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Tiene dos avisos por uso indebido de serpientes. Y nos están llegando avisos.
Eso es malo, plutarco. Aquí dice, al tercer aviso cerraremos definitivamente sus redes sociales.
¡nos van a cancelar! No podemos defraudar a nuestros diez seguidores.
Ocho. Siete.
Ya hasta cedieron de baja las cuentas falsas que creamos. ¿y ahora qué hago?
Ya nada más nos queda un aviso, ¿tú crees? Ay.
Oigan, esto de dar órdenes es tan cansado. Sí, sí, sí, príncipa.
A ver, este, tú, ajolotito, un té. Y kim, un masaje en los pies.
Y yo desde aquí los veo. No, no, no, no, no.
¿cómo prepara la cena? Sí, la cena, la cena, la cena.
Este. Órale, a ver.
Aquí está, príncipa. Mira.
Mira. ¿por qué tienen caras de suricatas como si hubieran visto un león del serengeti?
No sé, príncipe. Yo creo que algo los asustó, ¿tú crees?
¡atención! ¿y estas cartas qué?
Son del buzón de quejas por su pobrísimo comportamiento como gerenta y minion de la gerenta. Así mismo, les digo.
Y si leen detenidamente, en una de ellas dice que dora sugiere que les pongamos un castigo ejemplar, les digo. Y por mayoría se decidió que el castigo fuera una lluvia.
Una lluvia de huevos con confeti. ¿qué?
Huevos normales. Pero después me acordé que la que limpia soy yo.
Y se me quitaron las ganas. Así que...
Están las dos por uno, le digo. Ya traía vuelo y ganas.
¿cómo son brutos? Jamás dije que la gerente sería gaby.
Cuando dije la güerita, me refería a otra güerita. Sabía, sabía que este tinte me cambiaría la vida.
Dora, tú no. Me refería a otra güerita.
Me refería a irina. Clarito puse, mi suplente va a ser la güerita inteligente.
No la güerita que nunca sabe nada de lo que está pasando. Ahora.
Claro, me acuerdo porque me estaba comiendo un jocho con harta canso. ¿lo sabías?
Mi clase me distingue y mi clica me respalda esa. Pues deberían ser más toros, señor peloncillo.
Órale, quince, quince sentadillas y veinte lagartijas. ¿qué sentadillas y qué, mis polainas?
¡póngase a trabajar! Ay, me encanta cómo ordenas con esa voz de mando y esa vena que se te inflama desde el cuello hasta la frente.
¡qué autoridad! Hasta parece que viene de la guerra de chistes.
Ay, si no... A ver, pues, moviéndolas y a trabajar ya.
Ay, no. ¿sabe qué?
Tiene que aprender a ser mejor gerente. Se ve que ese curso que se fue a hacer no le sirvió de nada.
A ver. De nada, de nada.
Mire, nada consigue gritando. ¡nada!
¿eh? Ah, y otra cosita.
Sí me va a respetar mi sueldo de subgerenta, ¿verdad? Sí, ojalá que sí, porque sobre todo ya andamos con unas compritas medio sobregirados ahí en mi casa.
¿te creen? ¡lárguense de mi vista ya!
¡ah! ¡ah!
¡ah! ¡ah!
¡ah! ¡ah!
¡ay! ¡sí, están esponados!
Me voy a hacer tendencia. ¡psh!
¡psh! Esta camisa está como pa' miguelito.
Ay, sí. Ay, esta cochina serpiente solamente me metió en problemas.
Ahí la dejo. No, me cae que aquí hace falta un gerente que ponga orden.
¡principa! ¡ponlo!
¡principa!