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Ay, no, no, pero qué conmovedora escena, con la ridícula valentía de una madre. Búrlate lo que quieras, pero así es.
Una madre es capaz de proteger a su hijo y para estar con él. Pues viera usted que esta noche ando tan complaciente y les voy a conceder que estén juntos.
Y ve por una sábana para envolver el cuerpo. No, no me quiero separar.
Que vayas por una sábana. Es más, tú mismo te vas a llevar el cuerpo de tu mamita y lo vas a tirar en un baldío.
Que te acompañe alguien para que puedan tirar el cuerpo en un baldío. No puedo creer lo que pasó.
Tuvo que ser así. Te aseguro que ninguno de los otros morros va a intentar hacer lo que hizo mauricio.
Es la única forma de hacer que esta familia no se desintegre. Oye, ¿me haces un favor?
No tienes nada que hacer, químete. ¿cómo no tengo nada que hacer aquí?
Vengo a salvarte. Vengo a rescatarte.
No, mamá, no me puedo ir, mi mamá. Justo se acaban de llevar el cuerpo.
Lo único que intento es escaparse. Lo van a tirar en un baldío.
No, mi amor. No quiero acabar así, mamá.
No voy a dejar que te pase nada, mi amor. Tú te sientes solo, pero aquí estoy yo para cuidarte, mi vida.
Vámonos. Ay, no, no.
Pero qué conmovedora escena. Con la ridícula valentía de una madre.
Búrlate lo que quieras, pero así es. Una madre es capaz de proteger a su hijo y para estar con él.
Ay, pues, pues viera usted. Que esta noche ando tan complaciente.
Y les voy a conceder que estén juntos. ¡pásalo!
Y ve por una sábana para envolver el cuerpo. No, no me quiero separar de él.
Que vayas por una sábana. Es más, tú mismo te vas a llevar el cuerpo de tu mamita y lo vas a tirar en un baldío.
¡pásalo! ¡pásalo tú, mamá!
¡suéltate! Mamá, viene a ayudar a mi mamá, por favor.
Tranquilo, muchacho. Tranquilo.
La ambulancia ya viene en camino. Ay, ay, ay, ay, ay.
Sí. No sabes lo contento que estoy de que hayas recibido atención médica oportuna y que te hayan salvado.
Yo estoy muy contenta de haberte encontrado. Le llamé a la policía para decirle sobre la pilar y darle la ubicación para que te rescataran, pero no me pude aguantar y, pues, corrí a buscarte.
Tenía miedo de que te inculparan también por las porquerías de la pilar. No, no, mamá.
No fui detenido. Yo tampoco procesado.
Porque yo no tuve que ver nada en los negocios de pilar. Y se demostró que yo no fui quien dispara en contra de mauricio.
Porque eres un buen muchacho. El director gutiérrez me dijo que sí tenías ganas de rehabilitarte.
Solo estabas confundido y desorientado. Equivocado.
Pero gracias a dios ya todo está pasando, mi amor. Lorena, no tuve mucho miedo de que te murieras.
El mismo miedo que tuve todas las incontables ocasiones en que mi hijo estuvo poniendo en riesgo su vida. Todo esto me hizo reflexionar.
Lejos de cerrarme para no sentir dolor, para no sentir miedo, para no sentir angustias, mortificaciones. He tomado una decisión, hijo.
Voy a apoyarte. Voy a cobijarte.
Voy a ayudarte a que sí cumplas. Con tus rehabilitaciones.
Voy a tratar de ser mejor. ¿me perdonas, hijo?
Perdóname tú a mi papá. Gracias por tus palabras.
Pero sobre todo, muchas gracias, mamá. Porque con tus acciones tú me hiciste sentir parte de una familia.
Te amo, hijo. Y claro que somos una familia.
Con sus defectos, con sus dificultades, con sus desencuentros. Pero yo los amo mucho.
Los tres nos amamos. Y con ese amor vamos a resolver todo lo que se nos presente.
Discúlpenme. Por favor, discúlpenme.
Yo les prometo que voy a estar a la altura de esta familia. Yo regresaré al centro de rehabilitación.
Y les prometo que no me voy a volver a escapar. Ya no.
Por corazén. Por mutarte de una familia.
Te quiero mucho. Realmente te amamos, hijo.
Te amo, hijo. Y yo a ti.
Los papás no debemos darnos por vencidos. No debemos estar perdidos con nuestros hijos y asumir que ya no tienen remedio.
Ellos están creciendo en una realidad llena de tentaciones. En las que caen fácilmente si se sienten desamparados por quienes se supone que tenemos que ser los primeros en cuidarlos, cobijarlos, en orientarlos.
Nuestros hijos pueden equivocarse. No nos equivoquemos nosotros como papás dejándolos a su suerte, a la deriva.
Pues es posible que lleguen a un puerto incorrecto. Establecemos nuestros hogares cuando hacemos sentir a nuestros hijos parte de una familia.