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No puedo creer que no sepas ni siquiera echar un ciclo de ropa a la lavadora. Pues hago lo que puedo.
Antes de que soy buena onda y que te ayudo. ¿buena onda?
Esa es tu responsabilidad. Tus ayudas cada vez me salen más contraproducentes.
Ay, no, mamá, cinco minutos más. No, no, no, que cinco minutos más, nico, ocho cuartos.
Mira, ya te dejé la camisa preparada, planchadita como te gusta. Y tus zapatos están perfectamente listos también.
Así que, por favor, ya levántate, mi vida. Gracias, mamá.
Ay, de nada, mi amor. Ándale, métete a bañar en lo que te hago tu desayuno.
Te voy a hacer unos huevitos a la mexicana. Mmm, deliciosos.
Samuel me dijo que eras muy hermosa, pero ya veo que se quedó corto. Gracias.
Tú, tú también eres muy guapo. ¿quieres beber algo?
Sí, me encantaría. Inteligente, caballeroso, educado.
Delicioso, y su sonrisa es el guapo. Hola, jime.
Oye, es que te llamo porque quería saber si quieres ir a cenar conmigo esta noche. Sí, sí, claro que sí.
Me encantaría. Perfecto, entonces paso por ti a tu trabajo y, jime, contaré las horas para verte.
Yo estaré haciendo lo mismo, rodri. Buenas tardes.
Les queremos dar las gracias por acompañarnos. Y queremos darles dos noticias que nos hacen muy felices.
La primera es que jimena y yo estamos esperando a nuestro primer bebé. Tiene tres meses de embarazo.
Y la segunda es que rodrigo y yo hemos decidido comprometernos. Muchísimas felicidades, estoy muy contento por ustedes.
Y más porque voy a ser tío. Amigo.
No, no, no. Esto es lo único que me faltaba.
Que mi hijo, mi único hijo vaya a casarse con esa muchachita insignificante. No, no puede ser, no puede ser, no, no.
Bienvenida a su hogar, señora jimena duarte de manriquez. Muchas gracias, señor rodrigo manriquez de duarte.
Venga conmigo, le voy a enseñar nuestra recámara para que le estrenemos algo. Oye, tengo hambre, ¿qué vamos a cenar?
No, mi amor. Yo vengo muerta.
Prefiero irme a dormir. Pero si quieres cenar, hay una lata de atún en la alacena.
Te la puedes hacer con mayonesa. O si quieres, hay jamón y queso en el refri.
Hazte un sándwich. Descansa, mi amor.
Buenas noches. Qué barbaridad.
¿qué pasó aquí? Mi amor, please, ¿me puedes ayudar a planchar mi camisa?
Es que está muy arrugada. No manches, rodrigo.
¿qué es esto? Explícame.
Nada, mi amor. Solo me preparé el sándwich como me dijiste anoche.
¿y para hacerte un sándwich necesitas hacer todo este reguero? Uy, perdón, pero es que nunca me había hecho un sándwich.
No, ya me di cuenta. Me hubiera salido más fácil hacértelo yo.
Ahora me voy a tardar más en recoger todo tu reguero. Y no, ¿sabes qué?
Yo no voy a planchar tu camisa. Si quieres ir presentable a tu trabajo, aprende a hacer las cosas tú.
Porque en esta casa no hay sirvientas. Ay, mi amor, estás todo arrugado como chicharrón.
Qué mal aspecto das. ¿que tu mujer no te atiende?
Bueno, es que jimena, con tanto trabajo y con lo del bebé, pues, casi no tiene tiempo. No, no, no.
Esos son pretextos y excusas. Ella es la señora de la casa y tiene que asumir sus obligaciones y responsabilidades.
¿y tú, rodrigo? También debes de entender que ahora eres cabeza de familia.
Tus responsabilidades han cambiado. Ya vas a empezar con tus cosas.
Debes portarte como la cabeza de la familia que estás formando con jimena. Y ser su pareja.
Ay, papá. Todo mi dinero se va en cosas de la casa.
La hipoteca, los servicios, las tarjetas, la despensa, el parto. De hecho, le acabo de cambiar la camioneta de jimena por una nueva, de alta gama.
Y las mensualidades son altísimas. Todo mi dinero se va en ser cabeza de familia, como dice mi papá.
Así que nadie se puede quejar. No, es que mi niño es muy buen muchacho.
Esa jimena, que es una malagradecida. Y tú ya deja comer en paz a mi niño.
No. No puede ser.
¿jimena duarte arriaga? Hola, leonarda.
Hola. ¿cómo?
¿se conocen? Por supuesto que sí.
Jimena es un hermoso recuerdo de juventud. Ah, pues qué bueno que se conocen.
Porque ella será parte de las arquitectas que estarán a cargo del proyecto de departamentos. Ah, perfecto.
No cabe duda que seremos un gran equipo, ¿verdad? Así será.
Jimena, jimena, espera. Hola, leo.
Dime. Oye, no sabes lo feliz que estoy de haberme reencontrado contigo.
Sí, a mí también me dio gusto. Estoy feliz de que vayamos a trabajar juntos en el proyecto de departamentos.
Igual en una de esas, ahora sí me das la oportunidad de reconquistarte. Pues no lo creo.
Porque jimena está casada conmigo. ¡aléjate de mi esposa, estúpido!
Yo no sabía que eras casada. Simplemente reaccioné por impulso.
Pues ahora ya lo sabes, infeliz. Jimena está felizmente casada conmigo.
Así que no te quiero volver a ver cerca de mi esposa, ¿entiendes? Ya, ya.
Además, ¿qué hacías acosándola? Voy a llamar a la policía.
Eres un maldito depravado. No digo ya, ya.
Cálmate, por favor, ¿sí? Todo esto es una confusión.
Leonardo es un inversionista, es ingeniero. Lo conozco desde hace muchos años.
Estudió conmigo en la secundaria. Así es.
Todo esto fue una confusión. Ahora entiendo que jimena es una mujer casada y ella y yo simplemente seremos compañeros de trabajo.
Ya basta, por favor. Ya te dije que no tienes nada de qué preocuparte.
Leonardo y yo fuimos novios en la secundaria. Eso fue hace mucho tiempo.
Ya quedó en el pasado. Mi presente y mi futuro eres tú, mi hijo y mi familia.
Ay, sí. Y precisamente con él tienes que trabajar el proyecto de departamentos, ¿no?
Pues sí, rodrigo, sí. Él es socio de la constructora.
Y no puedes desconfiar de mí, ¿eh? Yo nunca te he dado motivos.
No manches, rodrigo. ¿qué?
Echaste a lavar la ropa de color con la blanca y se manchó. Mira, y es mi ropa.
No puedo creer que no sepas ni siquiera echar un ciclo de ropa a la lavadora. Pues hago lo que puedo.
Antes di que soy buena onda y que te ayudo. ¿buena onda?
Esa es tu responsabilidad. Tus ayudas cada vez me salen más contraproducentes.
No puedo creer que tu mamá no te haya enseñado lo básico para sobrevivir. Ah, pues mi mamá sí es una verdadera esposa que atiende a mi papá y que me atendía a mí.
Pues mi papá sí es un verdadero hombre que no necesita que mi mamá lo ande correteando como niño chiquito. El modelo paula, ivana y camila.
El modelo paula es nuestro modelo más equipado. Cuenta con tres recámaras, dos baños completos, una cocina integral, closets y...
¿está todo bien? No, no pasa nada.
Solo que sigo sin poder creer que te encontré tarde. Qué mala jugada me hizo el destino.
Leonardo, por favor. No, no te preocupes.
Ya entendí que eres una mujer felizmente casada. Sí.
Rodrigo es un gran hombre. No sabes cómo me hubiera gustado a mí haber sido el padre de tu hijo.
Tu esposo, tu pareja. Así como lo soñábamos cuando éramos chamacos, íbamos a la secundaria, ¿te acuerdas?
Sí, éramos unos niños. Aún recuerdo aquellos tiempos.