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Porque tal vez él ama a rubí, pero ella está enamorada de otro. ¿estás seguro de lo que está diciendo?
Tan seguro que sé que rubí se acostó con yago pietrasanta para salvarle la vida a ese hombre. Un tal alejandro cárdenas.
Ayer me di cuenta de tus avances con héctor. No.
Yo ya le he dicho que lo mío con héctor no es una competencia, señor conde. Y si yo llegara a algo con él, bueno, sería algo completamente independiente de su trato con rubí.
Rubí es una rival fuerte, ¿verdad? Héctor está realmente enamorado de ella.
Eso lo complica todo. Pero también lo hace más divertido.
Porque entre más grande es el reto, más satisfacción tienes. Te lo digo por experiencia.
Enchanté en conocerlo. Y también en conocer a uno de los más dignos representantes de la realeza.
Rubí, ¿quieres sentarte? Gracias.
Toma. Son las ganancias por las acciones del hotel que me vendiste.
¿lo vas a guardar o piensas invertirlo? Lo voy a invertir para que me dé ganar más.
Es una buena cantidad, pero yo ya no me conformo con esto. Muy buena decisión.
Si quieres, yo me encargo de hacer... No, no te diría.
Si no tienes algún inconveniente, acompañarte. Quiero aprender a realizar mis propias inversiones.
Ay, me sorprendes cada vez más, rubí. Vamos al piso de remates.
Vamos. El lunes vamos a viajar el conde y yo al hotel la selva.
Ese proyecto es importante. Me hubiera gustado acompañarlos, pero justo el lunes tengo que cerrar la venta de mi casa.
Ay, héctor. Es una lástima que no puedas venir con nosotros.
Dicen que es un lugar precioso. Pues sí, pero tengo otras cosas que atender.
Claro, claro. Tu bienestar, ¿no?
Héctor, deberías tomarte unos días de descanso. Yo te veo mal.
Sé que necesito relajarme. Por eso voy a aprovechar que vendemos nuestra casa de cancún para quedarme unos días allá con rubí.
Eso de correr riesgos, comprar y vender sin saber qué va a pasar, me encantó. A mí también me gusta especular más en la bolsa que apostar en los casinos.
Es más divertido, ¿no crees? Lucio, quiero pedirte un favor.
Mi marido no sabe que estoy contigo. Le dije que iba a estar con loreto.
Yo entiendo los celos de héctor por una mujer como tú. Por cierto, ayer conocí al famoso alejandro cárdenas.
El único dueño de tu corazón. ¿verdad?
Mi relación con alejandro ya quedó en el pasado. Y como bien sabes, yo solo vivo para mi marido.
El lunes me voy con él a cancún. Claro.
Algo me dijo. Debe ser una lástima viajar con un hombre tan celoso que seguramente no te deja hacer nada.
Ese hombre, como tú dices, es mi esposo. Hasta pronto, lucio.
Está amargo el café. Pasa, gascon.
Sí, señor. Sin que se entere elena, prepara todo para mi viaje a cancún.
El lunes. Con gusto, señor conde.
¿no va usted a viajar al hotel la selva? Ya no, gascon.
Me voy a encargar de que elena vaya con héctor. Porque yo tengo que encontrarme con alguien en cancún.
¿sabes, elena? Rubí es una mujer increíble.
Me parece que la entusiasma a usted verse reflejada en ella. Sí, es muy parecida a mí en su carácter.
Y aunque le falta toda la experiencia, yo tengo. No sabes cómo me cautivó verla negociar.
Al parecer, aunque tiene problemas con su marido, siempre termina en reconciliándose. Y eso nos da menos esperanzas a nosotros dos.
¿no es así, elena? Héctor es un hombre comprometido.
Y de hecho, la relación entre ellos debe haber mejorado, porque se van juntos a cancún. Héctor no me preocupa.
Porque tal vez él ama a rubí, pero ella... Está enamorada de otro.
¿estás seguro de lo que está diciendo? Tan seguro, que sé que rubí se acostó con yago pietrasanta para salvarle la vida a ese hombre.
Un tal alejandro cárdenas. Voy a aceptar que nos separemos unos días para que tú puedas estar tranquila.
Ve a cancún, firma los papeles de la casa y nos vemos a tu regreso. Es mejor para los dos.
Qué bueno que lo hayas entendido. No sé si es lo mejor, porque yo...
Yo no quiero separarme de ti. Te quiero, no soporto la idea de que estés lejos.
Tú eres mi felicidad. Eres lo único que realmente me importa.
Héctor, ¿de veras tu felicidad es esto? ¿estar siempre discutiendo y peleando?
Nuestra relación puede cambiar para bien, rubí. Si no tuvieras esperanza, no aceptaría esa separación.
Tenía pensado ir a la reunión con los accionistas de la selva. ¿pero qué crees?
De última hora surgieron asuntos prioritarios que debo resolver. ¿vas a posponer la reunión?
No, no. Los accionistas no pueden en otra fecha.
Además, sería descortés, poco profesional que no fuera por lo menos uno de nosotros. ¿qué propones?
Que vayas tú. ¿qué probabilidades habría de que firmes la venta de tu casa, regreses mañana mismo para ir con los accionistas un par de días, y luego alcanzas a tu mujer en cancún?
Ya no voy a viajar a cancún. Rubí y yo decidimos que ella se va a encargar sola de la venta de la casa.
Así que yo puedo ir a la selva. Héctor, no sabes cómo te agradezco que vayas en el lugar.
Me mando ya, ¿no? Sí, pasa.
¿ya está listo el material para los accionistas de la selva? Sí, señor, por supuesto.
Te informo que hubo cambio de planes. ¿no vas a viajar conmigo?
A la selva. Vas a viajar con héctor.
Como da ese viaje, podemos hablar con el cómico. No, no, no.
¿cómo crees? No.
Me preocupa la reacción que pueda tener tu esposa, porque no le va a gustar que viajemos juntos. Porque no, no tiene nada de malo.
Rubí sabe cuánto la quiero y que esto es trabajo. Yo, como que no estoy muy segura de que ella tome las cosas como tú crees.
Después del escándalo que me armó, porque según ella yo paso mucho tiempo contigo y... Rubí es así.
Quién sabe qué estaba pasando por su cabeza cuando te reclamó. Pero no eran celos.
Bueno, ojalá tengas razón, porque a mí no me gustaría causarte problemas, héctor. Pero sobre todo, no me gustaría que nada nos distanciara.
Ahora quiere alejar a héctor para quedarse con rubí. ¿te disgusta la idea de estar a solas con héctor, elena?
¿de viajar solos los dos? Es su juego, conde, no el mío.
Y la verdad no me gusta. Ay, elena.
No, él está enamorado de su esposa. Está ciego.
Pero tú tienes en tus manos la posibilidad de abrirle los ojos. Héctor no sabe que su mujer se acostó con yago.
¿te imaginas? Se desencantaría de ella de inmediato.
Y tú tendrías el camino libre. Señor conde, yo nunca me rebajaría a hacer algo así.
Piénsalo, elena. Eres encantadora, bellísima, muy inteligente.
Tú sabrás cómo usar tantas virtudes en tu beneficio.