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Y ya te estoy preparando un tecito para que se te pase más rápido. Porque, fíjate, tú no estás para que yo te cuente, pero a mí me daban unos cólicos que, ¡ay, mana!
Pero este cojincito de semillas es la neta del planeta. Gracias, ana.
No todos tuvimos la suerte de nacer en un palacio. Y sí, igual soy inculta y soy ignorante, como dices, pero también soy bien abusada, mi hija, y soy pintada.
Y yo voy a seguir aquí y por mucho tiempo, mamacita, como la béisbol. Vamos a jugar un ratito, corazón.
Es otro narvello. ¿qué pasó?
Mira qué bonito dibujo lo hiciste tú, con termómetro y todo. ¿puedes bajar la voz, ana, por favor?
¿qué pasó, luchita? ¿te sientes mal?
No. ¿cuánto vamos a que tienes cólico?
Estás en esos días, ¿verdad, mi amor? No soy tu amor.
¿sabes qué? No te preocupes, lichis.
Yo tengo el remedio más chidoliro que ramiro y el vampiro clodomiro. Espérame tantito.
No me tardo. Ahí vengo.
Con esto te vas a sentir mejor, mi lichita. Ponte la...
Ay, dame chance, nada más tantito. Mira, mira, permíteme.
Mira. Y cocho, chocho, ocho.
Está calentito. Y ya te estoy preparando un tecito para que se te pase más rápido.
Porque, fíjate, tú no estás para... Que yo te cuente, pero a mí me daban unos cólicos que...
Ay, mamá. Pero este cojincito de semillas es la neta del planeta.
Gracias, ana. He tratado de cuidarlos y...
De parecerme a mamá, pero creo que el hueco que dejó es demasiado grande. ¿por qué se tuvo que morir, fanny?
No sé, sebas. Pero creo que lo único que nos queda es recordarla con una sonrisa y...
Y tratar de ser mejores todos los días. Yo también me acuerdo de mi mamá todos los días.
Nada más que yo no tengo ni una foto y menos un cuadro así de hermoso como el que ustedes tienen de su mamá. Ni siquiera me acuerdo de su cara.
Lo que pasa es que yo crecí en una casa hogar, ¿saben? ¿de verdad?
Sí, sí. Pero, ¿cómo que no conoces su cara?
¿no tienes ni una foto? No, no, lo que pasa es que...
¿por qué te abandonó? Pues, no sé, sebas.
Sebas, por... Es que yo estoy casi segura, sebas, que algo pasó porque ella sí me quería.
Yo me acuerdo perfectamente que me quería, pero pues yo creo que me tuvo que dejar ahí, entonces... ¿estabas muy chiquita?
Uy. Y ella estaba más chiquita que luz.
Y pues entonces no me acuerdo de su cara. Bueno, sí me acuerdo de algo.
Me acuerdo de sus manos porque se las pintaba sus uñas de rojo. Las tenía bien preciosas y tocaba la guitarra.
Esa sí la tengo. Y me cantaba una canción.
O sea, entonces me acuerdo perfectamente de cómo... ¿y por qué no la buscas, ana?
Llevo un pitipuchal de tiempo buscándola, alex. Lo que pasa es que...
Pues, nomás no aparece. Lo que pasa es que tampoco sé si está viva o está...
Perdida, pero no importa eso. Lo importante, pues, de ahorita es que quiero que sepan...
Que entiendo perfectamente lo que se siente no tener a su mamá. Los comprendo.
¡bajasador! Ay, angelito, qué susto te me sacaste.
¿qué tienes? ¿estás bien?
Ay, ya sé. A mí se me hace que hay una chiquitita que no puede dormir, ¿verdad?
Ay, ven aquí. Ven aquí.
Ven aquí. Ven aquí.
¿quieres que te cuente un cuento? Pero bien hermoso.
¿eh? Pues, bueno.
Había una vez en un reino bien hermoso, bien grandote y bien precioso, una princesita muy bonita, pero muy calladita. No hablaba, ¿tú crees?
Nada. Y todos ahí en el reino.
Todos querían que ella volviera a hablar porque todos estaban seguros que tenía una voz bien preciosísima, así como de cantante famosa, como la y-y-n-s, ¿eh? Y esta princesita, para poder dormir, necesitaba que le hablaran de su oído, que le soplaran su pelito, que le dieran sus besotes tronados, que le hicieran cosquillas en la nariz, que agarraran la patita de su juguetito.
Todos queremos escuchar tu linda voz. Corazón.
Corazón. Corazón.
Corazón. Esa es una canción que cantaba la princesita en este palacio.
Era... Corazón, corazón, corazón.
Muy hermosa toda la canción. Y así se duerme.
Y así se duerme. Me gusta mi trabajo de nana, como que siento que es algo que si me sale, me gusta.
Además, no estoy tan chiquita, ¿eh? Ya no soy ninguna chavita.
¿cuántos años crees que me dure para estar ahí en el chicago? ¿ya?
Quiero estar aquí. Me gusta.
Estoy bien, contenta. Me he encariñado con los niños que, además, tú no sabes el trabajazazo que me costó ganármelos.
Sí, sí, ya lo sé, que tú te ganas a todo el mundo. Te ganas hasta las piedras.
Eso lo sabemos. Ya está, ya está.
Pero no has pensado algo bien peligrosísimo. Ay, sí, asústame, panteón.
No se te olvide que firmaste un contrato. Y don doroteo está bien furioso porque no fuiste ni viernes ni el sábado a bailar.
Se te va a armar bien cañón con él. A ver, espérate.
¿qué te dijo? Y a mí también.
¿qué te dijo? ¿qué?
Me dijo que le debes harta lana y que vas a tener una broncota con él por no cumplir. Mira, aquí tienes largas de tos.
¿me dices un chorro de cosas? ¿por qué no vas y le dices algo a él?
¿eh? La labia que tienes, úsala, juan, úsala.
Échame la mano. Dile que tengo muchas deudas, que todavía no alcanzo a arreglar mi casita.
Dile, hombre. Yo no sé andar.
O sea, yo le puedo dorar la píldora al jefe, pero tú sabes que él no se anda por las ramas, ¿eh? Y si no regresas al chicago, ¿sabes qué?
Te mata. Ay, fanny.
Así que bailas en un antro de mala muerte. ¿cómo supiste?
¿por qué no ves en realidad, ana? Ay, ya sé.
Una cabaretera. No, no, no, no.
Soy bailarina y trabajo en ese lugar por necesidad. Qué asco.
Ya me imagino la clase de baile que haces. Eso es donde te quitas la ropa, ¿no?
No, no, no, no. No es así.
Te juro, te juro por dios que no es así. Ay, no te creo nada, cero.
¿sabes qué? A mi papá le va a encantar la noticia de que bailas para tipejos que te desnudan con la mirada.
Por favor, permíteme... Por favor, nada.
Una que dice que nos va a hacer mejores personas baila en un antrucho de quinta. Ya entiendo todo.
Lo de tus estudios también es una mentira. Eso es que se confundieron las solicitudes cuando fui a pedir el trabajo.
Fue lo que pasó entre... Ana, le mentiste a mi papá y nos engañaste.
¿no? Y pensar que mis hermanos ya se encariñaron contigo.
No, a ver, espérame. Yo también estoy muy encariñada con ustedes.
No sabes cuánto, fanny. Ay, por favor.
Además, tú no tienes ni idea de la necesidad que yo tengo de estar en este lugar. Necesito el trabajo.
Mi casa se quemó. Me quedé sin nada, fanny.
De verdad, te juro que... ¿sabes qué?
Para que te lo sepas, cuando llegue mi papá le voy a decir que eres una mentira. Soy una impostora y que te corran.
No, no, no. Es que no es necesario que les digas nada.
No los quiero lastimar, fanny. Yo me voy.
No te preocupes. Yo me voy y no pasó nada.
El sueño de tener una familia fue muy bonito. Corto, pero fue muy bonito.
Muchas gracias, igual. No, no, no.