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Ingeniero, la señorita franco me asignó su asunto. Yo lo voy a atender directamente.
Es que necesito hablar con ella. Tengo órdenes concretas de no pasarle sus llamadas.
Y en cuanto al material que solicitó vía fax, a más tardar, mañana por la tarde lo tendrá en su oficina. ¿te has puesto a pensar qué siente una mujer que ama a su marido?
Que vive en constante incertidumbre de ser abandonada en cualquier momento. Que hoy duerme a mi lado y...
Y no sé si a la mañana siguiente será la última vez que lo vea. Tú no sabes lo que es pasar el día atormentada, pensando que estará haciendo el amor con otra.
Si regresará en la noche a la casa. ¿cómo puedo tener la certeza de que mi hijo tendrá a su padre a su lado?
¡dime cómo puedo salir de aquí tranquila! Voy a serle franca.
Me cansé de estar tres años en esta situación. Me cansé de vivir ilusionada, de tener una vida clandestina por él.
Las dos debemos ser conscientes de que en todo esto, el destino ha puesto mucho de su parte. Yo pude haberme casado con rodrigo, pero la vida no me lo permitió.
Porque cuando regresé a buscarlo, usted se había casado con él. Entonces, decidí irme muy lejos.
¿pero te arrepentiste? Por eso llegaste al corporativo.
Lo hiciste porque seguías ilusionada con mi esposo. Sí.
Es verdad que mantuve esa ilusión. Y no supe retirarme a tiempo de la empresa.
Pero créame que para mí fue un tormento encontrarlo porque mi conciencia no dejó de martirizarme ni un solo instante por usted. Me imagino que rodrigo te tranquilizó diciendo que no me amaba.
Que nuestro matrimonio había sido un convenio de intereses. Que yo no le importaba como mujer.
En estos momentos, sería indigno comentar lo que me dijo. Lo que importa es que ahora está con usted.
Espera en un hijo, y aunque no lo crea, eso para mí es sagrado. ¿por cuánto tiempo más vas a respetar mi matrimonio?
Para siempre, señora. Rodrigo no te dejará en paz.
Bueno, eso es problema de él. Mientras yo cumpla con mi palabra, su marido puede hacer lo que quiera.
No dejará de inquietarte si rodrigo te sigue diciendo que tú has sido la única mujer en su vida. Y mientras tú se lo sigas creyendo, porque tú no has sido la única mujer que rodrigo ha amado.
También mi cuerpo fue... Y sigue siendo de él.
Y este es el resultado de nuestro amor. Como parte de su vida, de su historia.
Y si está conmigo es porque me considera su mujer. Yo no quiero discutir eso.
A mí tampoco me importa discutir contigo mi intimidad. Pero sí te exijo que la respetes.
Nosotros llevamos una vida conyugal como cualquier pareja. Así que aléjate lo más que puedas.
Yo lo único que le quiero... No me hicieras a pelear.
No es mi estilo. No es mi estilo armar escenas de celos, ni estar intrigando.
Prefiero las cosas claras y de frente. Yo también, señora.
Y ya se lo dije. Desde que salí del corporativo, he luchado por mantenerme lejos.
Son ustedes las que me siguen a donde voy. Me han desprestigiado.
Trataron de hundirme en la miseria. No ha sido fácil sostenerme aquí.
Yo he luchado mucho por conservar un lugar en el consejo. No más del que tú me has causado a mí.
Déjeme vivir mi vida en paz. Y no van a saber nada de mí.
¿y usted? Ni su familia, ni su esposo.
No es la primera vez que me prometes algo. Cuando mi marido tomó las riendas del corporativo, tú dijiste que respetarías mi matrimonio.
Y a los pocos meses estabas haciendo maletas para fugarte con él. Isadora, para su tranquilidad, yo ya hablé con rodrigo.
Hicimos un pacto. No volveremos a hablar y lo estamos cumpliendo.
Si no me cree, hable con el ingeniero vellaneda. Él tiene conocimiento de nuestro pacto.
¡pactos! ¡pactos!
¡palabras! ¡palabras!
¡sólo palabras! Óyeme bien.
No vine a amenazarte. Vine a hablar contigo de mujer a mujer.
Creo que su posición y la mía son bastante claras. Confiaré nuevamente en tu palabra, gaviota.
Y te garantizo que no tendrás más problemas conmigo y con los montalvo. Siempre y cuando cumplas.
Y no sepa que rodrigo sigue rondándote. Por el bien de todos.
Espero que el pacto que hicieron lo respete. Eso es todo.
Así será. Porque mi decencia tiene un límite.
No es necesario que me amenace. Déjame sola.
Bueno, imbécil. Es solamente una solicitud de una información que necesito.
Esto no es lo que estoy viendo en este montón de hojas. Parecen dibujitos estúpidos y recaditos de un adolescente.
Todo menos una carta del director de una empresa seria. Mira, si lees con cuidado la primera hoja, encontrarás la solicitud de la información que necesito.
Las demás hojas, si no te gustan, tíralas a la basura o quémalas. Sí, sí, sí.
¡claro que ya lo hice! Y en cuanto a tu solicitud, se la voy a dar a nancy lópez, la recepcionista.
Ella se va a encargar de atenderlo todo el tiempo. Y cualquier cosa que necesite, pídaselo a ella.
Eso es algo que a usted no le importa. Para un socio del crt, le exijo más respeto y mucho más cuidado.
Pues si no le gusta, ¡quéjese para que me corran! ¿por qué soy yo esta tan agresiva conmigo?
He entrado a villaneda a su oficina y vio el fax que le mandé. Ah, pero qué imbécil.
Con razón me llamó imbécil. ¿qué es eso?
Dílas con su corazón. No hay consecuencias.
Por favor, ponle a rodrigo un estate quieto. Que se ocupe de su mujer, que se dedique a su empresa, a su tequila orgánico y a su hacienda.
Pero a mí, que me deje en paz. Ay, no me lo pongas enfrente porque me lo descuento.
Amix, tómate este tecito para que se te aplaquen los nervios. Esto no es nervionera.
Lo que traigo es un coraje de esos buenos. Míranme así.
Te aviso que no vuelvo a tomar una llamada de rodrigo montalvo. A partir de este momento, tú te vas a encargar de atenderlo.
¿me entendiste bien? Claro, claro.
Ni una llamada, ni una llamada. Sí, sí, sí, sí, sí, no te preocupes.
Sí, doctor. Cuenta hasta diez, cálmese y venga a mi oficina.
Sí, enseguida voy. Ya te lo dije.
Ni una, ni una, ni una, ni una llamada. La bronca estuvo gruesa.
¿se siente en condiciones de continuar el trabajo? Sí, claro que sí, doctor.
¿cómo le fue con la señora montalvo? Bien, muy bien, gracias.
Me alegro. Al fin esa familia dejará de molestarla.
Señorita nancy, ¿sería tan amable de comunicarme con la señorita mariana franco? Habla rodrigo montalvo.
Ingeniero, la señorita franco me asignó su asunto. Yo la voy a atender directamente.
Es que necesito hablar con ella. Tengo órdenes concretas de no pasarle sus llamadas.
Y en cuanto al material que solicitó vía fax, a más tardar, mañana por la tarde lo tendré. ¿algo más en que lo pueda atender?
No, muchísimas gracias. ¿qué te dijo rodrigo cuando le dijiste que tú te ibas a encargar de lo del tequila orgánico?
Se quedó lelo. A mí se me hace que va a seguir insistiendo hasta que le tomen la llamada.
Lo va a seguir esperando. Bueno, pues vamos ya, nancy.
¿qué estás jugando, babosón? ¿relaciones públicas?
¿hablo con la señorita nancy lópez? Sí, a sus órdenes.
Este es el ingeniero rodrigo montalvo. Ingeniero, como le expliqué mañana, le voy a tener la ampliación de la información que usted solicitó.
Sí, señorita, pero es que no hablo para eso. Por favor, necesito hablar con mariana franco.
Le repito que me asignaron como enlace para todos sus asuntos en esta área. Mira, ingeniero, yo soy amiga.
Bueno, ¿qué le digo amiga? Casi, casi hermana de sangre de mariana.
La conocí desde que ella se llamaba teresa hernández. ¿qué es eso?
Ese, no, y de verdad, se lo digo, no va a volver a hablar con usted. Es más, me la tiene sentenciada si yo le paso una llamada suya.
Pero es que yo no sé por qué ella tomó esa decisión. Por favor, señorita, ¿usted no sabe si ella tuvo algún problema de tipo laboral con el ingeniero avellaneda?
No, no, no, ninguno. Además, ahorita está en una junta con él, con el doctor santoveña y gente muy, muy importante.
Por favor, ingeniero, no me meta en problemas. No insista.
Es que necesito... Mire, yo nomás le digo, cuando una mujer se monta en su macho, ni quien la baje.
Dígale que mañana voy para tequila, que cuando regrese lo haya pensado mejor, a ver si quiere hablar conmigo, ¿sí? Atitud, gaviota, ¿por qué?
El doctor santoveña me va a dejar salir temprano. Bien merecido te lo tienes.
Ay, amigas, tengo que decirte algo que te va a borrar la sonrisa de golpe y porrazo. ¿qué cosa?
El ingeniero montalvo volvió a llamar. ¿ah, sí?
¿y ahora qué quería ese chapucero? Otra cosa, hablar contigo.
Yo le dije que no le ibas a contestar ni una sola llamada. Pero se había preocupado.
Me preguntó si habías tenido problemas con el ingeniero avellaneda. Pues los voy a tener, si sigue neceando con lo mismo.
Nancy, prométeme que nunca, nunca de los nunca me vas a pasar una llamada de él. Prometido, amigos.