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Pues bien, mi afán no es otro que hacer oficial mi último deseo y que se cumpla y sea respetado. Yo, amador montalvo, en pleno uso de mis facultades, declaro que la hacienda los mirasoles, situada en el municipio de tequila, jalisco, sea escriturada a nombre de la señora clara hernández garcía.
O en su ausencia, a su hija, teresa hernández garcía. La finca cuenta con una vasta extensión de tierra plantada de agave.
Las especificaciones generales de esta propiedad se encuentran en la notaría 43 de la ciudad de méxico y serán entregadas única y exclusivamente a clarita. La hacienda mirasoles, yo la compré con leiluz.
Me dio la ilusión de entregársela a clarita cuando cumpliera 50 años. Siempre fue su deseo tener su propio hogar y ahora me siento feliz de poder cumplírselo.
Con esto, yo espero corresponder en parte el esfuerzo y sacrificio de una mujer a la que le debo la vida. Clarita representa la poética del campo.
La mujer tenaz, valiente. Siempre admiré su destreza para gimar un agave.
Gracias a sus charlas, yo aprendí que la vida para las mujeres campesinas es muy dura. Para mí fue un ejemplo.
Y a través de ella, quiero rendir un homenaje muy grande a todas las trabajadoras del campo mexicano. Eso es todo.
Bueno. Nosotras les vamos a mandar...
Quiero mandar decir una misa a don amador por ser tan generoso. Y espero que a ustedes se les baje el coraje.
Que nuestra decisión sigue siendo la misma. No vamos a aceptar esa hacienda a los mirasoles.
¿verdad, mamá? Gabi, no pueden rechazar esa finca.
Yo la conozco y da un excelente agave. Además, acaban de construir una carretera ahí y se creó una gran cruzvalía.
¿cómo la vas a rechazar? Sería estar rechazando una mina de oro.
No puede ser. Rodrigo.
Nosotros habíamos tomado la decisión antes de que se leyera la carta. Así que no insistas, por favor.
Señora hernández, vamos a dejar las cosas así por el momento. Usted decidirá qué es lo que va a hacer con esa propiedad.
Porque aunque la rechace, legalmente ya es suya.