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Mujer de nadie, mujer de todos, mujer que mata... Tranquilízate, maribel, está súper nerviosa.
Es que rubí no le dije lo de mi pierna. ¿no te atreviste, eh?
Pero anoche tardamos tanto en redactar el mail, siéntate. Lo sé, pero en el último momento me arrepentí de mandarlo.
Así que si me va a tronar, al menos lo habré visto una vez en persona. ¿y no será más duro que te haga algún reproche así de frente?
¿tú qué crees que me diga? No sé, pero estás a punto de averiguarlo.
Pero, amiga, te dejo a lo mejor y me alejo para que puedan abrir sus... No, no, no, y si mejor lo recibes tú y se lo dices.
Veo que estás dejando la casa especialmente bonita para la cena de esta noche. Va a ser una cena muy bonita.
Maribel y su novio van a tener tanto de qué hablar. Aunque a ver si no les hace mosca a su disque amiga, que a mí no me inspira ni tantita confianza, ¿eh?
Ve por más flores, por favor. Sí, es una buena muchacha.
Acuérdate que maribel no... No ha tenido muchas amistades.
Por su discapacidad es bastante tímida. Y rubí es un apoyo para ella.
Pero es que es muy confianzuda. Bueno, pero entiéndela, no tiene nada.
Y si maribel venía a la hermana que siempre quiso tener, pues qué bueno que comparta con rubí lo mucho que tiene. Pues ojalá no se equivoque, señor.
Claro que no, pancho. Además, ¿qué daño podría hacerle rubí?
Ninguno, absolutamente ninguno. Me adelanto, por favor.
Está bien. En cambio, yo sé tantas cosas de ti.
Soy rubí, la amiga de maribel. Ah, rubí, ¿qué tal?
Mucho gusto. ¿y maribel dónde está?
¿no pudo venir? Ay, claro que sí, está aquí en el aeropuerto.
Pero tranquilo, ya la vas a ver. Señor, ¿aún no sabe nada de mi niña?
Pero cálmate, mujer. Apenas a esta hora debe estar llegando el vuelo.
Ay, dios mío. Que todo salga bien.
Que ese muchacho la comprenda. ¿cómo que la comprenda?
¿a qué te refieres? Bueno, usted sabe, señor, el problema de su pierna.
Aunque, bueno, sí, en realidad, a él le importan sus sentimientos, su forma de ser. ¿pacha, qué pasa?
Es que... Es que él no sabe que la niña maribel tiene que usarla.
¿que no lo sabe? ¿por qué no me lo dijiste?
Es que yo no soy parecida. Pero, por favor, me lo hubieras dicho de inmediato, pacha.
¿qué pasa? ¿qué pasa?
¿qué pasa? ¿qué pasa?
¿cómo va a reaccionarse tal héctor cuando ve a mi hija cojeando y con ese aparato? Yo no puedo permitir que él la desprecie de esa manera.
Disculpame, supongo que sufriste un fuerte desencanto al verme a mí en vez de maribel. No, no, no, para nada.
Solo me extraño. Esperé tanto para verla en persona que...
Ah, mira, aquí viene mi amigo. Alejandro, te presento a rubí, la mejor amiga de maribel.
No, un placer. Hola.
¿cómo está? ¿cómo está?
¿cómo está? Está completamente bien a mi mamá.
No la voy a dejar trabajar. Tienes toda la razón.
Pero, ¿por qué no le dices a rubí que te ayude? No está.
¿otra vez salió con su amiga maribel? Sí.
Pues, ya hemos visto que tiene dinero. Digo, por el carro con chofer y los regalitos.
Pero, ¿tú la conoces a ella? Pues, qué raro, ¿no?
Que siendo amigas nunca haya venido a tu casa. Me dijo que tienes que contarme algo que para ti es muy importante.
Alejandro. ¿qué?
¿qué? ¿qué?
A ver, ¿qué? La famosísima maribel.
¿cómo estás? Mucho gusto.
Héctor me hablaba de ti todo el tiempo hasta dormido. Ya sabes que alejandro y yo compartíamos departamento en nueva york.
Bueno, yo creo que mejor los dejamos solos. No, por supuesto.
Porque eso te corresponde a ti. Sé bueno con mi amiga, ¿eh?
Sí, claro, como no, si la logro. Siéntate, mi amor.
Con permiso. Propio.
Siéntate. ¿qué?
¿qué tienes? Te lastimas tu pie.
Saúl, que sí íbamos a ir al cine, pero me dijo que no podía. Pues, eres de muy lanzada.
Yo no creo que le guste una chava así, como tú. Bueno, déjame hacer mi lucha, ¿por qué no?
¿por qué no me acompañas mejor tú al cine? Ay, pues no puedo.
Voy a salir con un galán. ¿con quién?
¿con quién, con quién? Cuéntame, cuéntame.
No, pues no te pienso decir hasta que no se me haga. Ay, dices que rubia es una sangrona, que no quiere que nadie sepa sus cosas y tú estás peor.
Ay, por favor. ¿es cierto que ella iba a acompañar a maribel al aeropuerto?
¿es en serio que la minusválida tiene novia? A mí se me hace que es puro cuento.
Pues, a mí maribel no me parece una mentirosa. Además, es muy linda, es muy buena gente.
Ojalá que le vaya muy bien con su galán. Ay, pues, aunque fuera cierto.
¿cuánto crees que va a durar con ella cuando vea su... Limitación?
Sí, sí, sí. Escuché que querían rentar un coche, ¿no?
Vamos. Sí.
Maribel, ¿qué es lo que tienes? ¿qué es lo que tienes?
Sí, por eso te salgo. Perdóname, pero estarás de acuerdo conmigo que lo que van a hablar es muy delicado.
No, por supuesto, pero... ¿tú crees que después de lo que descubrió termine con ella?
Perdóname, héctor. Ya sé que hice mal, pero es que para mí es tan difícil hablar de esto.
Al principio pensé que no tenía caso, porque jamás creí que nuestra relación fuera a prosperar. Después tuve miedo de que tú me rechazaras.
¿qué pasa? Supone que nos teníamos confianza.
Y algo que nos gustaba de esta relación era eso. Que por escrito nos podíamos decir con más facilidad todo.
Pues sí. Pero tú no sabes lo angustiante que era cada vez que pensaba en contarte sobre mi pierna.
No quería que sintieras lástima por mí ni que cambiaras tu manera de tratarme. O peor aún, no quisieras saber más de mí.
¿no pensaste que tenía derecho a saberlo? Sí, sí.
Pero no tuve el valor, lo fui dejando. Y entiéndeme, héctor.
Quise prolongar lo más posible que fuera el tenerte, el sentir tu cariño. No quería romper la ilusión de lo nuestro al decirte que tengo que usar de por vida este aparato.
Bien, muchas gracias. ¿me permite un momento, por favor?
Claro que sí. Entonces, ¿qué hacemos?
¿regresamos con ellos o seguimos platicando? Estabas contando que eres médico, ¿no?
Sí, soy. Soy doctor pedista.
Acabo de terminar mi especialidad en nueva york. ¿y vienes de vacaciones?
No. Tengo que darme lo que son las cosas.
Yo que pensé que iba a desaparecer para dejar solo a héctor con su novia y... Qué suerte para mí que llegaras con maribel.
Sigo preocupada por ella. No.
No, no, no. Todo va a estar bien.
Tú confía en mí. Apenas te conozco.
Eso se arregla fácilmente. Espero que me des la oportunidad.
Vamos a volver. Hice mal en no contarte, y ahora estoy haciendo peor todavía en querer que me entiendas así, de buenas a primeras.
Y que me aceptes como soy. Si me vas a dejar, lo entiendo.
¿qué te parece si en caso de que héctor ya no quiera verla, nosotros tratamos de ayudarlos? Pues me parece que no debemos meternos en lo que ellos decidan.
Sí, alejandro, pero... Tienes razón.
Los asuntos de ellos son solo de ellos. Y nosotros debemos verlos como algo independiente.
Maribel. Maribel, mírame.
Y así voy a seguir mientras tú quieras. A ti por tu forma de ser.
Por tu interior. ¿en casa, sí?
Sí. Nos vemos.
Que estén bien. Maribel.
Nunca ha venido. Pero tu hermana habla tanto de ella que ya hasta creo que la conozco.
¿por qué me lo preguntas? Como últimamente rubí sale mucho con ella.
Además, le ha regalado cosas muy caras. Yo entiendo tu preocupación.
A mí tampoco me gusta que tu hermana conviva tanto con esa muchacha. Porque por lo visto vive muy diferente a nosotros.
No quiero que rubí se acostumbre a comodidades. A lujos que no le corresponden.
Sí, eso es cierto. Rubí siempre le ha dado mucha importancia a las apariencias.
A vestir bien. A ir a una escuela de paga.
A mí me preocupa que no esté conforme con lo que tiene. Que se deje deslumbrar.
Que se deje realmente de lo que es importante en la vida. Alguien con dinero podría deslumbrar a rubí.
Si su padrino me hubiera dicho que llegaba hoy, le hubiera comprado algo de beber y de comer. No te preocupes, hermano.
¿podrías conseguir a alguien que haga la limpieza? Madre, de eso me cargo yo.
Mire, hago mandados, plomería, sirvo de mesero y hasta pinto casas a domicilio. Está bien, está bien, hermano.
Aquí le dejo el otro juego de llaves. Gracias.
Con permiso. No, ni bien qué.
Héctor, ¿qué tal el encuentro? Alejandro, ¿tú crees que lo de maribel se pueda operar?
¿pero qué te importaría si no? Me importa a ella.
Le afecta mucho lo que tiene y me gustaría ayudarla. Bueno, pues habría que estudiar su caso.
¿por qué está así? No sé, no me atrevería a preguntarle.
Héctor, dime una cosa y sé honesto. ¿esto...
¿podría afectar tu relación con maribel? Por supuesto que no.
Lo que me sacó de onda no fue su problema físico, sino que me lo ocultara. Qué afortunada eres, maribel.
Porque no cualquiera acepta tan fácil que su pareja tenga un problema como el tuyo. Sí, soy muy afortunada.
Solo me arrepiento de no haberte hecho caso y contárselo antes. Me hubiera ahorrado esa angustia tan horrible.
Perdóname por no decírselo yo como quedamos, pero pensé que tenías que afrontarlo. Que es algo que tienes que aprender a manejar.
Y también, si te iba a rechazar, era mejor que te hubieras decepcionado de él por ti misma, ¿no? Ay, mi niña.
Me tienes con el alma en un hilo. ¿cómo te fue?
¿qué pasó? Nana, héctor es el hombre más tierno y comprensivo del mundo.
Ay, nana. Estoy muy feliz.
Ahora entiendo mejor por qué maribel es tan sensible, tan considerada. Es un ser humano maravilloso.
Yo la quiero así como es. Me da tanto gusto verte feliz.
Y como médico te puedo decir que la mayoría de las personas con discapacidad pueden hacer su vida normal, ¿eh? Pueden trabajar, hacer ejercicio, socializar.
Yo creo que eso tiene más mérito. Me hace querer más a maribel.
Oye, ¿y qué tal su amiga ruby? No me digas que no te gustó porque un mujerón así hace que te olvides de todo.
Hasta de la otra. ¿de la otra qué otra?
La medicina. Bueno, eh...
¿qué quieres que te diga? Pues sí, este...
Es muy guapa. Oye, no vayas a manchar el mueble con tu baba, ¿eh?
Yo sabía que todo iba a salir de maravilla. Te dije que el amor, cuando es verdadero, lo puede todo.
Yo, hasta que no conozca bien a ese muchacho y sus intenciones, no me quedo tranquilo, princesa. Pero si ya te conté lo bien que me fue en el aeropuerto.
Y no sabes cómo me apoyó ruby. Si ella no va conmigo, capaz que me hubiera regresado.
Sin enfrentar a héctor. Ay, claro que no, maribel.
Tú eres muy valiente. Ruby, te has convertido en alguien muy especial para ella.
Y por lo mismo he decidido ayudarte. ¿ayudarme a mí?
No entiendo a qué se refiere. ¿no se lo has dicho?
Mi papá va a pagar tu colegiatura. No, no, ¿cómo que?
Yo no puedo aceptarlo. Mi hija me lo pidió.
Y a ella no puedo negarle nada. Ay, señor, yo...
Es que yo no sé si algún día se lo pueda pagar. No es necesario, ruby.
Además, yo pienso que hay que apoyar a quienes quieren progresar. ¿me entiendes?
Por favor, no digas que no. Yo quiero que sigamos estudiando juntas.
Para mí, eres como mi hermana. Ay, maribel.
Gracias. Gracias.
Ay, pues va a ser muy difícil que te la ligues si se va de la universidad. No es sólo eso lo que me preocupa.
También me preocupa que ruby no termine la carrera. Pues sí, pero no hay nada que puedas hacer.
Ya lo sé. Yo haría cualquier cosa por ayudar a ruby.
En estos momentos es cuando me duele no tener dinero. ¿hasta quiénes están entrando ahí bien?
Mira qué calladito se lo comían, ¿eh? No te conocí a estos gustos, maribel.
Como que no es tu estilo. Ni sé por qué me lo compré.
¿se me ve bien o se me ve mal? Mal no.
Te estás arreglando para alejandro. Te gustó, ¿verdad?
Pues es muy guapo. Te conozco.
Bueno, pero casi no sé nada de él. Sólo me contó que estudió ortopedia en nueva york y que compartía departamento con héctor.
Sí, en una de las mejores zonas de manhattan. O sea que también es gente de dinero.
Supongo que sí. Este dije...
Me lo regaló héctor. ¡ruby!
Este dije... Sí, sí, que te lo regaló héctor.
Está precioso, ¿no? Pues está mono, pero él te pudo haber dado una joya mucho mejor.
Para mí es el mejor regalo por el significado que tiene. Héctor lo que me entregó con esto es su corazón.
Señorita, ya llegó el joven héctor. ¿solo?
No, con otro joven. No te me adelanto.
Ay, no lo disimulas, ruby. Para mí que a alejandro no sólo te gustó, te encantó.
Bueno, si pregunté fue porque no me gustaría hacerles mal tercio. Ay, sí, ¿cómo no?
Buenas noches. Buenas noches.
Qué gusto volver a verte. Igualmente, héctor.
Tu novia baja enseguida. Estaba terminando de ponerse guapa para ti.
Así importa si los dejamos un momento solos. No, no, no, para nada.
Ruby y yo entendemos perfectamente a un par de enamorados. ¿verdad, ruby?
Sí, claro. Con permiso.
Es propio. Otra vez estamos solos.
Tú y yo. No, al contrario.
Me encanta. Veo que eres muy directo.
¿y eso te molesta? ¿y a tu novio le molestaría?
No sé, porque no tengo novio. Ya no encuentro al hombre que...
¿cuáles son las características del hombre que quieres para ti? ¿cuántas preguntas?
Eso no es una respuesta, ruby. Dime.
¿qué es lo que buscas en un hombre? Maribel.
Buenas noches. Maribel salió con héctor.
Ay, perdón, joven. Buenas noches.
Vení a avisarles que ya está lista la cena. No te preocupes, panchita.
Yo le digo a maribel. Con permiso.
Así imaginaba tu piel. Suave.
Como toda tu. Suave.
Dulce. No puedo creerlo.
No puedo creer que al fin te tengo entre mis brazos. Yo soñé tantas veces con este momento.
Desde hace meses no hago más que pensar en ti. En tus palabras.
En tu voz. Maribel.
¿qué pasa, ruby? Perdón por interrumpir, pero tu papá ya llegó y la cena ya está lista.
No debemos hacer esperar al suegro. ¿por qué no le comentaste a tus padrinos de la cena?
Me hubiera gustado que nos acompañaran esta noche. Papá.
Acuérdate que apenas hoy le dije la cena a héctor. Sí.
Fue un poco imprevisto, ¿no? Ya habrá tiempo de reunirnos, don arturo.
Porque también quiero que ellos conozcan a maribel y a usted. Ahora ni siquiera les avisé que llegaba.
Antes que nadie quería ver a su hija. Y, por supuesto, hablar con usted para decirle que mis intenciones con ella son las mejores.
Así lo espero, muchacho. Bueno, pues, salud.
Brindemos por los novios. Eso es.
Brindemos por los novios. Gracias.
Salud. Salud.
Señor. Salud.
Salud. Pues, yo estoy muy contenta y me da gusto verlos juntos, al fin.
Pero me tengo que ir, ya es muy tarde. Ah, yo también me retiro.
Señor, le agradezco su hospitalidad. Héctor, y si te lleva después el chofer, ¿así alejandro podría acompañar a rubí?
¿a mí? Como que ya estábamos de más ahí, ¿no crees?
Además, se ve que don arturo le tiene que hacer muchas preguntas a héctor. Pues, es lógico.
Es la niña de sus ojos. Además, ella es una persona especial.
Para mí es una persona normal. Ay, bueno, sí, pero es que ella no puede hacer muchas cosas.
Como nadar, por ejemplo. Por el problema de su pierna.
No es un problema, rubí. Bueno, al menos para mí no lo es.
Pues, qué bueno que pienses como su amigo. ¿nos vamos?
Tienes frío. ¿qué pasa?
Es que me lastimé el pie. Déjame revisar.
No, no fue nada. Ya estoy bien.
¿estás bien? ¿no quieres que te cargue?
Al menos apóyate a mí. No, no es necesario.
¿qué tienes? No me digas que te pongo nerviosa.
Alejandro, nos tenemos que secar. No nos podemos quedar así.
Ay, mi agenda. No puede ser.
Ya no sirve. Me debes una agenda.
¿te debo una agenda? ¿o sea, estás insinuando que yo te empujé?
Bueno, no, pero tal vez si no me hubieras querido detener. Me gustaría seguir hablando contigo, pero ya habrá tiempo.
Ahora debes estar cansado por el viaje. Un poco, pero feliz de estar con maribel.
Mañana comemos en el club de golf, como quedamos. Buenas noches.
Buenas noches, señor. ¿hija?
Papi. Mi amor.
Amiga y el rato joven se cayeron al albé. ¿alejandro?
Sí. Vamos.
Vamos. ¿qué te sacaron?
Fue algo divertido, ¿no? Es que estoy muy apellada.
A mí nada más cómo estamos. Te ves bien.
Además, cuando ellos lleguen, les vamos a tener que decir la verdad. Que yo te empujé para estar rescatada.
Sí, tienes razón. Fue mi culpa.
Estoy peor que la inútil de maribel. ¿inútil de maribel?
¿tuvieras cita expresas de tu mejor amiga? Lo que quise decir fue que a ella se le dificulta...
Fuiste muy despectiva. ¿cómo puedes pensar eso?
Lo que pasó fue que me tropecé y alejandro me trató de ayudar y... Así es.
... Se cayó conmigo.
Le traje la toalla. Ay, amado, llorandota, para que se envuelva en ella.
¡tápese! Vamos a abrir la cámara para que te cambies y no te vas a enfermar.
Ven, vamos. Yo que pensé que ya se habían ido y rubí y tú jugando en el albergue a la hora de la noche.
Cheto, no. Un accidente.
Deberías de darte un baño. No te vayas a enfermar.
Nana, por favor, saca una bata para rubí. Sí, mi niña.
Ay, maribel, ya te arruiné la noche. No, no te preocupes por eso.
Date un baño. Qué pena hacerlos esperar.
¿o por qué no mejor me quedo a dormir? Sí.
Bueno, entonces le hablo a una vecina para que le avise a mi mamá. Despídeme de ellos, ¿sí?
Por favor. Yo te despido.
¿cuánto quedarse a vivir aquí? Pues fíjese que no es mala idea, pancha.
Se lo puedo pedir a maribel y ella a su papá, al fin que él no le niegue nada a su princesa. Si no fuera por mi niña, ya la hubieran corrido de la escuela.
Así que espero que agradezca todo lo que hace por usted. Sí, panchito, lindo.
Bueno. Doña lola, perdone que llame a esta hora, pero necesito pedirle un favor.
Rubí, no me digas que no has llegado. ¿has llegado a tu casa?
No. ¿le podría avisar a mi mamá que me voy a quedar a dormir con mi amiga maribel?
Qué amiga, ¿eh? Ella ya sabe.
Así que, por favor, pásale el recado así tal cual, sin ponerle de su cosecha. En casa de una amiga, sí como no, como no.
Qué poca vergüenza de ver a cínica descocada. Me despides de rubí, ¿no?
Por favor. Héctor, te espero afuera.
Con permiso, buenas noches. Aunque solo sea de aquí a mañana, te voy a extrañar.
Maribel, no hay otro asunto que no me hayas contado, ¿verdad? Mi amor, a mí no me importa lo de tu pierna.
Pero ya te dije que me hubiera gustado que tuvieras la confianza de contármelo antes. Perdóname.
Sé que debí hacerlo. Ya no hay nada que no te haya dicho.
Y, por favor, no quiero que pienses que te oculto cosas. Está bien.
Lo importante es que algo así no vuelva a suceder. Nunca.
Te lo prometo. Me siento tan bien de tenerte cerca.
A ver, ¿a ti te parece bien que rubí hable esta noche para avisar que no va a llegar a dormir? Sí.
Porque se queda con su amiga. ¿eso dijo?
Sí. Tú me contaste que andaba con la tal maribel.
Pero con eso de que nadie la conoce. En mis tiempos, una señorita decente nunca dormía fuera de su casa.
Por favor, baje la voz, doña lola. No quiero que mi mamá se preocupe de más.
Todavía no se siente bien. Pues peor se va a sentir cuando sepa lo de tu hermanita.
Esta vez rubí va a tener que darme una explicación. Averigua bien en qué anda.
Porque ya ves lo que dice. Piensa mal y acertarás.
Qué buena mojada te diste. Y supongo que valió la pena.
Porque si yo me di cuenta del cuerpazo que tiene rubí, pues ya me imagino tú que tuviste que rescatarla. Es héctor rubí.
Atractiva. Y te tiene tan impresionado.
Viéntate, hermano. Que no te gustaría conocerla más.
Tratarla. Y quiere que nos veamos antes en el club de golf.
¿me creerás que no pude dormir de la emoción de tenerlo a mi lado por fin? Pues yo caí como angelito, pero...
Te entiendo. Con héctor te sacaste la lotería.
Aparte de que se portó muy comprensivo contigo, en la cena le contestó muy bien a tu papá. Seguro ya se lo echó a la bolsa.
No creas. Y eso me tiene intranquila.
No quiero que héctor sienta que mi papá lo esté evaluando todo el tiempo. Ay, bueno, entiende a tu papá.
Es la primera vez que tienes una relación, ¿no? Sí.
¿y tú cuándo piensas tener novio en serio? Porque no puedo creer que con tantos hombres detrás de ti nunca te hayas enamorado.
Pues no. El amor color de rosa, como tú lo ves, no me parece la máxima realización en la vida.
O bueno, a lo mejor es que nunca había conocido a alguien así, especial. Una obra original de yolanda vargas dulce.
Y me gusta ella, y sé cuánto me ama. Sé que sueña conmigo, pero amanece en otra cama.
Su dolor, mucho más que su traición. Yo nací para quererla aunque se vaya.
Mujer, ven y te arrebatas aunque te vayas. Olvidarás.
Ya, ya, por fin terminé una etapa más de mi carrera y yo estoy de regreso. No, mamá, no sé cuándo vaya a mérida, pero yo espero que sea muy pronto.
No, no te preocupes que yo les llamo. Dale un beso a mi hermana y a mi papá.
Los quiero mucho, mamá. Adiós.
¿cómo que no vas a ir a visitar a tu familia? No, yo tengo muchas ganas de estar con ellos, pero yo no puedo moverme de aquí hasta que se defina mi situación.
Quiero saber dónde voy a trabajar. Mañana mismo voy al hospital buenaventura.
Yo también tengo que definir varias cosas sobre mi futuro, profesor. Pero acabamos de llegar, relájate tantito, ¿no?
No, ¿y qué quieres? Si la medicina es mi pasión.
Ay, por favor, andas mal. Pasión es lo que se siente por una mujer.
¿eh? ¿acepta que rubí te gusta?
Sí, sí, me gusta, me gusta, me encanta. Y tú sabes que yo no me enamoro tan fácilmente, pero rubí me llama muchísimo la atención.
La verdad es que nunca me había sentido así. Yo creo que una mujer como ella podría hacerle perder la cabeza a cualquiera.
Mamá, ¿cómo te sientes? Mejor, hija.
¿y rubí a qué hora llegó anoche? ¿dónde está?
Anoche doña lola vino a decirnos que rubí llamó para avisarnos que se iba a quedar a dormir en la casa de su amiga maribel. No dijo nada.
¿y me pidió permiso? Algo debe haber pasado, ya nos contará.
De todos modos, sería bueno pedirle el teléfono de maribel y conocerla, ¿no crees? Yo pensé que iba a venir alejandro.
Si quieres, le pregunto a héctor por él. No, no, no, déjalo, si no vino, ni modo.
Yo me lo voy a pasar muy bien. Ven, mi amor, te enseño.
No, no, yo no juego. Ah, ¿por qué no?
Soy muy buen maestro. Ya sabes, héctor, yo no puedo.
Eso no es inconveniente, ven conmigo. No, héctor, no la presiones.
¿por qué no mejor en lo que maribel se anima me enseñes a mí? Sí, mi amor, enséñale.
Luego vuelvo por ti, ¿eh? Sí.
Ok, ¿qué tengo que hacer? Mira, javier, pásame el drive, por favor.
Te pones frente a la bola, la agarras con la izquierda y la derecha adelante. ¿sí?
La cadera firme, ¿ok? ¿cómo?
¿cómo le pego? ¡yo te explico!
Héctor, no te iba a dejar solo con dos hermosuras, ¿verdad? Adelante, y no me hagas quedar mal con rubí y muéstrale lo bien que te enseña a jugar.
Venga, a ver, yo te explico. A ver, la posición de las manos.
Eso es correcto. Los pies, siempre una línea paralela con los hombros.
La cadera siempre queda fija. Los hombros son los que se mueven.
Vamos a hacer una de práctica. No, esa, exactamente.
Es el suyo. Venga.
¡fallé! No te preocupes, puedo dedicarte todo el tiempo a enseñarte.
Ah, pero antes te tengo una sorpresa. Bernardo.
¿qué? ¿qué?
Lo que me pediste, una agenda. Y aquí anoté tu primera cita.
¿para cuándo? Para hoy.
Y conmigo. ¿y qué escribiste?
¿que tengo que tomar contigo clases de golf? No, que hoy sí tienes que decirme cuáles son las características del hombre que quieres para ti.
¿te interesa saber si tú las tienes? Nada me gustaría más, rubí.
Venga. ¡muy bien!
¡le pegó! ¿vieron?
¡eh! Oye, hacemos buen equipo, ¿no?
Yo pongo la compu y la comida y tú redactas el trabajo. Oye, ¿qué onda traes con ingrid, eh?
¿qué onda como de qué? No te hagas, te vi con ella en el cine.
Bueno, ¿y cuál es el problema? ¿no sabes que yo no tengo exclusividad con ninguna chava?
Si ingrid, lorena o hasta tu adorada rubí quieren conmigo, pues yo soy materia dispuesta. Mira, con rubí no te metas, ¿eh?
¿por qué no? Es bola libre.
A ti mi caso te hace y luego con lo lento que eres, yo por lo menos ya le hubiera robado un balón. No te atrevas aún.
Rubí no tiene nada contigo. Sigue trabajando.
Tal vez podamos hablar de lo que te interesa después de que aprenda a jugar golf. ¡para caray!
Entonces me voy a tener que esmerar para que aprendas rápido. Oye, ¿y la agenda es electrónica?
O sea, ¿realmente te importaría? Bueno, tú puedes comprar todo y como es lo que está de moda...
Rubí, no sé, es una... Para mí es una simple agenda de piel.
Por tu comentario. Me estás dando a entender que lo que está de moda o el tener dinero es lo que realmente te importa.
Bueno, es que el dinero nunca sobra. Hay cosas mucho más importantes, rubí, por favor.
Ay, sí, claro, dices eso porque tú no tienes... No, lo digo porque así lo creo.
¡ey! Háganse a un lado que maribel se animó a jugar conmigo.
¡suerte! ¡venga, maribel!
Gracias. Ahí, frente a la bola.
¿ahí? Sí.
... Para pedirle un favor.
Pues como no sea dinero, cristinita, siéntate y pásale, pásale. Nada más que no me eche de cabeza.
Voy a decirle a mi mamá que ahorita que estuve con usted... Sí.
... Rubí llamó para reportarse.
No me digas que no se ha parecido. Ay, no.
Y mi mamá ya está muy preocupada. Es que de veras no es justo.
Tú encima de sobarte el lomo trabajando tienes que cuidar a tu mamacita que está enferma. Y mientras rubí divirtiéndose a sus anchas.
Vente tú a saber con quién. Porque, a ver, a ver.
¿la rubí tiene novio? No que yo sepa.
Deberías averiguarlo, cristinita. Porque a lo mejor anda con alguien que no quiere que ustedes conozcan.
Ya sabes cómo son de locas las muchachitas de ahora. Qué bueno que héctor la convenció de intentarlo.
¿no lo hace nada mal? No, por supuesto que no.
Lo que pasa es que algunas personas con discapacidad se autolimitan. Ya sea por miedo o sus mismos familiares las limitan.
Y es eso lo que les impide hacer cosas. No su problema físico.
¿ah, sí? La actitud es determinante.
Puede hacer la diferencia entre que un paciente se hunda o haga una vida plena. ¿sí?
Sí. Así.
¿ves que no es tan difícil? No te creas.
Me da miedo perder la estabilidad. Me darías el pretexto perfecto para sostenerte entre mis brazos y consolarme de eso.
¡héctor! ¿qué haces?
Mi hija no puede jugar. Papá, héctor me animó a intentarlo y pude.
Estoy feliz. Bueno, ya fue suficiente por hoy.
Es hora de comer. Vamos.
Hija, súbete al carro. No te sirve bien caminar tanto.
Bueno, si voy con héctor, puedo hasta escalar una montaña. Mira lo que hace el amor.
Esas son las cosas verdaderamente importantes. ¿y tú alguna vez te has enamorado así de alguien?
A mí me encantaría tener una relación tan linda como la de maribel y héctor. Mamita, ya puedes estar tranquila por rubí.
Cuando estaba con doña lola, llamó. Ya creo, va a volver.
Eh, no le pregunté, pero yo creo que no tarda. Hija, ¿es la verdad o me estás mintiendo para tranquilizarme?
O sea que ya tienen mucho tiempo de ser amigos. Sí, desde la prepa lo vengo soportando.
No, la verdad es que valoro mucho nuestra amistad. Yo no tuve hermanos y alejandro es eso para mí, mi hermano.
A mí me pasa lo mismo, maribel. Espero que no te importe llevar a mi hija y a rubí a sus casas.
No, por supuesto que no, señor. Quiero invitarle una copa de coñaca, héctor.
Yo te llamo más tarde. Y me la cuidas, ¿eh?
No tienes de qué decírmelo. Nos vamos, nada más yo me tengo que cambiar.
Gracias. Y así tendremos más tiempo para platicar tú y yo.
Maribel, por favor. Gracias.
Con permiso. Supongo que quería hablar conmigo a solas porque no le pareció bien que animara a maribel a jugar golf.
Sí, y me alegro que te dieras cuenta. Mira, voy a ser muy franco contigo.
Mi hija es lo que más quiero en esta vida. Entiendo su preocupación porque usted apenas me conoce, pero yo nunca le haría daño.
Más te vale porque no te lo perdonaría. Señor, llevo más de siete meses tratando a maribel y nos entendemos muy bien.
Por internet, tal vez. Pero ahora la estás conociendo mucho más.
Por ese problema que tiene en la pierna, mi hija es más delicada, más vulnerable. A mí, por el contrario, me parece que es fuerte que ha tenido que hacerse así para salir adelante con esa discapacidad y eso es admirable.
Precisamente por esa discapacidad. Requiere de más cuidados, de más atenciones.
¿tú estás dispuesto a proporcionárselos? ¿cómo no voy a estarlo si la quiero?
A tu edad, uno ve el amor de una manera muy romántica. Pero el trato diario es otra cosa.
Mira, llevo años cuidándola. Y aunque hace prácticamente una vida normal, no podemos negar que es diferente.
Yo no la veo diferente, aunque me doy cuenta que para ella es difícil manejar lo de su problema. Es muy difícil para los dos.
Porque yo iba manejando cuando pasó el accidente. Ella perdió a su madre y quedó deliciada y prohibida.
Espanta esos malos pensamientos. Es bueno que tu papá hable con héctor.
Así va a acabar de convencerse de que ese muchacho sí te conviene. ¿y si pasa al revés?
Ay, nana, es que no sabes. Mi papá se molestó mucho cuando héctor me estaba enseñando a jugar golf.
¿jugaste golf? ¿para qué?
No, niña, tú no debes hacer eso. Te puedes caer.
No pasó nada y me divertí. Tú no puedes hacer esas cosas.
Es peligroso. ¿qué tal si te hubieras lastimado, eh?
En vez de irse a comer, te hubieran tenido que llevar al hospital. Órale, qué carrazo.
¿de quién será? Lo sabía.
Lo sabía, lo sabía. ¿pero qué sabía?
Lo sabía, yo lo sabía. Cristina, cristina.
¿qué? Tu hermana llegó en un carro que no es el de su amiga.
Con un hombre. Así que aquí vives.
¿te molesta? Me dijiste que el dinero no es lo más importante para ti.
No, no lo es. ¿pero es en serio lo que me venías diciendo en el coche?
¿que tú no andarías con un pobre? Claro que es en serio porque mi amor no se ha convertido.
Pero bueno, ¿para cuándo anoto en la agenda la próxima cita contigo? No lo sé.
Porque así como tú no andarías con un pobre, yo no andaría con una interesada. Una emergencia.
Chocaron dos camiones y ya vienen para acá muchos de los heridos. Seguramente van a llegar reporteros.
Así que comunícame con el doctor monroy. Sí, con permiso.
Propio. Una emergencia.
¿si gusta llamarme después para darle una nueva cita? Sí, claro que sí.
Muchísimas gracias. Póngale en el área de los que no son efectos.
No, no, no, no. Al señor hay que tratarlo de inmediato.
Viene en estado de choque compensado. ¿quién es usted?
¿eso qué importa? Yo también soy médico.
Actúe rápido porque va de por medio la vida de este señor. ¿por qué no firma usted la hoja clínica?
No puedo porque yo no trabajo aquí, doctor. Entonces, no se meta.
Está sangrando. Hay que ponerle plasma.
Este paciente está estable. No, la presión va a caer.
Póngale plasma inmediatamente. ¿qué demonios se cree usted para estar dando órdenes en mi hospital?
Suéltala. No te metas.
Te dije que la sueltes. Por favor.
Ya, ya. Vete, hombre.
Vete. Vete, no hagas nada.
Es un asimpto. Ya, ya.
Es un asimpto. Es un asimpto.
Silencio. ¡déjalo que a los cachorros!
Vámonos. Vámonos.
Gracias por ver. Gracias a ti por curarme.
Parece que vamos a terminar viéndonos más seguido de lo que pensábamos. Parece.
¿sabes qué, alejandro? Yo no quiero que por nuestra relación con héctor y maribel te sientas obligado a soportarme.
Tú no consideras una infelicidad. Adiós, alejandro.
Es una descarada por ser la más hermosa no tiene casi nada, pero tiene la cara y sé cuánto me ama sé que sueña conmigo, pero amanece