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Y a mí me parece que haces muy bien renunciar. Estoy de acuerdo.
Siempre he dicho que estás perdiendo el tiempo en esa revista de porquería. Estoy seguro que puedes conseguir algo mucho mejor, mija.
Yo sé que hay otra mujer. Y por más que tus colegas del curro te cubran, a mí no me la cuelas, iván, que no me la cuelas, hombre.
¿de qué compañeros de trabajo me estás hablando, eh? ¿de marcos?
¿qué? Pues me lo crucé en el bar.
Y bueno, yo traté que se le aflojara la lengua, pero no, él se quedó muy calladito. No me quiso decir el nombre de tu novia, hombre.
Se ve que lo traes muy amistado, eh. ¿qué le dijiste a marcos, eh?
Pues eso. Le pregunté si tú estabas con alguien.
Estás loca, olga. ¿cómo se te ocurre hacer eso?
Pues porque soy una mujer de cualquier cosa. Bueno, y un hombre desesperado también es capaz de hacer cualquier cosa.
¿ah, sí? ¿cómo qué?
¿te vas? ¿esta misma noche te vas de esta casa?
Es que si no me dicen que no les gusta la mostaza, yo no puedo adivinar. Esas cosas se avisan cuando uno toma la orden.
Eh, tía. ¿y no puedes hablarle así a los clientes?
Sí. Como te ve a tu madre y te mata.
Ay, ¿a mí qué me importa? Si total, para ella todo lo hago mal.
Y tiene razón. ¿qué te pasa?
Que te veo más angustiada de lo normal, ¿eh? Anda, dime qué tienes.
Tengo un atraso, majo. Y tengo mucho miedo de estar embarazada.
Yo no iba a venir, ¿eh? Porque yo también tengo mis problemas, pero no me puedo aguantar.
Tenemos que hablar porque está muy mal lo que estás haciendo, verónica. ¿qué es lo que está haciendo verónica?
Que te parece tan mal, hija. Papá.
¿alguna de las dos me puede explicar? Listo, ya.
O sea, ¿que me vas a echar a la calle por preguntarle al mecánico si tenías novia? Venga ya, hombre.
No me lo puedo creer. Esa fue la gota que derramó el vaso, olga.
Te estoy pidiendo que te vayas para enmendar mi primer error que cometí, que fue el haberte dejado entrar a esta casa. Mira que me voy, ¿eh?
Exacto, esa es la idea. Que no me puedes echar a la calle, hombre.
Que no a mí, que soy la madre de tu hija. De tu única hija.
¿qué se supone que es eso, eh? ¿un intento de hacerme sentir culpable?
Que no puedes ser tan cruel, iván. Mira como sí puedo.
No, iván, no me hagas... Iván...
No me hagas perder la paciencia. Ya dime qué es lo que hiciste mal, verónica.
Estás en mi casa. Por favor, no me hables así.
No es algo tan grave, don aurelio. Lo que pasa es que verónica estaba pensando en renunciar a la revista porque no está de acuerdo con una nota que su jefe la ha estado presionando para escribir.
A ver, ¿eso qué tiene que ver con romina? Pues que ese reportaje podría afectar al dueño de la empresa donde trabajamos.
Y por eso se molestó romina conmigo. Porque pensó que yo quería hacerle daño a su jefe por una nota que sí podría ayudarme a escalar en mi carrera, pero...
Es que son buenas personas, verónica. Yo lo sé.
Romina, créeme, lo sé. Y precisamente por eso quiero controlar las cosas y cuidar la narrativa de las cosas.
Para que flores no afecte más a esa familia. El jefe de verónica es un tipo sin escrúpulos, don aurelio.
Sí, el tipo es nefasto, papá. Y a mí me parece que haces muy bien en renunciar.
Estoy de acuerdo. Siempre he dicho que estás perdiendo el tiempo en esa revista de porquería.
Estoy seguro que puedes conseguir algo mucho mejor, mija. Entonces que mi hermana se enoja y aprieta con llave de perico la tubería y sale el agua disparada.
Y mi sobrina le gritaba, mamá, mamá, cierra el agua. Y mi hermana atragantándose con el agua.
Y mi sobrina bien enojada, que cierres el vaso del agua. Y yo salgo corriendo y lo cierro.
Y que le digo haberlo dicho antes. Y me mira con unos ojos, chamaca.
Lo bueno que son momentos que no vas a olvidar nunca. Mi hermana menos.
Claro, claro. El agua se le metió hasta el cerebelo.
Ay, comadrita. Me da gusto que ya estés de vuelta.
Y déjame te digo que tu hija fue un ángel. ¿qué se me hace que te la voy a encargar más seguido?
Sí. Pero ya era hora de regresar.
Estoy viendo lo del traspaso del puesto. Ah, sí.
Además, es el aniversario luctuoso de tupaco, ¿no? Sí.
Y ya sé que es una tontería, pero se me hacía gacho no irle a poner sus florecitas y estar un rato con él. Claro, almita.
Siempre es importante recordar a los nuestros. Valeria, ¿puedo pasar?
Sí. Con permiso.
¿quieres bajar a cenar? No tengo hambre.
Sigues enojada. ¿quieres que hablemos?
No. Solo quiero entender por qué te niegas a apoyarme.
¿por qué no puedes confiar en mí? Ya tengo 17 años.
No soy una niña. Ya te lo expliqué.
Mientras estés bajo mi responsabilidad, te voy a seguir cuidando. No me perdonarías si algo te pasa.
No sabes lo arrepentida que estoy de haberte apoyado para que seas nuestro tutor. Valeria, por favor.
Entiendo tu coraje, pero tendrías que... No entiendes nada.
Porque si me escucharas de verdad, no seguirías prohibiéndome correr cuando sabes que es lo único que me hace feliz. Es que no te puedo decir que sí a todo porque te estaría haciendo un mal.
Tú sabes que te adoro, por favor. ¿y tú cómo sabes qué me va a hacer bien y qué no?
Tú ni siquiera sabes lo que es ser papá. Quizás no lo sepa, pero lo estoy aprendiendo.
Estoy aquí para protegerlos, para cuidarlos. Así que grita, patalea, enójate y puedes hacer lo que tú quieras, pero estas son las reglas y las vas a respetar.
Pero solo hasta que sea mayor de edad. Mientras estés a mi cargo, así será.
Perfecto. Perfecto.
Va a ser así. Pero te lo advierto, joaquín.
Olvídate de la valeria, que era pura sonrisa la que te apoyaba. Porque esa valeria se terminó.
¡ahora suelte de mi cuarto! ¿qué está pasando, joaquín?
No pasa nada grave. Solamente tuvimos un desacuerdo.
En ocasiones, las personas que más se quieren discuten. Como ustedes, que las encontré peleando el otro día.
¿se acuerdan? Lo importante es que somos una familia, que nos queremos y mucho.
Y siempre hay oportunidades. La oportunidad de hablar y de resolver las cosas.
¿ustedes siguen peleadas? No, ya no.
Bueno, todavía no me prestas sus cosas. Porque me las pude romper, meli.
¿les parece que si dejamos que su hermana se calme y mañana le damos un abrazo fuerte, fuerte en equipo? ¿les parece bien?
Sí. Ven, mi amor.
Ven, mi preciosa. Hija, hola.
Hola. ¿tienes hambre?
Acabo de hacer un salteadito vegano que te va a encantar. No, gracias.
¿estás bien? ¿pasó algo?
Sí, sí. Está mi madre.
Tengo que hablar con ella. ¿tu mamá?
Sí. ¿está en casa?
No, no está. Solo estamos tú y yo.
¿quieres contarme algo? No, no puedo.
Es un tema de mujeres. Es que no le puedo creer.
La única vez que necesito a mi madre y la señora no está.