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Yo tengo que agradecerte a ti joaquín, te trajaste todas mis groserías, mis golpes bajos y aquí sigues, en la casa. ¿ya listo para entrenar?
Sí, si quieres puedes quedarte a verme, no me molesta, como tampoco me molesta el jueguito ese que hiciste con hugo hace rato. Ay, no sé de qué hablas.
Acepta que me estabas provocando, me di cuenta perfecto. Ay, por favor, ¿qué te crees?
Aunque te duela saberlo, no eres tan importante. Mira, te lo digo en buena onda, para que no le des falsas esperanzas.
Igual, en súper buena onda te digo lo mismo con rebe, ella es mi amiga, no la ilusiones y no me parece que la uses para darme celos. Ahora, ¿quién es la que se da tanta importancia, eh?
Nada que ver con tu comentario, valeria. Ajá, ajá, nada que ver.
Pues, rebe me cayó increíble, es divertida, simpática, guapísima. Además, ella va de frente, sin trampa ni engaños.
Como a mí me gusta. Ah, más bien por ti.
Bueno, pues, si quieres tú sigue lo tuyo con hugo, eh, si quieres, porque yo voy a seguir con rebe. Mi dani, pues, ya hablé con el señor joaquín.
Y, entonces, ¿qué te dijo? Pues, me dijo que ya está todo organizado.
Júralo, te lo juro. Que mañana mismo te puedo llevar a un lugar hermoso, donde te van a tratar con buena prisa.
Sí. Todo va a salir bien, dani, vas a ver.
¿te puedo pedir un favor? Sí, claro, lo que quieras.
Ahorita que llegue mi vale, ¿le dices que le dejo un saludito? Es que no la vi en todo el día.
Sí, sí, claro, yo le digo. Bueno, te veo mañana.
Es broma, ¿no? Por favor, dime que esto es una broma.
A ver, ¿ahora qué te molesta, verónica? Que te tienes que cuidar y estás tomando cerveza, nomás eso.
Ay, una chela no hace daño. Llevas dos.
No. La otra cerveza es mía.
Facundo. Hola, hermosa.
¿tú qué haces aquí? Quise darte una sorpresa y, bueno, lo que esperaba que llegaras, pues, me hizo compañía mi futuro suegro.
Hasta brindamos por ti. Ya era hora que encontraras un buen hombre, mija.
Tu madre, donde quiera que esté, debe sentirse muy contenta. Ay, por fin.
Y bien, dime que encontraste algo, por favor. Sí.
Sí, lo encontré. Las cámaras lo grabaron todo.
Facundo le estaba haciendo algo a las alas del avión. Ese infeliz, no tiene ni idea con quién se metió.
Se acabó su jueguito. Exactamente.
Nunca más me va a poner contra la pared y si intenta abrir la boca, ahora tengo como callarlo. Bueno, de todos modos, tenemos que tener mucho cuidado con él, casandra.
Ese hombre es capaz de matar. Pues, yo también sería capaz de todo si facundo me lleva al límite.
Te lo aseguro. Así se habla, hija.
Porque nada ni nadie se puede interponer entre joaquín y tú. Y nuestro futuro, que está en juego.
Nada ni nadie. Y le pedí a carmen que nos haga de cenar unas palomitas de pollo.
¿se te antojan? Qué bueno que se te antojan.
¿y cómo te fue hoy en la escuela? ¿me quieres contar?
Y, ¿tuviste tu clase de matemáticas? Si quieres, yo te puedo ayudar con la tarea.
Mira, meli, cuando tú me quieras decir algo, lo que sea, yo te voy a escuchar. Puedes hablar conmigo siempre, siempre.
Cuando me quieras contar, no sé, algo del colegio o de tus papás, hermosa, ¿extrañas hablar con ellos? Sí, ¿extrañas mucho?
Dime, mi amor. Qué bonita letra tienes, hermosa.
Muy bien. Y a mí me encanta estar contigo, hermosa.
Ay, no sabes cómo quiero volver a escuchar esa dulce voz que tienes. Algún día, cuando tengas ganas.
Sí, mi amor. No te quieras.
¿qué voy a hacer contigo, papá? Ya déjame tranquilo, hija.
Sé cuidarme solo. ¿qué van a saber los matazanos qué es lo mejor para mí?
Nada. Solo exageran.
Yo estoy bien. Ah, está perfecto.
Acaba de tener un pico de presión. Eso es algo serio.
No puedes tomar alcohol. Y lo sabes.
Y te aprovechas de que facundo no sabe nada. No te preocupes tanto.
Tienes padre para rato. Me voy a ir a descansar.
Un gusto conocerlo, don aurelio. Que se mejore pronto.
No te espantes por el carácter de mi hija, por favor. Verónica siempre fue así.
De armas tomar. Es justo lo que más me gusta de ella.
Te quedas en tu casa. Bienvenido otra vez.
Gracias. Ahora entiendo tantas cosas.
¿cómo qué cosas? Pues como lo fuerte, lo inmensa que eres como mujer.
Tener a tu papá aquí después de esa historia tan dolorosa. Cuidarlo.
Sostenerte. Trabajar.
Ocultarte detrás de un disfraz para poder ver a tu hija. De verdad, cada día me sorprendes más.
No soy tan fuerte como crees. Sí que lo eres.
No te das cuenta porque no paras ni un segundo a verte a ti misma. Pero yo sí te miro.
Y mientras más te miro, más me enamoro de ti. ¿se puede?
Sí, por favor, diego. Te vi hablando con mi hermanita.
Estaba pasando por el pasillo y la puerta estaba abierta. Sí, melisa.
Es una niña increíble. Quieres que hablara, ¿no?
Sí. Pero por ahora no habla.
Al menos no con nosotros. Porque habló.
¿cómo? Sí.
¿con quién? ¿habló sola?
Habló con tu papá. Bueno, es decir, con la imagen de tu papá.
Puso un video en la computadora. Y ahí, ahí le habló.
Consuelo la vio. ¿entonces no se quedó muda?
No, gracias a dios, no. Lo que ella tiene es emocional.
Pero, bueno, hay que tenerle paciencia. No forzarla, ¿de acuerdo?
Sí, sí. Tienes razón.
Todo va a estar mejor, diego. Y no te lo había dicho, pero sigo intentando encontrar a tu tía nuria.
No, no ya. Olvídate de eso.
Por mí ya está. Bueno, si no apareció es porque mucho no le importamos, ¿no?
Además, tú estás aquí. Y, mal o bien, te estás ocupando de nosotros.
Digo, más bien que mal, ¿eh? Bueno, gracias.
Bueno, pues sí, me alegra mucho escuchar eso, diego. Yo tengo que agradecerte a ti, joaquín.
Te trajaste todas mis groserías. Mis golpes bajos.
Y aquí sigues, en la casa. Gracias.