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Además tuve una enfermera de lujo, pues así como no me iba a curar. Ay, tampoco, hice lo básico.
No seas así, hija, te estoy diciendo que no le hice nada. Estaba llorando, papá.
Sí, pero no por mi culpa, créeme. Mira, romina es una amiga mía, una compañera de trabajo que está pasando por un momento muy complicado.
¿una compañera de trabajo? Sí.
Ajá, vi cómo la abrazabas, ¿eh? ¿qué pasa, la has invitado aquí a hacer horas extras o qué?
A ver, bajo, baja la voz. ¿tu papá no me invitó?
Yo tuve una situación complicada en mi casa y vine sin avisar, perdón. Sé que debí haber llamado antes.
Tranquila, no tienes por qué dar explicaciones. Tu papá me habla mucho de ti, ¿sabes?
Hombre, me imagino. No, en serio, siempre tiene algo que contarme de ti.
Que eres madura, inteligente, vegetariana, hija. Vegana, vegana.
Ah, sí, vegana. Mira, yo no conozco tanto a tu papá de mucho tiempo, pero...
Te puedo asegurar que es una gran persona. Sabe escuchar, sabe aconsejar, me hace reír.
Eso no es poca cosa. Me alegro por ti.
Bueno, los dejo tranquilos, me voy a mi cuarto. No, no, no, sabes que yo, yo, yo soy la que me tengo que ir.
Ya es tarde. Bueno, pero ¿a dónde vas a ir?
Pues a mi casa. Marcos debe de estar preocupado.
Gracias y buenas noches, mi hijo. Buenas noches.
Me voy. Hasta luego.
¿ves? ¿ves como no estaba pasando nada malo?
No. Me parece que es peor de lo que imaginé.
Ese tal marcos que le está esperando, ¿es su marido? Sí.
Que no puede ser, papá. ¡te has enamorado de una mujer casada!
Y la verdad no fue la noche que me hubiera gustado tener. Sobre todo contigo y tu mamá en casa.
No te preocupes, por mi mamá no pasa nada. Y por mí muchísimo menos.
Ay, qué difícil fue lo de diego, aunque yo ya sabía que se podía poner así. Todo se va a arreglar.
Sí. Gracias.
Y lo mejor es que nos vayamos a descansar. Ah, sí.
¿y ya pensaste cómo nos vamos a organizar en las habitaciones para dormir? Ya pensé en eso.
Por unos tacos de cabeza. Si quieres te los puedes calentar.
Gracias. Sí, sí, sí.
Ah. ¿y sabes qué?
La próxima vez que te vayas de la casa así de la nada, no regreses. ¿estamos?
A mí no me vuelves a hacer esto nunca más. Qué buena idea tuviste.
Mamá. Bueno, no te quejes.
Estás más cerca de joaquín que antes. No, estoy más cerca de ti.
Por lo menos en mi departamento dormíamos en recámaras separadas. Mira, hija.
Si estás de mal humor porque no conseguiste nada con joaquín, no te la agarres conmigo, por favor. Yo hice lo mío y lo hice bastante bien.
Te coloqué en esta casa toda una noche. Pero te falló la seducción.
Sí, como si fuera tan fácil en una casa llena de huérfanos quejándose todo el tiempo. Mamá, es que nunca encuentro un momento a solas para estar con joaquín.
Bueno, al menos déjalo con ganas, ya sabes. Un besito aquí, un coqueteo por allá.
Para que tengan pronto su noche de amor. Ya.
A ver, me voy a tomar una de tus pastillas. Que si no, no voy a poder pegar el ojo en toda la noche.
Estaría bien que no roncaras. ¿puede ser?
Yo no ronco, querida. Pero tómate dos pastillas.
Por si las dudas. Vamos.
Daniela y meli estaban tranquilas ahora que las dejé en la escuela. Ay, gracias a dios.
Estaban dormiditas y no escucharon los gritos de su hermano. ¿y casandra ya desayunó?
No, no, ni se levanta. Parece que anoche su mamá le dio unas pastillas para dormir.
Y la pobre se quedó muy nerviosa después de ese pleito. Sí, me imagino.
Déjela que descanse, carmen. La señorita casandra cómo lo ayuda, ¿verdad?
Sí, siempre. ¿y qué sabe de isaura?
Ah, se acaba de ir. Dijo que tenía una clase de tai, no sé, con un chino.
Pero la verdad no lo entendí muy bien. Tai chi, ¿será?
Ah, andile. Algo así.
El que está encerrado a piedra y lodo en su cuarto es diego. Y la verdad no sé si debe entrar a despertar o no sé qué hago.
Déjelo tranquilo. ¿usted se va a ir a la oficina?
Era mi idea, pero... Ya lo pensé bien.
Mejor me quedo aquí en la casa. Voy a trabajar desde acá y cualquier cosa prefiero estar al pie del cañón, carmen.
Ay, no sabe cuánto se lo agradezco porque creo que hoy hace más falta aquí que allá en la empresa. No, le dije que no era nada.
Además tuve una enfermera de lujo, pues así como no me iba a curar. Ay, tampoco, hice lo básico.
Por aquí, ¿cómo van las cosas? ¿todo tranquilo?
Uy, no. Pésimo.
Ven para contarte. No sabes cómo llegó diego anoche.
Estaba súper enojado. Hasta se peleó con mi padre y no lo quería sacar de la casa.
¿cómo cree? Eso.
Buenos días. Buen día.
¿qué onda? ¿vas a ir así vestido a la prepa?
¿no piensas ir a clases? Hola.
¿ya lo viste, consuelo? Sigue con un genio.
Sí. ¿quieres que te cuente lo que pasó anoche?
Sí quiero, pero usted ya se tiene que ir. ¿a qué hora entra?
Ay, en 20 minutos. No, córrele, córrele, córrele.
Luego te cuento, ¿va? Sí.
Chao. Ya con más calma.
Al cabo, yo aquí te espero para cuando muevas. ¿estás bien?
Es que me ha dado como un no sé qué. Igual he sentido que no estás del todo bien.
Cuando yo estaba de bajón me vino genial hablar contigo. Así que pensé, bueno, quizás te viene bien hablar conmigo, ¿no?
Bueno, nada, eso. Quiero que sepas que aquí estoy, ¿vale?
Un beso. ¿hola?
Sí, soy yo. Quiero verte.
¿desayunamos juntos? Sí.
Ay, tío, que no puedo. En un rato más me tengo que ir al trabajo y que todavía no me he bañado.
Otro día, ¿vale? Pero puedes llamarle a claudia.
Seguro le hace ilusión desayunar contigo, ¿no? Bueno, que tengo que cortar.
Chao, un beso. Chao.