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Antes de irnos quiero que conozcas a alguien. Él se llama abel y tenía muchas ganas de conocerte.
Luisa, mi niña, no sabes qué gusto me da conocerte. ¿ya viste lo que provocaste?
Por tu culpa un juez quiere que vayamos a comparecer para hablar sobre luisa. Yo les dije que abel no se iba a dejar engañar.
Todo esto se hubiera evitado si tú no hubieras abierto tu bocota. Entiendan que el sol no se puede tapar con un dedo.
Ya les expliqué que abel se dio cuenta de la verdad con solo ver una foto. Tú siempre con tus excusas y pretextos, carolina.
Como siempre sigues siendo una gran decepción para nosotros. Ya no te enojaras a mis papás.
Ya no te quiero. ¿y qué?
Están en mi contra por lo que está pasando. Hasta luisa me rechaza.
Lamento que sea así. Yo te pido que seas fuerte.
Tenemos que pasar por muchas pruebas para poder estar juntos como familia. ¿realmente crees que lo vamos a lograr?
Ya no creo que debas seguir con todo esto. ¿mamá?
¿puedes pedir que me eche para atrás? Los que están mal son tus papás por no dejarnos la oportunidad de estar con nuestra hija.
Yo también lo he pensado. Pero las cosas son como son.
Hagamos algo. Dame la oportunidad de conocer a luisa.
Y después juntos decidimos si avanzamos o no. Buenas tardes.
Hoy me toca venir a mí por luisa. Gracias.
¿por qué mi mami no vino por mí? Porque hoy salí temprano y le dije que iba a venir por ti.
Antes de irnos quiero que conozcas a alguien. Él se llama abel.
Y tenía muchas ganas de conocerte. Luisa, mi niña.
No sabes qué gusto me da conocerte. Dime gracias.
Que tenía muchas ganas de conocerte. Estudiamos juntos y le he hablado mucho de ti.
Claro. También sé que te gustan las muñecas.
Y por eso te traje esta. ¿se parece mucho a mí?
Sí. Es que es la muñeca más bonita parecida a ti.
¿sabes? Eres la niña más bonita que he visto.
Si me dejas, quisiera conocerte mejor. ¿te puedo dar otro abrazo?
Amigos. ¿qué estaban jugando?
A la rueda de san miguel. ¿ganaste?
No. ¿tienes hambre?
No. No.
Bueno. Te gustó mucho la muñeca.
¿verdad? Sí.
Está bien bonita. Ajá.
Oye. Quería hablar contigo.
¿te acuerdas del día que me pegaste y me dijiste que no me querías? Bueno, de ese día me sentí muy triste.
Ay, pues así es de enojar a mis papis. Bueno.
Es que yo ya estoy más grande y a veces pensamos diferente. Pero en lo que sí estamos de acuerdo es en que te queremos mucho.
Yo te quiero mucho. Yo más o menos.
Deberías de quererme un poquito más. Sí.
Un poquito. ¿no te das cuenta que a veces hacemos las mismas caras?
Como esta. Que nos parecemos en algunas cosas.
Obvio. Somos hermanos.
Sí. Hermanas.
Estás un poco rara. ¿a qué horas vienen mis papis?
Seguro ya vienen. No tardan en llegar.
Bueno, ¿por qué no me cuentas? ¿te cayó bien abel?
Sí, es muy buena onda. Me gustó que me dieran la muñeca aunque no fuera mi cumpleaños.
Si te gustó mucho verlo, lo podemos ver otro día. ¿sí?
Está bien, pero quiero que ese día me traigas dulces. A lo mejor si ese día no te dan dulces, yo te los podría dar.
Pero mientras ese día llega, ¿qué te parece si jugamos a la muñeca? Sí.
Sí. Ven.
¿cómo se va a llamar tu muñeca? Ya no necesito ninguna prueba.
Ahora que abrace a luisa, estoy seguro que ella es mi hija. Échame la mano, virgencita.
Ayúdame a demostrar que luisa es mi hija. Para que ella esté a mi lado.
Tal vez esté muy chavo, pero eso no quiere decir que no deba estar con mi hija y con carolina. Por eso te pido, morenita, que me permitas estar con ellas.
Y demostrar que juntos podemos formar una familia. ¿y cómo te fue hoy, mi amor?
Bien, papi. Conocí a un amigo de carolina.
¿ah, sí? ¿y sabes cómo se llama?
Sí, abel. Se parece mucho a mí.
¿en serio? ¿qué te parece si vamos por un helado para el postre?
¿ahorita? Sí.
Quiero que me acompañes para que tú escojas los sabores que vamos a comprar. ¿vamos?
Si yo no lo llevaba, abel la iba a buscar. Nosotros lo hubiéramos evitado.
Ahora vamos a tener que cambiar a luisa de escuela. No entiendo por qué insisten en seguir con esta mentira.
Luisa es mi hija, no suya. ¡cállate!
Claro que lo es. Por eso lleva mi apellido.
Ustedes no dejaron que yo fuera su mamá. ¿cómo lo ibas a hacer cuando te embarazaste tan niña?
No serás un buen ejemplo para ella. Ya sé que me equivoqué, pero eso no quita que ustedes no sean sus papás.
Sí lo somos. Y con ella no vamos a cometer problemas.
Y los mismos errores que cometimos contigo. Luisa sí será nuestro gran orgullo.
Yo sé que ha sido una decepción para ustedes, pero eso no cambia la realidad. Abel luchará en demostrar que es el papá de luisa.
Eso no va a pasar. Si una vez logramos que ese tipo se alejara de nuestras vidas, lo vamos a volver a lograr.
Abel, no sé si debimos. Mis papás se enteraron de que te lleva a conocer a luisa y hubieras visto la que se armó.
Es más, no deberías estar aquí cerca de la casa. ¿qué tal si viene?
Tranquila. Todo va a estar bien.
No puedo ni imaginar lo difícil que está siendo para ti todo esto. De verdad, agradezco lo valiente que está siendo por nuestra pequeña familia.
Vas a ver que lo vamos a lograr. Es que no sé, abel.
Mi papá me trató horrible. Me dijo que soy una traidora, que soy un mal ejemplo para luisa.
¿y si lo soy? ¿y si esto nos rebasa?
Cuando abracé a luisa por primera vez, entendí que ya no hay vuelta atrás. Ella es nuestra hija.
Voy a hacer todo lo que esté en mis manos para que algún día podamos estar juntos. Como la familia que somos.
¿tú crees que después de todo lo que pasó, yo podría ser una buena mamá para luisa? La mejor de todas.
Lo aseguro. Si estoy aquí es para pedirle que su hijo se olvide de ella.
Que se olvide de la tontería de querer reconocer a luisa como su hija. Pues yo tampoco estoy de acuerdo.
Pero su papá lo apoya y yo no he podido hacer mucho. Las palabras de las madres tienen mucho peso.
Y tal vez usted no ha sabido imponerse. No tome a mal mi comentario.
Si se lo digo es porque hay veces que nuestra voz tiene que ser más fuerte que la de nuestros esposos. Créeme que de verdad lo he intentado.
Bueno, pues entonces hable con más fuerza. Sea más firme.
Así entenderán su hijo y su esposo que la que va a tomar la decisión en este asunto es usted. O de lo contrario, pues prepárese para ver cómo su hijo va a echar a perder su vida por hacerse cargo de una niña.
Hasta ahorita me he mantenido tranquila para no tener que pelear con tu papá, abel. Eso sí, quiero que te quede bien claro que yo no te apoyo con el asunto de esa niña.
Lamento que sea así, pero no voy a cambiar mi opinión. De verdad vale la pena.
¿vale la pena que te alejes de mí por culpa de esa niña? Pues dímelo tú que eres mamá.
¿ha valido la pena todo lo que has hecho por mí con tal de que estemos juntos? A ver, mijito, no.
No te compares. Tú fuiste un hijo planeado, en cambio esa niña es solo un descuido.
Eso no cambia mi amor por ella, ni las ganas de que esté junto a mí. Piensa mejor las cosas, abel.
Porque para tu padre es muy sencillo decir que te apoya cuando se la pasa todo el día en el trabajo. Yo no estoy dispuesta a cargar con esa niña.
Yo no la voy a cuidar. Esa niña, como le dices, es tu nieta.
Y está bien si no la quieres cuidar. Ya veré cómo le hago.
Pero ten por seguro que no dejaré de luchar para que ella sepa que yo soy su padre.