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Pero siempre necesité tener un papá. ¿sabes cuál es la teoría de olga sobre quién es el noviecito de mi hija?
Ella cree que eres tú. Una locura, ¿no?
Sí, sí, totalmente. ¿cómo se le ocurre pensar algo así?
¿cómo? No, pero así es olga.
Lo que no sabe, lo inventa. Pero para mí su teoría no está del todo mal.
¿cómo que no está del todo mal? Mira, yo quiero pensar que tú no eres el novio.
Pero para mí que es alguien de aquí, de la empresa. Bajo viene mucho a las oficinas, está todo el tiempo dando vueltas.
No, pues bueno, su chamba, ¿no? O sea, tiene que venir a dar los pedidos y todo.
La excusa perfecta para el romance. No, pues creo que estás alucinando, iván.
Mira, no tienes que hacer mis ojos, diego. Quiero que te conviertas en la sombra de mi hija.
Necesito que estés muy atento. Lo que pasa, que descubras quién es ese infeliz que la pretende.
¿eh? No.
¿yo? No, ni loco.
A ver, majo ya es lo suficientemente grandecita como para salir con quien ella quiera. Mejor preocúpate por tu propia vida morosa en vez de la de tu hija.
Me imagino que debes de tener muchas preguntas. Si hubieras sabido que yo venía en camino, ¿te hubieras quedado con mi mamá?
Te soy sincero. Yo no sé si tu mamá y yo hubiéramos logrado que nuestra relación funcionara.
Pero hay algo que sí te puedo decir con absoluta certeza. De haber sabido que iba a tener una hija, habría luchado con todo lo que soy por ser parte de tu vida.
¿es cierto que eras un hombre violento? Sí.
Lo era. Nunca lastimé físicamente a tu madre.
Pero tenía un temperamento que no podía controlar. Cuando afloraba, pues, sacaba lo peor de mí.
Por eso me alejé, para protegerla y de alguna manera protegerte a ti. A veces mi mamá saca lo peor de mí y nos peleamos horrible todo el tiempo.
¿eso pasaba con ustedes? Pues sí.
Sí. De cierta forma, sí.
Pero quiero que escuches esto. Tienes a la mejor madre del mundo, claudia.
No, no deberías estar enojada con ella. Porque ahora que te veo así, hermosa, sana, inteligente, me doy cuenta de la interés, de la fuerza y del amor.
Que tuvo para criarte, para sacarte adelante sola. Y creo que hizo un trabajo extraordinario.
Pero siempre necesité tener un papá. Le dije que es su nieta, que tiene su sangre.
¿y? Papá lo negó.
Dice que él no tiene nietas, que las únicas que tenemos su sangre somos romina y yo. Por dios, hijita.
Qué dureza la de aurelio. Yo quisiera perdonarlo, te lo juro, a pesar de todo.
Pero para eso primero él tendría que vencer su orgullo. Reconocer el error tan grave que cometió al arrancarte a tu niña de los brazos.
Los padres siempre nos equivocamos. Solo le pido a dios que valeria intente encontrar el perdón en su corazón.
Cuando sepa todo de la verdad. Bueno, pero no compares, mi hijita.
Es distinto. No, le estoy engañando.
Le estoy ocultando quién soy. Para poder estar cerca de ella.
Ella es una mentira muy grande. Se ha hecho cada vez más grande.
Yo no sé si valeria me va a poder comprender. No sé si va a comprender mi angustia, mi dolor.
Que todo lo he hecho por el infinito amor que le tengo. Yo creo que ella va a ver que su madre nunca se dio por vencida.
Y que luchó con las armas que tuvo a su alcance para recuperarla. Vino y me hizo un error.
Me hizo una escena terrible aquí en mi oficina. Me decía que era amigo mío.
Poniéndose a la altura de luis. Me amenazó, me culpó.
Me reclamó por no haberlo hecho socio cuando fundamos la escudería. No te lo puedo creer.
Ni siquiera sé si vaya a seguir trabajando con nosotros. Salió gritando que renunciaba.
Ya hablaré con él cuando se calme. Porque así como estaba, era prácticamente imposible que razonara.
¿y qué hablaste con él, casandra? Valeria.
Solo te llamaba para felicitarte por lo que publicaste de tu papá. Ah, ¿en serio la leíste?
Sí, sí, sí. Me conmovió mucho la forma en la que hablas de él.
No sé, sentí que lo conocí a través de ti. Me hizo pensar.
Le habrá pedido permiso para salir con mi hija tan hermosa que tiene. Eleazar.
Lástima que alguien más tenga tus besos. ¿cómo hablamos otro día?
¿le mencionaste a facundo que anoche fui a la clínica a apoyar a consuelo? Sí.
Sí, se lo dije. Pero fue porque él me presionó.
Me llenó la cabeza de cosas. Porque está celoso de ti y de consuelo.
Igual que tú. No, no, discúlpame.
Igual que yo, no. Porque yo no soy igual que él.
Me extralimité con lo que te dije anoche, sí. Pero fue dentro de nuestra intimidad.
Es que esto no me gusta nada, casandra. Que ahora hables con los empleados de nuestra vida privada.
No, perdóname. Perdóname, joaquín.
De verdad. Pero es que también trata de entenderme.
Me siento desesperada a veces porque ya no sé si cuando estás conmigo en realidad estás pensando en ella. Está bien.
Tienes razón. No, no estoy siendo justo ni honesto contigo.
Y mereces la verdad. Necesitas saber lo que me está pasando.
Hace unos días besé a consuelo. ¿qué?
Mira nomás. ¿quién anda por aquí dándose un baño de pueblo?
La señorita de la alta. ¿y a qué se debe el milagro que andas pisando este barrio?
Hola, nayeli. ¿qué haces por acá?
Porque, perdóname, pero tú eres más de avenidas con cafés carísimos que de esquinas compuestos de garnachos. No, no.
Vine a acompañar a una amiga que vino a hablar con su... Con un sacerdote.
¿una amiga? Sí.
Ajá. Y, más bien, ¿no será que quedaste de verte aquí con el hugo?
Sí. No, no.
Nada que ver. ¿y tú qué haces aquí?
Trabajo en un salón de belleza. Aquí a la vuelta.
¿a que un día me dejes ponerte guapísima? Aunque soy yo.
Tienes medio armadita de fábrica. Oye, nayeli, aprovechando que te encontré, me gustaría decirte algo.
Sé que tú y hugo terminaron y la verdad es que, pues, me puso muy triste porque pensé que hacían muy bonita pareja. ¿ah, sí?
¿y si de veras piensas eso? Entonces, ¿por qué el otro día te lo andabas agasajando?
¿qué? No lo niegues.
Con estos ojitos chulos y bien maquillados. Gracias.
Te vi bien clarito. Lo estabas besuqueando como si no supieras que acababa de dejarme.