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No voy a hacerle una escena de lágrimas. Fallé y lo lamento.
¿por qué usted creyó en mí? Y de verdad, perdóneme por haberle fallado.
Con permiso. Buenas tardes, susy.
El ingeniero de llaneda me mandó llamar. ¿le avisas que estoy aquí, por favor?
Estoy a una larga distancia. Le pasaré una notita.
Susy, ¿tú sabes para qué me hizo volver de tejil así tan urgentemente? Tal vez sí.
Hoy en la mañana estuvieron aquí el señor aarón montalvo, su esposa, su mamá, otra señorita y la esposa del ingeniero, rodrigo montalvo. No sabía que estuviera embarazada.
¿y hablaron con la villanera? Creo que ya te llevó la fregada.
Rodrigo, ¿dónde te metiste? He estado llamando al celular y no contestas.
Es que lo dejé porque salí a las prisas con gelazo y barrales. ¿qué pasó?
Mira, hermanito, aquí están pasando cosas muy raras. En la mañana vino isadora por sofía para ir a la estética.
Y luego iban a reunirse con minerva. Pero yo sé que mintió.
Y cuando esas tres brujas se juntan no es para nada bueno. Oye, ¿qué pasó con gaviota?
¿hablaste con ella? Sí, hablé con ella ayer mismo.
Pero hoy la fui a buscar a su hotel y ya no estaba. Se fue de emergencia a méxico.
Pues yo estoy segura que ese viaje tan precipitado de gaviota se ve al veneno del grupito maravilla de las damas montalvo. Yo le prometí que la iba a proteger.
Y lo voy a cumplir. Siéntese, mariana.
Señor, yo... Me imagino que usted ya sabe para qué la mandé a llamar.
Sí, ingeniero. Cuando acepté contratarla aquí en el consejo, usted se comprometió a respetar ciertas condiciones.
¿lo recuerda? Entonces, no le sorprenderá esto.
Y no tendremos nada más que discutir. Por favor, necesito hablar con el ingeniero avellaneda.
Está bien. Yo me comunico más tarde.
No me recibió la llamada y citó a gaviota. Seguramente la va a despedir.
No la despido por el hecho de que la queja la haya puesto la familia montalvo, sino porque su comportamiento fue inaceptable. Y no puedo pasar por alto algo que desprestigia el buen hombre de esta institución.
Ingeniero, asumo la responsabilidad de mis actos. ¿qué pasa?
Aunque las cosas no me salieron bien, a pesar de todo, realicé el trabajo que me encomendaron. Porque tampoco crea que todo fue así como se lo vinieron a contar.
Ahí están los reportes de los predios que visité, incluyendo el de la montalveña. Hice mi labor con profesionalismo.
¿ah, sí? ¿también considera usted una actitud profesional?
¿ir a beber con los quemadores hasta la madrugada y pasar la noche en esa hacienda sin ninguna autorización de los dueños? Bueno, y sí le acepto que se me quedó dormido el profesionalismo.
Pero quiero aclararle algo. Yo no me puse a festejar con los quemadores en horas de trabajo.
Yo ya había terminado. De todos modos, no debió quedarse con ellos.
Cuando entré al consejo se lo conté. Yo fui quemadora.
Y al regresar a la hacienda, no solo iba como la representante del crt, regresaba a una jornalera que unos años antes había abandonado su oficio y el mundo en el que se creó. Fue el retorno de la gaviota a ese lugar.
Ahí, pues ahí me llegaron los recuerdos felices, dulces, amargos, pero todos hermosos. Sé que para los montalvo y para usted no fue correcto que una funcionaria del consejo regulador del tequila conviviera con los quemadores.
Pero para mí fue el reencuentro con mi gente, con mi pasado, con las personas con las que compartí caminos polvorientos, desvelos, jornadas de sol a sol, cansancio y hambre. Y con las que también fui muy feliz.
Me parece despreciable que haya convivido con ellos en mis horas libres, que haya estrechado sus manos lastimadas y callosas. Mariana, ya le dije que el problema fue que usted se quedó ahí sin autorización, hasta el amanecer.
A ver, dígame, ingeniero, si me hubiera quedado de partiendo con empresarios en un cóctel hasta el amanecer y me hubiera irado por cantar, ¿las cosas habrían sido distintas? Hasta me hubieran aplaudido.
Sí, me quedé sin permiso. Ese fue mi delito.
Sin embargo, quiero decirle algo muy personal. Cuando me mandaron a la montalveña, pensé que rodrigo no estaría.
Después me enteré de que él había llegado y que estaba solo. Yo ya había quedado con las compañeras que las iba a ayudar a gimar.
Y es que, es que a mí me pasa que cuando agarro una coa, enseguida me suelto cantando. Pero para mi mamá, para la suerte, resultó que la esposa de rodrigo estaba ahí.
Ese es el punto, mariana. Precisamente ese es el punto.
Usted alteró la paz de ese matrimonio. ¿no se da cuenta?
Lo acepto. Pero el delito no lo cometió la representante del consejo, sino la gaviota.
Esa gimadora que siempre llevo dentro y que lo voy a pagar con esto. No voy a hacerle una escena de lágrimas.
Fallé y lo lamento. Porque usted creyó en mí y de verdad perdóneme por haberle fallado.
Con permiso. Acabo de firmar mi renuncia.
Gracias por todo, susy. Después te llamo.
Ahora estoy que no me calienta ni el sol. No, no, no, espera.
No te puedes ir así. Tengo en la línea al ingeniero montalvo.
Se lo voy a comunicar a mi jefe. Habla con él.
No, no, no, no. Está muy preocupado por ti.
¿estás bien? Me voy.
Pero usted tranquilito. Fue mi culpa.
¡gaviota! ¡gaviota!
Señorita, ¿qué pasó con mariana franco? Necesito hablar con ella.
Salió corriendo. Pero deténgala, por favor.
Necesito hablar con ella. Mire, no se preocupe.
Espera que se calme un poco. ¿quiere que lo comunique con mi jefe?
Claro que sí, pero por favor, prométame que le dirá a mariana franco que no se vaya antes de hablar conmigo. El ingeniero montalvo ya va tratando de comunicarse con usted desde que mariana llegó a verlo.
Lo escuché muy preocupado. Rodrigo, me imagino para qué me llamas.
Y te diré exactamente lo mismo que le dije a mariana. Estaban advertidos.
No sé cómo fui a confiar en ustedes. Tuve el escándalo que tu hermana sofía y hasta tu esposa.
Me abandonó demetrio. Cuando llegué de bélgica ya había recogido sus cosas.
Se fue sin dejar una nota, una explicación. Hombre, alonso.
De verdad no sabes cuánto lo siento. Pero, bueno, aquí entre amigos te diré que te soportó demasiado.
Me voy, señor. Pues a la calle me despidieron.
¿cómo? ¿por qué?
Pues es que tuve problemas en la montalveña. Por favor explícame qué pasó.
No, no vale la pena. Solo quiero darle las gracias por todo.
Y si me necesita para que ponga al día a su nueva asistente, con mucho gusto voy a venir a ayudarla. No, usted no se va a ninguna parte.
Para despedirla. Primero me tiene que consultar.
No, no, no, por favor. Siéntese y espéreme.
Espere. Mejor lo espero afuera.
Con permiso. Ella solamente vino a hacer su trabajo y lo que pasó fue que...
Eso ya lo tengo claro. Quiero que entiendas algo.
Tu familia no vino a quejarse de mariana franco o de la gaviota. Antes del crt autorización.
Y además organizó una parranda con los jimadores. Y se puso a cantarle al propietario a su esposa embarazada.
Comprende. Yo no puedo arriesgar la imagen de esa institución.
Bueno, pero ¿ya pidió la opinión del dueño de la hacienda? ¿ha habido una queja de parte de él?
Es más, ¿usted sabe si la señorita franco estaba autorizada a quedarse? No, no, no, no.
Pero entiende, el reclamo de tu esposa es para mí suficiente. Bueno, como propietario de la hacienda, le digo que la señorita mariana franco estaba autorizada a pernoctar y festejar con los trabajadores.
Es más, todos los trabajadores del crt. Son bienvenidos a este lugar y pueden usar las instalaciones libremente.
Por otra parte, el propietario de la montalbeña. Se muestra sumamente satisfecho por la labor realizada por su trabajadora.
Es más, fue encantador verla convivir con el resto de los trabajadores. Porque ella es muy querida por esta región.
Y por otra parte, ingeniero. Si de alguna forma isadora le fue a reclamar algo.
Pues entonces, ¿no le parece que es un asunto entre ella y yo? Le pido una disculpa por eso.
Y le pido una disculpa porque mi familia lo fue a molestar inmiscuyéndose en lo que no les importa, que es mi vida privada. Rodrigo.
Rodrigo, por favor, me estás enredando más las cosas. No, le estoy solucionando el problema.
No hay ninguna queja de mi parte contra mariana franco, ¿verdad? Ahora, si usted la quiere despedir porque la considera que es una mala trabajadora, bueno, entonces...
No, no, no, no, no es eso. Entonces, si mi familia lo ha presionado, todo esto quedará como lo que es, un asunto familiar.
Mira, no quiero más problemas con los montalvo. No los va a tener, se lo prometo por la memoria de mi abuelo.
Pero por favor, diré a mariana franco. El consejo para ella en este momento significa su vida entera.
¿cuál es su respuesta? Estás cometiendo un grave error con mariana.
Yo no sé qué pasó en esa hacienda. Ella ha cumplido satisfactoriamente con las tareas que se le encomendaron.
No puedes dejarme sin mi asistente. Su trabajo es excepcional y cuenta con toda mi confianza.
Sí, lo sé. Lo sé, demetrio.
Entre tú, rodrigo y mariana, me han provocado un dolor de cabeza. No tienes idea de lo que es tener a todos los montalvo encima.
Si gaviota estuvo en esa hacienda, fue porque nosotros se lo ordenamos. De lo contrario, nada de esto hubiera pasado.
No, escúchame. No es tu culpa.
Pero pudiste evitarlo. La mandamos a un sitio en el que iba a tener problemas y los tuvo.
Por eso me parece injusta tu decisión. Está bien.
¡está bien, se queda! Gracias, roberto.
¡gracias! Haces lo correcto.
Pero no podrás seguir en la comisión a tu cargo. Para evitarme más problemas con esa familia, le buscaré una actividad en otro sitio.
Entiendo tu razón. Pero si esa es la solución para que no la despidas, la acepto.