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Chiquitititito. Pues ni modo, es lo que hay.
Que se te haga así el piecito lo pones, pero vas a ir bien vestido a la escuela. Te apuesto que las otras mamás esas le toca hacer a paul.
Mamá pues así la nominación de nicola. Oigan, por otro lado, cambiemos de tema porque tienes el síndrome de la mamá culpable.
Sí, soy. Está con nosotros porque a veces nos comparamos con otras mamás o lejos de la comparación, como que dices será suficiente el tiempo?
Estaré haciendo lo correcto? Fue la decisión que necesitaba tomar.
Y viene la famosa culpabilidad. Es que.
Eres mamá, vienes. Con culpa por eso.
A veces yo digo no, a veces no, yo creo que siempre. A ver, quiero decir que el síndrome de mamá culpable no es un diagnóstico clínico, es una etiqueta social.
Y es ese sentir que estamos fallando, que estamos haciéndolo mal como mamás y somos bien duras con nosotras mismas. Y justamente en esta temporada de inicio de clases muchas mamás lo están sintiendo porque se están comparando con otras mamás que para ellas lo están haciendo esta mamá que hace desayunos saludables y les pone caritas y palitos y notitas, detallitos nutritivos.
Sí, claro, con figuritas de dinosaurios se agarran y etiquetan lápices, colores, todo, todo, todo. Y además sus hijos están bien peinados, felices y puntuales.
Que sí nos presiona, así que vamos con la dinámica. Mira amada madre, acabo de dibujar algo que te que te gusta.
No, no me gusta. Fíjate.
Oye, dime una cosa. Por qué no traes los zapatos?
Los nuevos? Nada, madre.
No los encuentro. Ayer sala.
Te digo una cosa. Por desordenado ya los perdiste.
Y para colmo era la primera semana y eran los nuevos. Yo creo que el ratón de los dientes se comió mi zapato.
Ha de ser porque huele a queso, ya todos podridos. Pero te digo una cosa, por qué no te pones los que te dejó el negrito?
Unos zapatos muy elegantes le grita, le apestan las patas. Tiene manos de ti, rex.
Y calza bien. Chiquitititito.
Pues ni modo, es lo que hay. Que se te haga así el piecito lo pones, pero vas a ir bien vestido a la escuela.
Te apuesto que las otras mamás esas sí tienen a sus hijos listos y arreglados. No como tu madre.
Ay, ya no te hagas la víctima, que además te tienes que apurar porque te cierran la puerta y te quedas afuera del colegio. Me voy a ir por tamales, tamales, lleve sus tamales, escuincle oaxaqueño.
Trae uno verde. Niño.
No verde. Todos a ver el síndrome de la mamá culpable.
Como estamos viendo, causa, causa, angustia, estrés, agotamiento, mal humor también. Y sí, sí, hay disparadores en este inicio de clases, pues hay muchas culpas.
Vamos a empezar con algunas culpas. La culpa del no era para tanto.
Imagínense la escena, estás a las carreras y agarra el niño y derrama la leche. El cereal no encuentra el zapato o se lo está poniendo.
Y además dejó el suéter en la escuela. Por supuesto que las mamás entramos en crisis, en shock, lo regañamos y luego cuando nos calmamos decimos ay, no era para tanto, sabes?
O sea, como que me estresé. La segunda culpa que yo creo que nosotras la hemos sentido alguna vez, es la culpa del tiempo.
Principalmente en mamás que trabajan y que dicen va a haber junta para plan de estudios y dice pues es que no voy a poder ir y tampoco voy a poder llevar y recogerlos, entonces estoy fallando como mamá. La otra culpa de la que alivio.
Mamás que dicen qué felicidad, ya se van a la escuela. Tengo tiempo para el gym, para las amigas lo dicen ay, qué mala soy!
Cómo puedo sentir alegría porque mi hijo no culpas que no llevan a nada además de estas muchas otras. Ahora, qué hacer?
La única manera de quitar este síndrome o de curarlo es soltando las culpas. Y yo creo que la primera, lo que comentábamos hace rato, es despedirte de la mamá perfecta, esa que vemos en redes, que vemos en revistas y que tienen todo perfecto porque algún momento de nuestra vida hemos sobrerreaccionado a una conducta de nuestros hijos.
Ahí sí se siente horrible y lo único aceptarlo, respirar y perdonarlos, porque no nos queda de otra. Y la otra, la otra.
La otra cosa que podemos hacer es no castigarnos y no castigarnos. Es porque no todas las mamás podemos ir a todas las juntas escolares.
No todas las mamás podemos estar ahí, pero la buena noticia es que nuestros hijos se adaptan y aman a la mamá que tienen, no a la mamá de su todas las juntas. Yo sí aprendí que si soy la mamá que no va a todas las juntas, pero ya tengo mis aliadas, sí tengo buenas amigas, compañeras de la escuela también, que me dicen oye tania, pues va a tocar esto, sabes que me dan como y.
Ese es el tercero. Tribu con.
Otras tienes que. Porque criar en soledad no es saludable y con tu pareja y compartir también el tiempo que le puedas dedicar a tu hijo completamente al 100, una hora al 100, ahí sin las tablets, sin los teléfonos, ahí con tu hijo al 100, el tiempo que se pueda es el.
Sí, tal cual, tal cual. Y bueno, pues mi consejo de mamá mamá es que no tienes que estar en todo la junta, la tarea, la cena y el trabajo perfecto.
Elige lo que hoy puedas dar de corazón. Los demás déjalo ir, sin estrés y sin culpa.
Y les digo algo, son las grandes mamás y lo están haciendo muy bien. Aplauso para nuestros actores y para nuestras mamás.
. Vestirme así.
Tu cuaderno. Gracias.
Sí, aquí está. Bien.
Y los tamales? Sí.
Y los tamales? No.
Ahí voy. Por los que van a querer.
Verde oaxaqueño. Verde.
Verde. Dulce, verde.