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Vamos a tener mucho tiempo para nosotros. Se acabó ese jefe que la hace trabajar 18, 20 horas.
Disfrutaremos nuestro tiempo libre. Gaviota, le voy a enseñar a quererme mucho.
Nancy, nancy, ¿qué pasa con las copias que le pedí? Ay, no tiene que enojarse, aquí están, aquí están.
Gracias. Nancy, hágame un favor.
Llame a la agencia de publicidad para ver cómo va el proyecto de campaña. También confirme la reunión para esta tarde con el comité.
Quiero que usted esté presente. Perdóneme, pero no tiene por qué pedirle eso a nancy.
Es parte de mi trabajo. No quiero molestarla porque usted está trasnochada, agotada y prefiero trabajar con alguien que no esté cansada.
Ni que me tire las cosas encima. Doctor, ¿nos has todo alterado?
¿qué quiere que haga? A ver, mejor dígame qué mosca le picó.
No estoy alterado. ¿ah, no?
Usted se comprometió a llegar a las seis de la mañana. Para terminar el balance.
¿y sabe a qué hora llegó? Pues sí, sí, sí, se me pegaron las cobijas.
Pero es la primera vez que eso me pasa. No es justo.
Yo nunca le he fallado ni le hago remilgos al trabajo. A ver, ¿cuántas veces me he quedado hasta las tantas de la noche?
Miren, míreme a los ojos. ¿cuántas veces me he quedado hasta las tantas de la noche sin decirle pío?
¿que eso no vale? ¿qué quiere, gaviota?
¿que le dé una medalla? ¿que le agradezca a todos diez?
Ah, no. Ahora desea jugar a la niñita consentida.
Ah, ah. Ah, ¿le parece?
Que me tiene muy consentida. Que en vez de venir a trabajar, me la paso ahí rascándome la barriga.
¿y usted se la pasa jugando a las muñecas conmigo o qué? ¿a la que está jugando conmigo es usted?
¿yo? Me he tenido una paciencia infinita, gaviota.
No tiene la menor consideración conmigo. Ya no sé qué hacer.
Estoy esperando una respuesta suya que es vital para mí. Ya se lo he dicho y se lo vuelvo a repetir.
Usted es absoluta personal, emocional y profesional. Y hoy, que se va a trabajar a londres conmigo, llega tarde, cansada.
Como si yo lo estuviera obligando. Doctor, pues es que no me deja hablar.
¡ale! Sí, me voy a ir.
¡dígame! ¡dígame!
Acepto, doctor. Pues que me voy a ir con usted.
No lo tomes como una despedida. Vamos a estar siempre en contacto.
Y cuando tengas vacaciones, pues nos vas a visitar a inglaterra. Nancy, nancy, ya no llore porque también le tengo una buena noticia.
Usted se queda como asistente del departamento de relaciones públicas. ¿vas a estar en mi casa?
Sí. Por favor.
Ahora sí tienes motivos para llorar. Esta noche nos iremos a celebrar.
¿qué les parece si los invito a mi casa? Acepto, pero con una condición.
Que yo prepare la cena. No, pues a mí me van a perdonar porque no les voy a echar a perder la noche.
Nancy, nancy. Nancy, nancy.
Ay, le juro que me parte el alma dejarla. ¿qué hubo, margarita?
Estoy que me arde la cara de vergüenza contigo. Estrangúlame.
Méteme en una olla de agua hirviendo, pero... Pues es que la verdad no me pude controlar cuando vi a rodrigo ahí en ese restaurante con esa respingadita.
Te metí en problemas con él, ¿verdad? El ingeniero me hizo muchas preguntas y terminé confesándole la verdad.
¿pero qué? ¿te regañó o de plano te corrió?
No, afortunadamente lo pasó por alto. Es más, me voy de su asistente a la nueva empresa que estaba poniendo.
Ay, esa sí es una buenísima noticia. Felicidades, margarita.
Margarita, me urge hablar con el licenciado videgaray. Como cuánto tardará en desocuparse.
Permíteme y le aviso, espérame. Gracias.
Gracias, virgencita, por salvar de una buena regañeza a margarita. Pero si mi rodrigo lo tomó tan a la ligera es porque le valió gorro volver a verme.
Él anda bien entusiasmado con la erika. Voy a extrañar mucho a mi ex.
Ay, ni tiempo te dará porque nos vamos a estar hablando muy seguido. Te dejo mis cosas.
Cuida. ¿vas a dejar?
Sí. No quiero llevarme nada que me recuerde a rodrigo montalvo.
Aprender a vivir sin él. Entonces, ¿ya sabe que me voy?
Sí. Más claro no canto un gallo.
La cena está lista. Ah.
Clarita. Se ve delicioso.
Gracias. Qué rico.
Hasta acá, margarita. ¿qué tiene de marranito?
Le quedó muy rosada. Es pescado, clarita.
Muy buen provecho. Igualmente.
Clarita. ¿qué le parece el salmón?
Mmm. Mmm.
Muy bueno. Mmm.
¿aunque para pescados? Ay, como las tilapias de veracruz.
Son así de grandotas. Se ve con sus ajos bien picaditos.
Y acompañan con una buena salsa. Y sus gordas recién salidas del comal.
Mmm. Qué rico.
Clarita. Pero este pescadito rosado no le pide nada a esas mojarras.
Qué bueno que le gustó. ¿y haces toda la comida de por ahí en el extranjero?
Es que mi gaviatita me dijo que londres es capital de inglaterra. No hay tortillas, no hay chiles.
Tampoco napales. Y mole tampoco.
Ya no hable tanto y coma, que se le va a enfriar. No se preocupe, señora.
Si usted extraña la comida de aquí, la llevaremos a un restaurante latino. O a un supermercado donde vendan de todo.
Tendrán su departamento bien equipado y un automóvil con chofer también. ¿con chofer?
Eso sí me parece rete bueno. Ajá.
Pues porque con lo mal que maneja mi gaviatita. Yo en londres nunca, nunca me animaría a manejar, porque ellos lo hacen al revés.
¿cómo así? Mmm.
No me diga que manejan con los pies. No.
¿salud? Salud.
¿quieres oír música? Sí.
¿sí? Ah, pero ya se ven mis gustos, ¿eh?
Ja, ja, ja. Me encantan las lacheras.
Esas, esas de ardidos. La música mexicana va muy bien tomando tequila.
Tengo de chente, de cuco, de josé alfredo. ¿cuál quiere?
Usted decida. Bueno.
Esta música me encanta. ¿a usted no le gusta?
Sí, me encanta, gaviatita. Me voy a llevar todos mis índices de londres, porque con esos días grises y nublados, pues, por lo menos mi música me va a alegrar.
Mmm. Le prometo que en pocos días usted va a aprender a querer a londres.
Y dejará de ser esa ciudad oscura, la de los malos recuerdos. ¿usted cree?
Va a ver que sí. Le prometo que esa ciudad se va a rendir a sus pies.
Y ni crea que vamos a trabajar tanto como aquí. Ja, ja, ja.
¿será? Ja, ja, ja.
O que nos parta un rayo si nos hacemos de esa oficina la mejor. La de madrid y la de bruselas, pues, no nos van a llegar ni a los talones.
Perfecto. Vamos a tener mucho tiempo para nosotros.
Se acabó ese jefe que la hace trabajar 18, 20 horas. Ja, ja, ja.
Disfrutaremos nuestro tiempo libre. Gaviota, le voy a enseñar a quererme mucho.
Lo siento, gaviota, quererme. Yo debí ser más clara con usted cuando decidí irme a londres.
No, no, no, no, no. Es culpa mía, gaviota.
Yo fui el que entendió todo mal. Doctor, créame que yo quiero aprovechar la oportunidad que se me ofrece.
Pero eso no significa que ya me voy a olvidar de rodrigo. Aunque él haya organizado su vida con la psicóloga, para mí va a ser muy difícil olvidarlo.
Tal vez lo mejor será que yo no me vaya a trabajar con usted. No, no, no, no diga eso, gaviota.
Nosotros hicimos un excelente equipo en el crt. Y le he confesado que dependo absolutamente de usted en el trabajo.
Poco fui alimentando la ilusión de que se olvidaría a rodrigo montalvo. Y cuando aceptó un nuevo empleo, yo me confundí creyendo que lo vio borrado de su vida.
Eh, gaviota, ¿sabe? Quiero aclararle que mis sentimientos no tienen nada que ver con su capacidad profesional y laboral.
Esta no es una condición para que aceptara su nuevo cargo. Así que está con el doctor santoveña.
Pues sí, maldita sea, y yo de idiota todavía. Debí explicarle cómo estaban las cosas.
Nos habríamos, bueno, evitado pasar por esta situación tan, tan bochornosa. Si considera que yo tengo que renunciar a ese viaje, yo lo voy a entender perfectamente, doctor.
No, no, no, no, gaviota, eso sería injusto. Es que sería tan incómodo para usted.
Cualquier mujer. Estaría orgullosa de estar al lado de un hombre tan íntegro, respetuoso.
El problema es que mi corazón está comprometido. Y eso me impide volver a enamorarme de otra persona.
Eh, comprendo, comprendo. Lamento mucho y ahora discúlpeme.
Sí, ma.