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No nos compraron la app, pero aquí la cara de hampster con la boca llena consiguió una cena con uno de los charales. Los charales han escuchado las propuestas de la chunda de la nena y de la refinada guanaví de martina.
¿aceptarán la oferta? Perdón, no nos acabamos de poner de acuerdo.
¿qué les parece si para discutir esto cenamos tú y yo, martina? Fue una broma, ¿verdad?
Díganme que la confundió. Este muchacho millonario de bigotito pedro infante con cara de indio bryan, aunque sea millonario, está bromeando con mi hija, ¿verdad?
No, don plácido. ¿la está tomando en serio?
Sí, don plácido. ¿en serio, serio?
Sí, don plácido. Ay, dios, ¿qué va a pasar?
Es obvio que ya llegaron. Desde que subieron por la escalera se escuchaban sus chanclazos para de chicos.
¿cómo? ¿cómo les fue?
¿cómo les fue? Mal, muy mal.
No sé por qué a esta familia siempre le va mal. No nos compraron la app.
Pero aquí la cara de hampster con la boca llena consiguió una cena con uno de los charales. ¿qué?
¿y por qué va a ser eso algo malo? Ay, pues porque va a venir a cenar hoy, wey.
¿qué? ¿qué?
No soy sordo. La cena, la cena.
Digo que se mueva para preparar la cena. ¡muévanse!
Móvete, móvete. Ah, ¿cómo son vabosos, por dios?
¿qué vamos a hacer de cenar? Ay, exquisita pasta con crema de cilantro y questo.
No, no, ya no hay cilantro ni queso porque ayer me tuve que hacer una torta de queso con cilantro para quitar la burburrea del estómago. Ay, qué malvadida.
Tampoco hay pasteit. Usé la pasteit para hacer unos coyaretes para sacar un little money y poder cooperation con el gasto de la caseit.
Sí, para comprar cilantro, queso y pasta. Yes.
Ay, plácido. Esa me recuerda cuando fuimos a una cena en la que pedían la mano de tu sobrinota, ulfo.
De repente se fue la luz y tú me agarraste de la mano y me metiste las manos por tus dos logos y no perdiste la oportunidad para darme los besotes dentro de un ropero. Hasta que nos colgamos de los ganchos, me diste un gancho en el hígado.
Y entonces... ¿qué haces loca, mujer?
Yo no tengo ningún sobrino ata ulfo. Ni nos metimos a un ropero.
Te metí el gancho por el hígado. Ah.
¿no eras tú? Yo no era el del gancho, ni el del hígado, ni el del ropero.
Ay, qué desaída soy. Te confundí.
Confundime con un roperote con una llavecita, hija. Bromeas, mi martinita.
Amiga jonadita. Eras la mujer más bella del mundo mundial, del espacio sideral, del universo universal.
No como la najayota de tu prima, la chunda esa de la nena. ¿bro, qué súper lucer?
Más que lucer, es una ordinaria. Igualada.
Bueno, pero no hablemos de esa garrapata. Hablemos de nosotros, bebé.
Ay, niño. ¿y dónde te quieres casar?
No sé. Quizás en bookingham, en versailles, en chapultepec.
¿en el castillo? No.
En las danchitas. Con todo y algodón de azúcar, tacos de canasta, tortas de queso de puerco.
¿es neta? Bueno, no importa mientras nos casemos, ¿verdad?
Pero ya despierta, topo con patitas de buro. ¿qué?
Que ya despiertes, simulacro de niña bien, pero bien chaparra. ¡despierta!
Que despiertes ya, martina. ¿qué?
Este es mi sueño con íñigo. Pues tu íñigo está a punto de llegar y estás acostada en mi cama y encima de mi ropa.
¡ay! El corazón me olía como a perdedor.
¡ay! ¡no, no, no!
¿qué? ¿qué?
¿qué? ¿qué?
¿qué? ¿qué?