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Yo no voy a permitir que usted maneje. A ver, yo la llevo al hospital.
Venga, por favor. ¿cómo que no?
Hágame caso, hágame caso. Yo no tengo corazón para dejarla aquí.
Virgencita querida, protégenos, por favor. Es que isadora aguanta esta locura.
Daniela, yo no... No, no, no, tienes que contarme la historia.
La conozco de memoria. Hasta el pacto que hicieron mi hermano y tú.
Vengo como mensajera sentimental. Te traigo un recado.
Él quiere verte. No, no, no, él sabe muy bien que no debe ser.
Es mejor dejar las cosas así. Para mí se va a convertir en un gran problema, daniela.
Está desesperado, gaviota. Es que ha pasado mucho tiempo.
Mi hermano se conformaría con verte al menos unos minutos. Eso lo tranquilizaría.
No podemos romper nuestro pacto. No, no se trata de romper el pacto.
Solo de no hacerlo tan doloroso y asfixiante. Rodrigo me dio su palabra de que no hará nada que atente contra lo pactado por ustedes.
Recuerda que ante todo son amigos. Amigos para siempre.
Y eso es lo que él te propone. Un encuentro amistoso.
Daniela, entiéndeme, por favor. Es que no puede ser.
¿ya no sientes nada por él? ¿por qué me lo preguntas?
Porque rodrigo está seguro de eso. Y por lo que veo, puede que tenga razón.
¿por qué? ¿por qué?
Porque la primera vez que hablaron lo trataste pésimo. Te niegas a contestar sus llamadas.
Le mandas razones con la recepcionista. ¿qué pasa, gaviota?
¿te volviste arrogante por tener un puesto ejecutivo en el crt? ¿o es por eso que puedes darte el lujo de decirle adiós?
No, no, no. Claro que no.
No lo pienses. Lo borraste de tu vida sin remordimientos.
Sin ponerte una mano en el corazón. Sin pensar que él también luchó para que tú te quedaras en el consejo.
Rodrigo se ha enfrentado a toda la familia para que no te toquen. Prácticamente le echó a perder la boda a mi hermana sofía por defenderte.
A todos les gritó su presión, incluyendo a mi abuela. No dejó títere con cabeza.
Y ahora no se merece ni siquiera un saludo tuyo. Daniela, es...
Gaviota. Mi hermano se le ha pasado los días y las noches pensando en ti.
¿en cómo estarás? Haciéndose mil preguntas por tu actitud tan radical.
Y tú tan campante. Es que no es así, no es así.
¿sabes la tortura que ha sido para él con tener las ganas de venir a buscarte? Para verte aunque sea de lejos.
Y si no lo ha hecho, ha sido por no perjudicarte. Y a costa de un gran sacrificio.
Me amó por rodrigo. Lo llevo clavado aquí, aquí en el pecho.
Trabajo como una mula para no pensar en él. Llego a mi casa y me pongo a estudiar hasta tarde.
Y por más cansada que esté, no puedo dormir. Cuando estoy sola aquí, veo el teléfono.
Y me muerdo las manos para no marcarle. Por favor, dile que me perdone.
Yo reconozco que he sido una grosera, una altanera, pero... Nunca, nunca he dejado de amarlo.
Ni voy a olvidar lo que hizo por mí. Dile que comprenda que la distancia que puse es por el bien de los dos.
Me alegra que puedas dominar tus tentaciones. Y cumplir tan al pie de la letra lo pactado por ustedes.
Él no puede. Daniela.
No, no, tranquila. Te entiendo.
Para ti es demasiado pedir un par de minutos con él. Y para ese tonto es la vida.
En fin, es mejor dejar las cosas así. Tú ya lo lograste.
Ahora solo hay que buscar la manera en que él también lo logre. Gaviota.
Me duele mucho ver a mi hermano sufriendo. Y voy a hacer todo para que no lo haga.
Para que no vuelva a molestarte. Voy a hacer hasta lo imposible para que exorcice tu fantasma de una vez por todas.
Porque él se está muriendo. Y no vale la pena que lo hagas si tú puedes sobrevivir sin él.
¡isadora estuvo aquí! No quiero arriesgarme a un escándalo con isadora.
Esa es la razón por la que preferí no hablar más con rodrigo. No quiero que se lo comentes.
Se hablé. Fue para que no te lleves una imagen equivocada de mí.
Yo no soy una oportunista ni una mala mujer. Simplemente tengo que cumplir mi palabra.
Gaviota. Tú no sabes en realidad quién es isadora o minerva.
Inclusive mi hermana sofía. Ellas no dejarán de arruinarte la vida.
Ese es asunto de ellas. Porque atrás de esa promesa hay un problema mucho mayor.
A ver, ponte por un momento mis zapatos. Yo no puedo andar detrás de un hombre casado y que su esposa esté esperando un hijo de él.
No puedo. Y mucho menos cuando ella me suplica que no me mete en su matrimonio.
Que me aleje de su marido para que tenga paz en su hogar y un embarazo sin problemas. Yo respeto eso, daniela.
Gaviota, perdóname, pero... Mira, yo...
Creo que me estás malinterpretando. No, no, no, daniela.
Yo no vine a proponerte que hagas añicos el matrimonio de mi hermano. Lo único que te pido es que lo escuches.
Como amigos. Yo entendería tu actitud si la situación de ellos fuera normal, pero no lo es.
Es solo un convenio. Ni siquiera el embarazo de isadora fue por mutuo acuerdo.
Para tranquilizar tu conciencia te voy a decir algo. Isadora decidió inseminarse a escondidas para retener a rodrigo con ese bebé.
Algo sucio. ¿quieres saber mi opinión?
¿qué pasa? Eso no es lo que me dijo ella.
¿entonces qué? Bueno, que...
Mira, no vale la pena ni mencionarlo. ¿qué te dijo?
¿que habían concebido ese bebé por medios naturales? Que ellos tienen relaciones íntimas y que tú no eres la única mujer en la vida de rodrigo.
Gaviota, ¿cuándo vas a entender la lección? Por no creer el uno en el otro, mi familia con sus intrigas logró separarlos.
Explícame. ¿por qué habrías de creerles en bustera?
Francamente me decepcionas. Ella es su esposa y le va a dar un hijo y yo tengo que respetar eso.
Veo que quedamos en las mismas. Le voy a decir a rodrigo que no se te han subido los humos a la cabeza, pero que tampoco intenté buscarte.
Que sigue sintiendo algo por él, pero que no quieres verlo. Que te preocupa, que vive atormentado, pero que prefieres dejar las cosas como están.
En conclusión, que quieres que se olvide de ti para siempre. No, no, no, no, daniela, no es así.
Entonces demuéstralo y habla con él. Bueno, está bien.
Dile que nos vemos la próxima semana. ¿qué?
Pues es que esta semana la tengo muy complicada, tengo muchísimo... No, no, olvídalo.
Pensé que habías entendido que está desesperado. Que sacrificarías cualquier cosa para verlo.
Se va a poner peor cuando le diga que tiene que esperar a que le des una cita. Bueno, tienes razón.
¿cuándo podría ser? Hoy mismo.
¿hoy? Sí.
Porque quizás mañana yuya no tenga hermano y a ti te va a remorder la conciencia para siempre. ¿le llamamos de una vez?
¿o prefieres seguir alargando la agonía? A las seis de la tarde en punto va a entrar por esa puerta gaviota.
La sientas en aquella mesa. Yo te hago la seña para que entre el trío y empiecen a tocar.
Ah, me pones una botella de tequila, pero del mejor que tengas. Montalvo.
Ah, velas. Para que se vea de lo más romántico.
¿qué me falta, qué me falta? Pues nada.
Ya, ya estamos. ¿está claro?
Clarísimo. ¿a dónde vas?
¿quieres que te lleve a la cita que tienes con mi marido? No te será fácil conseguir taxi.
Rodrigo debe estar como loco esperándote, ¿no es así? Anda, súbete.
Te voy a ayudar a cumplir con tu compromiso. Me imagino que tendrás mucho que hablar sobre el tequila horno.
De lo orgánico. De la relación laboral que deberán llevar.
Del apoyo moral que le vas a brindar en su proyecto. Fue muy buena jugada.
Buscaron el pretexto ideal para verse formalmente, ¿no? Discúlpeme, pero el asunto de ese tequila es de su esposo.
Y lo está teniendo directamente mi secretaria. Puede verificarlo cuando quiera.
No escuches. Te estoy hablando.
¿ahora no quieres darme la cara? Lo que tenía que decir ya se lo dije.
Ahora déjeme en paz. No voy a permitir que me arrebates a mi marido.
Señora, señora, ¿qué tiene? ¿qué tiene?
Permíteme ayudarla, por favor. ¡déjame!
No, ¿cómo la voy a dejar? Por favor, déjeme ayudar.
Vamos a pedir ayuda, ¿sí? No me toques.
Cristadora, usted va a tener un hijo aquí en la calle. Por favor, déjeme ayudarla.
Si no quiere entrar al consejo, voy a llamar a una ambulancia. No hay tiempo de ambulancias.
A ver. A ver.
Señora, está mal. No puede manejar así.
Yo no voy a permitir que usted maneje. A ver, yo la llevo al hospital.
Gracias. Venga, por favor.
¿cómo que no? Hágame caso.
Hágame caso. Yo no tengo corazón para dejarla aquí.
Virgencita querida, protégenos, por favor. Es que isadora aguanta hasta el hospital.
Agárrense bien porque nunca han manejado la camioneta de estas. Es automática.
Ya. A ver, ¿entonces qué hago?
Arranca. A ver.
Aguante, aguante, aguante. Pesa el freno.
Ahora suelta el freno y acelera despacito. Te estás vengando, ¿verdad?
No, no, no. No, no diga eso.
Es que yo nunca aprendí a manejar como dios manda. A ver, mejor encomiéndese a dios.
Agárrense bien y dígame a dónde voy. ¿a qué clínica la llevo?
A san antonio irlandes. ¿y ese dónde está?
Derecho. Derecho.
No puse, señora. Pájala de sus piernas.
Cárgala. A ver.
Vamos, acuéstenla rápido. Esto no puse, señora.
Dimas, gracias. Muchas gracias.
Salí muy bien. Yo voy a ir.
Yo voy a rezar por usted. Gracias.
Yo no me voy a ir de aquí hasta saber que el bebé y usted están fuera de peligro. Le suplico que la atiende el mejor de los médicos.
Es su primer bebé. Está muy asustada.
Que no les vaya a pasar nada mal, por favor. No se preocupe.
Gracias. Voy a venir.
Mira, si de puro milagro llegara a aparecer, le dices que la estuve esperando. No se te olvida mi nombre, ¿verdad?
No, señor montalvo. ¿aquí, a la malquerida?
Sí, habla, irino. Señorita mariana.
Señorita mariana. Señorita mariana.
Señorita mariana. ¿cómo le va?
Irino, me quedé de ver ahí con el ingeniero rodrigo montalvo. Bueno, gracias.
Buenas noches. ¿con quién habló?
Por favor, en cuanto llegue el ingeniero rodrigo montalvo, dígale que su esposa está internada en el sanatorio santa teresa. Localícelo.
Y si no lo encuentra, pues llame a su familia. Es muy urgente, por favor.