José Carlos Larios

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Licenciado en Derecho, pero no ejerce debido a demandas por mala práctica.

Desde pequeño, José Carlos ha vivido en una eterna lucha por demostrar y demostrarse que tiene un gran valor como persona, y por conseguir construir una vida. Para conseguirlo primero deberá liberarse de las culpas que le ha inoculado Catalina Creel y que lo han llevado a escandalizar y trasgredir los límites sociales y familiares.

Las manifestaciones más visibles de sus debilidades son: ansiedad, depresión, carencia de energía y creatividad, rabia y dolor. Padece un trastorno emocional ocasionado por el “síndrome del niño abandonado”. Su poca tolerancia a la frustración, la dependencia afectiva y el deseo inagotable de aprobación del padre, lo llevaron al vicio por el juego y las drogas, así como los excesos que viene arrastrando desde temprana edad.

A José Carlos no le será sencillo recuperar su valor como persona y convertirse en el sucesor de su padre, ya que para conseguirlo primero deberá enfrentar ni más ni menos que a Catalina Creel.

El único camino que tiene para descubrir el entramado ilícito que ha construido su madrastra, es descubrir la verdad acerca de la misteriosa muerte de sus padres, Gloria y Carlos. Tras conocer a Leonora, se debatirá entre arrebatarle la esposa e hijo a su propio hermano Alejandro, u olvidarse de construir la familia sólida que siempre ha anhelado con la mujer que ama por sobre todas las cosas.

Su escala de valores está cimentada en la familia, el amor, la verdad y la justicia. Está dispuesto al auto sacrificio si tiene que defender lo que él considera correcto. Es fundamentalmente honesto, no engaña a nadie haciéndose pasar por lo que no es. Su mayor lucha interna la representa desentrañar los empolvados recuerdos sobre lo que realmente pasó en el accidente, donde Catalina perdió el ojo y las circunstancias de la muerte de su madre.

Su capacidad de amar, es el motor que lo impulsa a retomar las riendas de su vida y armarse de valor para enfrentar y exorcizar sus propios demonios. Sin embargo no es capaz de atentar contra la familia, siempre renuncia antes de provocar su destrucción.