
La número tres es por una carencia. A lo mejor no tenemos amigas, no tenemos pareja y entonces cubrimos esa parte con nuestros hijos y con los amigos de nuestros hijos.
La típica mamá buena onda que habla como ellos, se lleva al tú por tú con ellos y bueno, tiene su ganancia que se puede llegar a número cuatro esta que también es importante, es el miedo de perder el cariño de tus hijos. Entonces te es más fácil ponerte como amiga que como autoridad, porque pues no quieres discutir con ella.
Te tengo otra porque tu mamá era tu amiga y tú aprendiste así la crianza. Bueno, sí.
O sea, al final del día digo bueno, magda, pon tú. Era muy mi cuata.
Entonces para mí eso es una figura de autoridad. Eso sí, también con la mirada de uno.
No, no exactamente. Era amiga, pero autoridad era amigable, digamos, de manera amigable, pero no era tu amiga.
Y bueno, aquí el peligro es. Que cuando tú te pones en una forma horizontal con tus hijos, del tú a tú, donde no hay una relación vertical, donde hay una figura de autoridad, el tema es que dejas un vacío emocional grande, pero dejas de ser esa brújula que les da rumbo cuando se pierden en el camino y eso puede ser muy peligroso.
Imagínate que le pasa algo malo a tu hijo, no? No se va a atrever a contarte porque tú no le das la confianza y seguridad que le da la figura de autoridad y va a buscar a alguien más.
Eso es lo peligroso que no busque el consejo, mi consejo de mamá mamá, no renuncies. A tu lugar de mamá.
Puedes ser cercana y poner límites. Eso no aleja a tus hijos.
Les da seguridad. Los amigos van y eso.
El aplauso para nuestros actores. Martita.
Tremenda actuación, tremendo. Bravo.